Capitulo cincuenta y cinco

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"Es aquí" Changbin apuntó a la casa frente a nosotros e hizo una señal para que me acercara.

Era un sitio un poco solitario y me recodaba a los lugares que solía frecuentar cuando era un gato de calle. Las casas eran muy parecidas entre si, tenían cercas de madera al frente, jardines decorados con figuras de cerámica extrañas y sonrientes y lo mejor para mí "yo" de esa época era que tenían los botes de basura fuera así que podia ir y sacar lo que quisiera haciendo un desastre de paso.

Changbin llevaba una bolsa tejida donde llevaba galletas que le habia pedido a Chan que horneara para él y en otra llevaba el aceite de coco que se suponía usaría para darle el masaje de pies a la mujer de silla de ruedas.

Yo iba con dos cosas en mente.

La primera; probar alguna de esas galletas que olian tan bien.

Y la segunda; que la señora arrugadita como pasita me dejara subir a su silla y conducirla por el vecindario con todo y gafas de sol.

Mi humano avanzó hasta la entrada principal asegurándose de peinar su cabello hasta dejarlo tan aplanado que parecía cachorro humano intentando dar una buena impresión.

"Te ves ridiculo" resoplé.

"¡Callate y actúa normal!" me regañó. "Recuerda que debemos disculparnos por haber tirado la pintura y ahora tenemos que darle la noticia de que necesitamos cambiar la madera del suelo"

"Sólo quiero decir que fue total y completamente tu culpa" me defendi.

"¡Tú fuiste quien...!" la puerta de la casa se abrió de pronta y el gesto molesto de mi humano cambió a una sonrisa fingida y exageradamente grande. "¡Hola!" saludo alargando la última letra hasta que casi pareció que estaba queriendo alcanzar una nota alta.

"Ugh, ustedes" la Moonbyul nos lanzó una mirada de desagrado.

"Traemos galletas" Changbin alzó el postre en alto.

"¿Quieres que te aplauda?" la humana me caía peor que Chan cuando recién lo conoci.

Me apresuré a apartar a la Moonbyul del camino y pasar al interior de la casa encontrándome con algo que jamás me hubiera imaginado.

"¡Una casita de gato!" grité y casi al instante uno de mis compadres felinos apareció ondeando la cola y detrás de él llegaron once más.

"¡Esta señora por poco y tiene a todo NCT en versión gatuna!"

"La abuela adora los gatitos" dijo Moonbyul, cruzándose de brazos.

"Nadie te preguntó" los dos gatos se acercaron y giraron a mi alrededor soltando sonidos bajos intentando llamar mi atención, me tiré al suelo junto a ellos y empecé a socializar, disculpándome por haber entrado a su territorio. Ellos dijeron que no les importaba y me dieron la bienvenida mientras me enseñaban dónde estaba su tazón de agua por si tenía sed y el lugar de sus cajas de arena.

Los segul al interior mientras ellos me enseñaban sus juguetes y me decían que estaban cazando a un pequeño ratón que no se dejaba atrapar y que al parecer era muy astuto. Me ofrecí a ayudarlos y ellos siguieron mostrándome el interior de la casa.

"¿Debería llamar a la policia?" se ofreció Moonbyul. "¿Este tipo en verdad cree estar hablando con gatos? Creo que se tomó su papel de gato muy en serio"

Changbin rió nerviosamente.

Yo los ignore y seguia al lider de los gatos quien era el más viejo y el más obeso también. Se trataba de un gato de pelaje blanco con una llamativa mancha negra sobre la cabeza entre sus orejitas. Tenia la nariz más rosita que hubiera visto en toda mi vida.

El mencionó algo sobre un perro que también era humano.

"Espera... ¿Qué?" me detuve.

Los gatos maullaron apuntando a una puerta trasera en la casa que daba hacía otro jardin. Me acerqué a ella y observé hacia afuera. Desde ahí se podía ver la casa de a lado.

"¿Está ahí?" pregunté y ellos maullaron en asentamiento.

"¿Honnie, qué pasa?" Changbin se acercó con preocupación.

"Ellis me dicen que..."

De pronto alguien llegó corriendo hasta la puerta, estampándose con fuerza contra ella y sacando un buen susto a todos. La manada de gatos chillaron y salieron despavoridos en todas direcciones. Moonbyul soltó un grito estridente y se abrazo de mi humano.

Estaba por reclamar cuando alcé la mirada encontrándome con un tipo de cabello claro, sonrisa enorme y un par de orejas peludas sobresaliendo más que todo lo demás.

"¡GATITO!" gritó y ladró a través de la ventana de la puerta.

"No puede ser..."

Senti que se me erizaba el pelo de la nuca mientras observaba la manera en la que su mano humana se movía para abrir la puerta. Me tensé en el momento en que el pulgoso asomó la cabeza al interior y me ladró antes de lanzarse al frente sobre mi.

Black cat || minbinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora