●cap 09●

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Mudanza

Narrado por Andrea

Después de regresar de casa de Brit pasé toda la semana empacando, desde ropa, zapatos, bolsas, accesorios y un sin fin de cosas. También fuí a la universidad para recibir toda la información necesaria.

Se llegó el viernes, último día que dormiría en casa y en mi cama, lo único que voy a extrañar de Monterrey es a mi Nana, ella ha sido como una madre para mí, siempre me cuida y me da consejos, la necesitaré demasiado estos meses que se aproximan.

-Mi niña, tú papá ya está en el comedor.  Me interrumpió mi Nana mientras veía mi closet medio vacío.

-Voy Nana. Le dije algo apurada.

Bajé al comedor y ya estaba mi hermano y mi papá, los saludé y me senté en mi lugar a esperar por mi hermana y por mi madre.

Al terminar la merienda, mi padre se aclaró la garganta, señal de que iba a hablar.

-Andy, mañana ¿A qué hora es tu vuelo?

-A medio día papá.  Le contesté suspirando.

-Bien, entonces pasa a mi oficina antes de dormir, ya que no podré despedirte mañana.

-Si, en un rato voy. Le dije desanimada.

No sé porqué en algún momento pensé que se despediría de mí de alguna manera menos informal, pero fue todo lo contrario, cuando estuvimos a solas solo me preguntó si tenía todo listo y me dijo que esperaba buenas notas. Ni un abrazo de por medio, algunas palabras de despedida, nada. Me sentía muy vulnerable y lo único que necesitaba era llegar a mi habitación y llorar. Pero no fue posible gracias a mi hermana, Antonella al parecer estaba escuchando la conversación porque apareció de la nada frente a mí.

-Hermanita, ¡hoy es el último día que nos vemos! Me siento tan triste. Habló con tristeza fingida.

-No lo creo Antonella, se que te alegras de que me vaya. Contesté fría.

-No, ¿Cómo crees? Yo jamás me alegraría de tenerte lejos por seis meses. Pero si te gusta New York, te aconsejo que no regreses, igual aquí no haces falta.

-Lo sé Antonella,  en esta casa a nadie le hago falta. Le dije caminando por el pasillo.

Entré a mi habitación y mi Nana estaba acomodando la cama, le conté todo lo sucedido con mi hermana y mi papá, acabé llorando de tristeza por el desprecio de mi padre y por el coraje y la impotencia que siento al nunca poderle responder algo a mi hermana.

En menos de lo que cantó un gallo se llegó la mañana, tomé mi última ducha, me vestí y salí a desayunar, sorpresivamente hoy nadie se encontraba en casa. Mi Nana me acompañó al aeropuerto y nos despedimos emotivamente, la única que sentía mi partida era ella. Nisiquiera mi madre se pudo despedir de mí.
Subí al avión y en cuestión de 5 horas ya estaba abriendo la puerta de mi nuevo departamento.
Siendo sinceros era un lugar pequeño, solo había una habitación, un baño sin tina, el espacio para la sala, la cocina con su respectiva isla y un pasillo. Tenía que olvidarme del gran recibidor, el comedor o la terraza, sin embargo tenía un ventanal con excelente vista.

Bajé para pedirle al portero mis muebles que había enviado con anterioridad. El señor me ayudó a subir toda la mudanza y se lo agradecí infinitamente. Ya era un poco tarde así que decidí tomar una ducha y acostarme sobre el colchón que aún no acomodaba en la base de la cama. En eso sonó mi teléfono, era mi llamada favorita del día.

-¿Cómo está mi shula? Mi amor, ¿Qué tal el vuelo? Preguntó Junior.

-Bien amor, todo bien, el vuelo algo cansado, pero ya estoy en mi  departamento.

-Excelente preciosa, te tengo una sorpresa.

-Dimeee, me encantan tus sorpresas. Hablé emocionada.

-En dos días estoy por allá conmigo. 

-Eso es genial Junior, al fin otra vez juntos.

Seguimos hablando del vuelo, de cómo había estado el día de mi adorado novio, entre otras cosas, hasta quedarme dormida...

♡♡...

A la mañana siguiente me desperté y tomé un rápido baño, me fuí por instinto a la cocina, esperando encontrar comida como si mi Nana hubiera preparado algo para mi, pero eso era imposible, además caí en cuenta que no había absolutamente nada. Eso indicaba que tenía que hacer super, pero vaya problema que tenía, nunca en mi vida había hecho un super. Decidí bajar y preguntarle al portero por algún lugar cerca para desayunar y me recomendó algunos lados, terminé en una cafetería y sólo pedí un emparedado y un café, la ciudad era inmensa, todo transcurría demasiado rápido, las personas actuaban como si tuvieran el tiempo medido o cronometrado, como si el frío no causara ninguna reacción en ellos, me apresuré a comer y salí del lugar, regresé a mi departamento con una ensalada y una dona por si más tarde sentía hambre y empecé por acomodar los muebles, que en realidad no eran muchos.

El departamento era color blanco,  no había más y mi sillón desafortunadamente era igual, necesitaba cojines de otro tono para hacerlo más llamativo, también acomodé una mesita de madera al centro y una pequeña alfombra, eso fue todo para la sala. Para la habitación acomodé la base de la cama y el colchón, al igual que el buro, mi espejo y el tocador, además de un pequeño escritorio de vidrio y mi silla giratoria. Para la cocina fue el verdadero problema, no tenía ningún traste, mueble o lo que se le pareciera, ya que al rentarme el departamento, el aviso decía que tenía cocina integral y estufa, pero mi mente imagino que contaría con más cosas.

Un poco decepcionada, decidí llamar a mi Nana para pedirle ayuda y contarle toda mi travesía, me saludó con gusto y me dió ánimos, me aconsejó por el momento solo comprar pan o comidas enlatadas que no se hecharan a perder, ya que no tenía refrigerador, o bien seguir comiendo en la calle, pero yo extrañaba su comida, el olor de sus guisos, su sabor tan exquisito y eso que apenas era el primer día en la gran ciudad.



♡♡...

Narrado por Junior H.

Bajé del jet privado para ir en busca de mi morrita, esa preciosa que me cargaba por novia, pero lo que no sabía era si ir a su departamento o registrarme en un hotel, después de un volado, tocó ir directo con ella.
Llegué a la dirección y me recibió un señor, se presentó como el portero y me pidió registrarme para dejarme subir y así lo hice. Lamentablemente toqué el timbre más de diez mil veces y Andy nunca me abrió.  Decidí llamarla y me dijo que estaba en la universidad arreglando su ingreso, le dije que no se preocupara, aquí la esperaría, así que me senté sobre mi maleta a esperar pacientemente.

En cuanto se abrieron las puertas del elevador, supe que era ella, me levanté y fuí a su encuentro. Se veía tan frágil, tan tierna, con esa boina de orejitas y su abrigo café.

-Juniorrrr. Me dijo mientras la cargaba por sorpresa.

-Andyyyy. Le contesté con el mismo tono fresa que ell utilizó.

-Te extrañé tanto corazón. Me dijo mientras la bajaba y nos quedamos unidos en un largo abrazo.

-Te amo Andy, por ti viajaría 1004 km pa' verte...

1004 kilómetros Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora