13. Ey, ey, calma

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Me reúno con mi grupo de repostería en la casa de Alexa —quien también está conmigo y Chad— y luego de un rato decidiendo qué vamos a hacer para la cafetería mañana, anoto todo atentamente en mi móvil y con pereza me levanto para salir a comprar esas cosas que faltan, junto con Noah, otro compañero. Nos vamos en taxi y casi no hablamos. Ni tengo ánimos, solo quiero salir de eso y ya.

Sin embargo, de regreso a la casa noto que mueve la pierna de arriba abajo, ansioso y me mira de reojo, por lo que frunzo el ceño, sin comprender.

—¿Te estás cagando o qué?

—No, es que... quiero saber algo, pero no sé...

—Habla —lo apoyo—. No muerdo.

—Bien ¿Crees que yo tenga oportunidad...?

—Estoy comprometida —lo corto y me mira confuso—. Con tres —su gesto cambia a uno de sorpresa—. Así que no.

—Tampoco era contigo —aclara y emito un «oh»—. Es que Alexa me gusta...

—Le gustan las chicas —prefiero contarlo antes que termine y resopla—. De hecho, le gusto yo —sonrío burlona y comparte el gesto, con cierto alivio.

—Es en serio ¿Entonces...?

—No sé, además ¿Por qué no sería en serio si yo le gustara?

—Bueno, es que sonó un poco falso —defiende.

—Deja te averiguo

Llegamos y nos dividimos el trabajo entre todos, haciendo mezclas y luego las cremas. Ya para el final de la tarde, la mayoría se va, solo quedamos Alexa junto con otra de nuestras compañeras terminando de hornear y decorando los cupcakes. Pedimos unas hamburguesas para cenar y mientras Alexa nos arregla un cuarto para Daisy y para mí. Yo recuerdo que también nos falta el cartel con el nombre del grupo, así que termino haciéndola rápido, con unos marcadores y con un nombre que solo decido con la otra chica, ya que ninguno contesta y Alexa se está tardando mucho.

—¿Crees que digan algo? —me pregunta, mirando la cartulina.

"Besitos de azúcar".

Me encojo de hombros, restándole importancia.

—¿Quién los manda no contestar?

—Sarah las va a matar —Alexa mira el mismo, llegando de sorpresa y niega con la cabeza con una sonrisa y señala los pastelitos en la encimera—. Y para estos.

Me pongo de pie yendo.

—Estas magdalenas pueden ser —tomo unas de chocolate azúcar glas encima—, Nieve en Leeson, a los profesores les va a gustar, Naranja Amargada las que hizo Sarah. —apunto unos con chispas de chocolate—. Estos muffins Lagrimas de chocolate por el tropiezo de Chad, Brillos Rojos por la fresa. Y... estos cupcakes... Happier Than Ever y Rico sencillo.

—Todo bien hasta que ¿Happier Than Ever? —me miran confusas.

—No sé, mientras los hacía estaba escuchando esa canción —me rasco la cabeza.

—Está bien. Comencemos a escribir y pegar.

Saca varias cartulinas y tijeras.

—Por cierto ¿Desde cuánto te llevas tan bien con Noah? —me pregunta Daisy.

—Le gusta la presente —muevo la cabeza hacia Alexa y esta abre los ojos de par en par.

—¿De verdad?

—Sí, me preguntó si tenía oportunidad contigo.

—Me gustan las chicas.

—Ah, entonces no me equivoqué —digo sin pensar y miro a Alexa—. Digo...

Marcando los erroresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora