Esta novela se dividirá en 3 volúmenes (la primera ya está completa, la segunda se subirá con capítulos diarios el 21 de agosto) es la misma historia de las quintillizas, pero con pequeños cambios como agregados que como fan les gustarán ❤️ además c...
Las hermanas Nakano comenzaron a llevarse bien con Futaro. Durante todo el mes de noviembre, estudiaron juntas, se relajaron y avanzaron de manera constante en la preparación para el simulacro del examen final, que tendría lugar el 22 de diciembre.
A principios de diciembre, Futaro les asignó una pequeña tarea con varios ejercicios desafiantes. Las hermanas sabían que sería complicada, pero estaban decididas a completarla correctamente. Hoy era el día en que Futaro iría a su casa para revisar si habían logrado completarla. Miku tuvo la idea de darle las llaves para que entrara con confianza.
—Muy bien, chicas, hora de comprobar sus... —comenzó Futaro al entrar, pero se detuvo al ver a una de ellas saliendo de la ducha.
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Se sorprendió al verla así en la sala y sus ojos, al verla con el cabello cubierto, inmediatamente buscaron similitudes con Rena.
—¿Eres tú... Rena? —titubeó Futaro, temblando, mientras veía cómo ella se sonrojaba.
—¡Pervertido! —exclamó ella, arrojándole una bolsa y corriendo hacia el segundo piso.
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Futaro estaba confundido por su reacción, pero no podía evitar asociarla con Rena debido a la forma en que ocultaba su cabello. Sin embargo, no comprendía por qué había reaccionado así ni por qué ella estaba en esa situación. Futaro recogió la bolsa que ella lanzó y descubrió que contenía los ejercicios que les había asignado. Se dio cuenta de que las hermanas no habían hecho nada al respecto. Aun así, su mente seguía en la chica que había visto y la semejanza que encontró con Rena.
Decidió llamar a Yotsuba y pedirles a todas que bajaran a la sala sin sus accesorios y con peinados diferentes. Quería poner a prueba si realmente podría diferenciarlas.
Las cinco hermanas bajaron y Futaro se dio cuenta de que, al cambiar sus peinados y quitar sus accesorios, era más fácil distinguirlas.
"Pero necesito más que eso", pensó Futaro mientras las observaba.
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