●Cap 30●

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Cuando regresamos a la sala de juicio, el juez pidió silencio en la sala y todos tomamos asiento, solo a Darío lo mando llamar al frente y le dicto sentencia como se lo merecía.

-Señor Darío queda detenido por los delitos de evasión de la privacidad, abuso sexual y emocional, administración de drogas y abuso de confianza en contra de la señora Andrea Montemayor. Le corresponden 22 años de prisión y tiene que darle el divorcio a la afectada. Por parte de los señores Montemayor y la señora Antonella Montemayor tendrán que pagar una multa individual de $200,000 dolares por violar las leyes de la constitución.
Dijo bajando su maso el juez y abandonando la sala.

Sentí tanta paz dentro de mí porque por fin me sentí libre, libre de mi familia, de sus mentiras y acusaciones, por fin podía respirar tranquila.
Miré como se llevaban a Darío esposado hacia prisión de donde tardaría muchos años en salir y como a mis padres y a Antonella los esposaban para llevarlos a los separados hasta que pagaran su fianza y pudieran salir. Mientras eso pasaba miré como Antonella y mi madre me maldecian una y otra vez, pero yo estaba en paz y nada más que eso me debía de importar en ese momento.

Antonio me tomó de la mano y me sacó de la sala, nos subimos a la camioneta y su chófer nos llevó al hotel donde nos estábamos hospedando mientras todo esto acababa.

-Todo el camino estuviste muy callada Andy. Me sacó de mis pensamientos Antonio.

-Si, perdón amor, es que intento asimilar toda esta situación.

-Lo sé amor, descansa. Me dijo besando mi frente. Iré a tomar un poco de aire para darte tú privacidad por la tarde salimos.

-¿A dónde iremos? Pregunté curiosa.

-Mi amor, es una sorpresa, pero sé qué te encantará. Ahora descansa.

-No amor, ven, yo tengo ganas de otra cosa. Le dije recostandolo en  la cama y subiéndome encima de él...

Empecé a desabotonar su camisa poco a poco mientras besaba su pecho y jugaba con mi lengua trazando círculos. Pero tocaron la puerta y el guardia de Antonio estaba gritando desde afuera.

-Señor, señor Junior, necesito que me abra la puerta por favor, es importante.

-Si chicos, voy enseguida. Dijo Junior acomodándose su camisa.

Abrió la puerta y los chicos entraron a la habitación.

-Señor, disculpe que entremos así, pero hay miles de fans allá abajo haciendo un relajo, el personal del hotel y nosotros no podemos detener toda la manifestación.

-No, no quiero que nadie salga lastimado por favor. Dijo Junior saliendo al balcón y viendo la cantidad de fans qué había en la calle esperando por él.

-Si, señor como usted diga. Respondió el guardia.

-Bien, bajaremos, les daré autógrafos, me tomaré fotos y en eso ustedes sacan a Andy por detrás del hotel, la meten a la camioneta y me recogen a la salida, igual ya era hora de irnos. 

-Claro, me parece perfecta su idea señor, yo le avisaré a los demás, compermiso. Dijo saliendo de la habitación.

-Amor, odio decirte esto, pero es momento de irnos, recoge tus cosas ¿si?

-Si Ant, ahora regreso. Le dije dándole un ligero rose en su mejilla y entrando al baño a recoger mis pertenencias.

Salí del baño y ahí estaban dos guardaespaldas que me ayudaron a llegar al estacionamiento, salimos para recoger a Antonio y nos fuimos directo al aeropuerto.

-Amor, gracias. Me dijo Antonio subiendo al avión.

-¿Gracias? ¿Por qué amor?

-Por ser como eres mi shula, por estar a mi lado, por dejarme ir a ver a las fans, por todo eso mi vida.

-Si amor, es lo mínimo que puedo hacer por todo lo que me has ayudado en este proceso. Tr amo. Le dije tomándolo de la mano, él se acercó a mi y nos dimos un lindo y perfecto beso.

Me quedé dormida gran parte del vuelo, que cuando desperté Antonio me tenía recostada en su regazo.

-Antonio, ¿Qué pasó? ¿Me quedé dormida amor? Pregunté somnolienta.

-Si mi preciosa, bien dormida, pero no te agüites ya vamos llegando al rancho.

-¿De verdad amor? Supongo que esta era la sorpresa que me tenías, que felicidad. Le dije abrazándolo.

Unos minutos más tarde estábamos aterrizando en la pista del rancho, nos bajamos y ahí estaban sus escoltas de Antonio esperándonos. Nos subimos al coche qué enviaron por nosotros y llegamos a la casa grande.
Ahí estaban sus papás de Antonio y sus hermanas esperándonos, me recibieron con mucho gusto, todas querían acariciar mi panza y preguntar por el bebé, me sentí muy feliz qué no podía dejar de llorar, porque sabía que mi bebé al menos en casa de Antonio iban a ser realmente amados y ellos no harían nada por poner en riesgo la vida de mi pequeño bebé.

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⏰ Última actualización: Jan 10 ⏰

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