41 parte 1

7 1 0
                                        

Nostalgia

|

Por suerte, el accidente de Maeve no fue grave, aunque como en ese momento Damon no dejó que su tío hablara, no pudo explicarle la parte de que solo se había lesionado el brazo por caerse en unas escaleras.

Así que todo vuelve a estar bien.

Obvio que ese día no fui a su departamento y ahora, a mitad de semana, me encuentro mirando el techo de mi habitación volviendo a repasar una y otra vez muchas cosas.

Entro en internet colocando el nombre de Wilmer como si fuese a encontrarlo así. Como si fuese un personaje famoso, pero como era de saber, encuentro nada. ¿A quién le podría decir que me ayude? Erick y sus contactos mágicos son una opción, pero yo no quiero que alguien más sepa. Muy idiota de mi parte ya que sola está más que complicado.

Podría decírselo a Damon. De hecho¸ creo que él ya sabe que lo estoy buscando porque hace unas semanas tengo la impresión de que vio algo en mi celular, sin embargo, no me dijo nada. Cosa que me dan más ganas de decirle porque puedo confiar en él, aunque no me animo a hacerlo.

¿Y si Wilmer no quiere que lo encuentre y ya?

Unos toques interrumpen el hilo de mis pensamientos.

—Braiden salió.

Volteo la cara encontrando a Luke en la entrada de mi cuarto. Trae puesto su pijama de autos y también un plato con algo que no me interesa que es.

—Te traje esto para que comas —se acerca y me siento en la cama—. Sándwich.

—Qué lindo de tu parte, pero ¿Tu ya comiste?

—Sí, hace un rato —se sienta conmigo ofreciéndome un jugo de cajita—. Supuse que tendrías hambre porque no almorzaste.

Ya hasta había olvidado que tenía hambre. De hecho, ni siquiera sé qué hora es y si está bien cenar ahora mismo. Le doy un mordisco al pan sin mostrar mis pocas ganas de comer.

Vuelvo a recordar las palabras de Braiden diciéndome que necesito ayuda, los intentos de Damon por sacarme el tema, y a mis amigos mencionándolo indirectamente.

No puedo negarlo. Tal vez si lo necesite. Pero a la vez rechazo la idea porque pienso que a la vez podría cambiarlo yo misma.

Es cierto que mi apetito a disminuido. Me la paso más pensando que centrada en comer. Sino, prefiero dormir e ignorar a todo el mundo que trata de meterme eso en la cabeza.

Yo puedo hacerlo.

—¿Y cuándo te vas tú? —me pregunta Luke después de un rato de silencio y subo los hombros.

—Se supone que me iba este mes y ya no lo creo.

—Falta como una semana para que termine.

—Por eso —me mira y ladea la cabeza.

—¿Por qué aún no te has ido?

—No lo sé... quizás es como la alarma que pones para tu escuela. Lo pospones por cinco minutos, luego cinco minutos más y así hasta que llega la hora en la que sí o sí debes levantarte.

—¿Estás esperando el momento en el que sí o sí debes irte? —asiento terminando un pan, yendo por el otro—. ¿De verdad te quieres ir?

—Mmm... sí y no. Es una nueva etapa... sería como reiniciarme, o así lo siento.

—Creo que sí te hace falta —se ríe y lo miro mal—. No te conozco del todo, pero viéndote, necesitas un poco de aire fresco.

—¿Tú crees?

Marcando los erroresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora