Cuando Levi y yo retornamos de la reunión, traíamos con nosotros un tema muy peculiar... Detestábamos pensar que Rood Reiss estuviese tan bien escondido incluso con todo a nuestro favor, si eso sucedía así era porque el viejo tenía algo a su favor... lo más probable, alguien.
Esperaba desde el fondo de mi psiquis no enfrentarme a más problemas y agradecía el apoyo de Levi para todo esto, por ahora, solo necesitaba el abrazo y bulla de mis dos hijos preciosos que cada día se transformaban en versiones miniatura de nosotros y eso me llevaba a considerar que aunque una parte de nuestro anhelo de vida en el pasado se cumplía ya para este momento, no todo estaba cubierto del todo, era cierto que ni Levi o yo ejercíamos gran tiempo o importancia en Paradis, el dinero no nos faltaba ni escasearía jamás, pero el hecho de estar vulnerables ante la amenaza de Rood simplemente provocaba que como padres no pudiésemos abandonar ni por un segundo a Stella y Eridan, lo que significaba que no había mediaciones para tiendas de té o tiempo de lleno a los estudios de botánica, ni siquiera Eridan podía asistir a un pre escolar, jamás lo pondríamos en un punto vulnerable, el error que cometimos hace años y causó nuestra involuntaria separación con Levi no sucedería y mucho menos con nuestros hijos.
Estaba cansada mentalmente, solo podía sentir el viaje en el vacío del ascensor que era retraído por el sistema de cables hasta que un tacto firme me atrajo en un leve desnivel al pecho de mi esposo, Levi como era de esperarse conocía demasiado mis comportamientos, no necesitaba justificar mi situación así que aproveché los segundos restantes para dejarme consentir, los latidos de su corazón eran calmos y amaba escucharlos, luego su voz.
-Preocuparnos no servirá de nada, gafas de mierda – Dijo mientras elevaba mi mentón hasta quedar frente a frente, el último apelativo lo hizo con sarcasmo y una encantadora como seductora sonrisa, su gruesa voz, su toque seductor, sabía por dónde iba esto, el que me llamase así solo significaba que buscaba provocarme y claro que le seguiría el juego, Eren estaba en el departamento con los niños, si pedíamos un poco más de su tiempo quizá Levi y yo lograríamos pasar un momento agradable.
Tras abrirse el ascensor solo puedo asegurar que tanto Levi como yo estábamos sumidos en un limbo pasional atrapados mutuamente en la necesidad de besarnos hasta morir, estaba marcada sobre él con mis piernas amarradas a su cintura y como era de esperarse de aquel que fue alguna vez en el tiempo perdido el soldado más fuerte de la humanidad, Levi me retenía en él sin problema mientras entre nuestros besos nos sonreíamos con complicidad.
Hubiese contenido aquel momento como uno de los tantos que amaba pasar con Levi hasta que la puerta de nuestro departamento fue abierta antes de tiempo.
ººº
Hanji y Levi ni siquiera habían avanzado lo suficiente hasta estar frente a la puerta de su departamento cuando esta se abrió mostrando dos figuras, la alta e imponente de cabello rebelde con ojos verde esmeralda y la pequeña figura dormitada que era cargada por el joven.
Cuando los dos padres observaron aquel gesto inesperado de Eren se detuvieron aun en la risa y coquetería de Hanji quien aun no notaba nada fuera de lo común, Levi la bajó lentamente, pero mientras lo hizo observó la postura del mocoso y se quedó congelado, su esposa quien mantenía aun su estado de humor simple y des complicado empezó a hablar con dulzura mientras acomodaba su pantalón de tela al tiempo que se dirigía a Eren.
-Lamento que hayas visto algo tan incómodo Eren, pero por favor ¿Podrías cuidar a...
Antes de que Hanji terminara la frase fue sujeta del brazo por Levi, ella en un tono sorpresivo de defensa lo regresó a ver un poco confusa, pero al notar el semblante del azabache y su fría mirada enfrascada en el chico recién mencionado, Hanji solo pudo temer lo peor, dirigió lentamente su vista hacia el oji verde y allí estaba.
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𝑳𝒂𝒔𝒕 𝑪𝒉𝒂𝒏𝒄𝒆 ~ 𝑳𝒆𝒗𝒊𝑯𝒂𝒏
Fiksyen Peminat"𝑄𝑢𝑒𝑚𝑎𝑟𝑖́𝑎 𝑒𝑙 𝑚𝑎𝑙𝑑𝑖𝑡𝑜 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜 𝑝𝑜𝑟 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟 𝑎 𝑠𝑢 𝑙𝑎𝑑𝑜, 𝑑𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜𝑧𝑎𝑟𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑔𝑙𝑜𝑟𝑖𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑒𝑔𝑒𝑟𝑙𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑐𝑎𝑜𝑠". Una carta como vago signo de esperanza, mil obstáculos y n...
