●Cap 19●

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¿Cómo borrar los recuerdos?


Bajé del avión junto a mis maletas y los pedazos de mi corazón, me quedé un rato sentada en la sala de espera, realmente no sabía a dónde dirigirme, quería buscar a Brit y pedirle ayuda pero sabía que la metería en problemas con su familia, intenté llamar a mi casa para contactarme con mi Nana, pero me contestó la mismísima Antonella así que decidí colgar.

Después de un par de horas tomé un uber y le pedí me llevará a la boutique, pensé en pasar ahí el resto del día y después ir a un hotel a descansar por la noche, después arreglaría mis pensamientos.

Subí al uber y empecé a recordar con nostalgia cómo conocí a Junior en la fiesta de compromiso de mi hermana y lo guapo que se veía en traje, también recordé el día siguiente que amanecimos juntos, luego pensé en el día que me pidió ser su novia, fue uno de los momentos más felices de mi vida y ni hablar de la primera vez que fuí a un concierto suyo, entre tantos momentos alegres, me sentí sola, devastada, traicionada por la persona que más amaba y solo lograba preguntarme ¿Cómo borrar los recuerdos? Malditos recuerdos que no dejaban descansar a mi mente...






♡♡...

Abrí los ojos y miré una gran luz, intenté cubrirla con mi mano pero al subirla me fue imposible, entonces voltee hacia todos lados y todas las paredes eran blancas, miré la puerta y en ese momento se abrió, un hombre de cabellera canosa y de bata desabrochada se asombró al verme.

-Señorita Montemayor me alegro que haya despertado, ¿Puede escucharme? Preguntó despacio.

-¿Qué hago aquí y quién es usted?

-Soy Edgar, tu doctor de toda la vida ¿No me recuerdas?

-No, no tengo idea de quién sea y tampoco recuerdo nada. Dije asustada.

El doctor se puso serio y guardo silencio por unos minutos, luego escribió cosas en su pizarra.

-Veamos, te haré una revisión general y mañana temprano pediré unos análisis.

Empezó a hacerme una inspección de rutina y finalmente salió de la habitación.

Estaba dormida mientras sentí que me miraban fijamente, por la tarde había tenido un episodio de ansiedad por no saber quién era, no lograba recordar nada, ni siquiera mi nombre, me estaba volviendo loca de la incertidumbre y además tenía moretones por todos lagos, un collarin que me asfixiaba y una benda en la cabeza.
Abrí mis ojos y era una mujer de avanzada edad que me veía fijamente.

-Mi niña, mi niña, ¿Me recuerdas? Preguntó.

-No, ¿Quién es?

-Soy tú Nana mi niña, estábamos muy preocupados por ti.

-¿Mi Nana? Señora, ya no soy una niña, ¿Por qué tendría una Nana?

-Mi niña, desde pequeña te cuidé y te crié como si fueras mi hija y en estos momentos estaré contigo sin importar la situación.

-¿Y cómo puedo creerle? Pregunté con intriga.

-Porque lo sé todo de tí.

-¿Si? Entonces hablemos, ¿Qué debo saber de mí? Al menos dígame ¿Qué tengo? Es que, no logro recordar nada.

-El doctor piensa que tienes amnesia, tuviste un accidente en carretera, pero mañana te hará los estudios pertinentes mi niña.

-¿Y qué sabes se mi? ¿Cómo me llamo? ¿Cuántos años tengo? Algo.

-Te llamas Andrea Montemayor, tienes 22 años y en tú casa viven tus papás, tú hermana y tú hermano. Contestó feliz.

-Y ¿Dónde están ellos? Pregunté dudosa. -Pues no he visto a nadie, solo a tí.

1004 kilómetros Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora