Nuestra promesa

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Futaro pasó toda la tarde buscando a sus compañeros de salón. Se dirigió a la estación de trenes por si se habían ido, pero lamentablemente todos los trenes ya habían partido. Sus compañeros ya habían vuelto y lo habían dejado atrás. Sin dinero para el autobús de regreso, se quedó sentado en la estación durante toda la noche.

 Sin dinero para el autobús de regreso, se quedó sentado en la estación durante toda la noche

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La estación estaba desierta, los negocios cercanos cerraban y Futaro no sabía qué hora era. La batería de su cámara se había agotado y todo parecía oscuro. Sin embargo, escuchó la voz de ella en la distancia.

—¡Futaro! —gritó la chica acercándose.

—Hola, ¿tu papá? —preguntó Futaro.

—Salí a pasear por estas calles. Me gusta la tranquilidad. Y te vi. ¿Lograste encontrarlos?

—Si estoy aquí, es porque no. Me dejaron solo.

—Eso es malo...

—Por cierto, ¿me prestas dinero? Necesito el bus para regresar a casa

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—Por cierto, ¿me prestas dinero? Necesito el bus para regresar a casa.

—Por supuesto —respondió la chica sacando dinero.

Mientras le entregaba el dinero, la chica quería conocerlo mejor. Parecía ser una buena persona y quería que se quedara un poco más.

—¿De verdad tienes que irte ya?

—Sí, mis padres deben estar preocupados —dijo Futaro

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—Sí, mis padres deben estar preocupados —dijo Futaro.

—Entiendo... Adiós —dijo entregándole el dinero.

Quintillizas Vol 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora