11. Verità

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Damon

—¿Ahora sí me vas a decir que tienes? Tu amargura ha estado peor de lo común —cuestiona Lisbeth tomando agua de su botella—. ¿Tu papá? —indaga y saco mi celular mostrándole el chat como respuesta. Ella me da una mirada significativa—. Bueno... no me equivoqué.

—Si te equivocaste —contradigo, guardándolo—. Lleva días insistiendo con lo mismo.

—¿Y si te vas a reunir con él?

—No lo creo. Todavía quiero desfigurarle la cara

—Damon —me regaña y yo giro los ojos..

—Es la verdad. Van a seguir siendo intentos en vano por tener una sana convivencia.

—Pero al menos deberías intentar.

—No tengo que recordarte las razonas por la cual no pretendo ver a Ian como la mejor persona del mundo —le digo. Ella no sabe todo, pero si lo suficiente como para darme la razón y aun así no lo hace porque le encanta la idea que no haya rencores entre nadie.

—Pues sí, tienes razón, pero ya está en el pasado...

—Nada lo va a cambiar, Lisbeth —refunfuño. Ni sé para qué le conté sí sé cómo es. Aunque bueno, es mi amiga, la tengo que aguantar.

—Como tú digas, rencoroso —murmura de mala gana masticando una ensalada de no sé qué—. Oye, mañana mis papás van a salir y tendré la casa sola.

—No me digas ¿Y Jeremy? —saco mi móvil porque se por donde comienza a ir, y no. No puedo dejar que vuelva a pasar. No es como si fuera malo, pero... ella no está entendiendo que si fue una follada casual y accidental fue eso: casual y accidental. Si tan solo no fuera a ilusionarse, pero la conozco.

—Hace poquito se mudó a un departamento para él solo —me mira subiendo una ceja pícara—. Tienes entrada libre a mi casa.

—Lo voy a pensar. ¿Vamos a hacer algo? ¿Una cena para tus amigos y los míos?

—Que gracioso eres en serio.

—Tu más —le expreso, sonriendo y sus ojos pasan por encima de mi cabeza justo cuando siento que alguien me rodea el cuello y no tengo ni siquiera que pensar porque sé que es Erick.

—Amigooooo, tanto tiempo sin verte —me balancea de un lado a otro y pongo los ojos en blanco.

—Nos vimos en la mañana —le recuerdo, quitándomelo de encima y rodea la mesa sentándose junto a Lisbeth a quien le planta un beso en el cabello.

—Cuñada mayor—la saluda y ella le suelta un manotazo en el brazo.

—¿Cuñada mayor? —repite ella entre curiosa y divertida, y mi amigo piensa buscando las palabras correctas. Yo trato de llamar su atención con la mirada para que no diga una estupidez, pero no se da cuenta entonces lo pateo, no obstante, a propósito no se calla.

—Bueno... no eres la única. Damon al igual que yo, tiene su grupo de fans. Chicas con las que se habla —explica y yo niego con la cabeza por su idiotez—. Está cuñada mayor, mayor 0.5, mayor 0.2, del medio...

—Se entendió —le aseguro cortando su exposición de personas que no existen—. ¿Qué necesitas?

—Nada, estaba por ahí aburrido y decidí venir a joderte la existencia como mi hobby favorito.

—¿No había alguien más?

—Tenía a otras personas en mente como Jennifer, Sandrita, Alice, hasta pensé en Tati, pero de verdad no quiero terminar como el imbécil de su hermano —mueve la cabeza hacia la rubia y luego la mira—. Espero y no te ofenda.

Marcando los erroresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora