Extra: Odioso y orgullosa

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Tatiana

—Córtalo —ordenó la niña muy segura. Su amigo frente a ella titubeaba en si hacerle caso o no.

—¿Segura, Tatna? —dudó mirando las tijeras amarillas en su mano.

—Sí, me voy a ver bonita —sonrió de oreja a oreja.

—Conste que fue tu idea.

Él se acercó más y subió las tijeras hasta dejarlas a la altura de la frente de Tatiana. Desenredó un poco su cabello con los dedos sacando unos cuantos mechones y dejándolos caer sobre la pequeña cara de la niña que no dejaba de mirar su cabello castaño ansiosa. <<Nuevo año, nuevo look>> repitió en su mente. Parpadeó varias veces observando como la tijera cortaba de apoco su cabello. Podía sentir los nervios de Henry, estaba concentrado en su trabajo, pero notaba que mordía el interior de su mejilla mientras más hebras de cabello caían en el suelo de mármol.

Él chico tomó un peine del suelo y acomodó el nuevo flequillo de su amiga. Intentó disimular su cara de horror cuando finalizó el corte, pero se le hizo inevitable no torcer la boca en una mueca de disgusto.

—¿Puedo verme ya?

Henry asintió y Tatiana se levantó del suelo para observarse en el espejo de cuerpo completo —donde ni siquiera llegaba a la mitad— y abrió los ojos de par en par mirando su frente... el flequillo. Una parte había quedado por encima de su ceja, la otra estaba más bien por debajo.

—Para ser tu primer trabajo, nada mal ¿Eh? —dijo con una sonrisa satisfecha posando frente al espejo de diversas formas.

—¿Tú crees? —preguntó dudoso y ella sintió feliz—. Si tú lo dices.

—Tatiana, vamos ya... ¿Qué carajos? —su papá se quedó en la puerta mirando a Tatiana, perplejo. Sus ojos azules cayeron en Henry que soltó las tijeras de inmediato, y el cabello en el suelo, luego sin poder evitarlo, soltó una carcajada que llenó de confusión a Tatna—. Arianna —la llamó entre risas.

—¿Qué ocurre, cariño? ¿Tatna ya está lista...? —la mujer también se quedó en el umbral junto con su esposo—. Hija, pero ¿Qué...?

—Me veo bonita ¿Verdad? Un cambio de look, Henry será buen peluquero en el futuro —el pelinegro miró a otro lado fingiendo que no había escuchado nada.

—Eh... si, si, ¿Cierto, cariño? —miro a Braiden que se limpiaba una lagrima calmando su risa lo que hizo que Arianna le soltara un manotazo en la espalda—. ¿Verdad que si, Braiden? —repitió entre dientes y este asintió.

—Claro, te ves bonita —asintió repetidas veces—. ¿Tatna, no quieres ir a buscar las llaves de mi coche? —asintió y salió saltando felizmente, y...—. ¿Cómo le haces esta maldad a mi hija? —se cruzó de brazos y el niño se puso de pie.

—Ella insistió, Braiden. Sabes cómo es Tatiana si no le hacen caso en algo, además no le quedo mal.

—Henry, sabes que le quedó mal —dijo Arianna.

—No, no le quedó mal, le quedó malísimo —espeto evitando subir la voz.

—¿Estás diciendo que tu hija se ve fea? —cuestiono Henry, también cruzándose de brazos.

—Estoy diciendo que el flequillo esta feo, mal cortado.

—Así se comienza, Braiden. Disculpa —pasó por su lado—. ¿Mi madre dónde está?

—En el jardín, creo —respondió pasando su mano por la cara mientras el pequeño lo dejaba en el cuarto.

Damon

Marcando los erroresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora