Llegamos al aeropuerto y yo estaba aterrorizada por lo que podría suceder al llegar a Monterrey. Estaba segura que mi vida iba a ser un completo infierno de ahora en adelante.
El chófer comenzó a bajar las maletas y Darío salió de la camioneta pero a mi me obligaron a quedarme dentro. Después regresó el chófer y me ayudó a salir de la camioneta pero me llevaba agarrada de la cintura para evitar que me escapara como si eso fuera posible, estaba en un país que no conocía y no tenía acceso a un teléfono, era imposible escaparme, más me valía cooperar con todos.
De repente se empezó a escuchar un gran bullicio por el pasillo que íbamos caminando rumbo a la pista de aterrizaje. Toda la gente estaba vuelta loca y muy aturdida y empezaron a correr todos lo guardias del aeropuerto muy alarmados. En eso llegaron 4 hombres vestidos de negro y lentes obscuros y nos acorralaron al chófer y a mí. Uno de esos sujetos se encargó de apartarme del chófer y a él solo lo patearon hasta dejarlo tirado en el suelo. A mi me tomaron en brazos y me sacaron del lugar hasta la pista. Ahí estaba un jet privado e inmediatamente bajaron las escaleras y el mismo hombre que me llevaba en brazos me subió al jet, me sentó y me ofreció una botella de agua.
La tomé muy temerosa pero la situación me estaba poniendo los nervios de punta, estaba muy agitada y asustada, no tenía idea de lo que estaba pasando y tenía miles de preguntas en mi cabeza.
En eso, subió al jet un hombre vestido de negro. Era él, era Junior quien estaba frente a mí.
Se sentó a mi lado y el jet despegó.
-¿Qué onda mi chula? ¿Te gustó tú sorpresa? Me dijo tomandome de las mejillas y uniendo nuestras frentes.
-Antonio. Le contesté confundida.
-Tranquila estás temblando mi chula, vengase pa acá. Me dijo acercándome a él y abrazándome.
Minutos después me animé a hablar.
-Creí que mis días estarían contados, que iba a morir le dije suspirando.
-No mi reina, eso nunca va a pasar mientras estemos juntos.
-Y ¿Qué pasa si Darío nos encuentra? Pregunté.
-Ese imbécil no tiene forma de encontrarnos, él no es más poderoso que yo, así que relájate nos tomaremos unas vacaciones. Me dijo besándome apasionadamente.
Correspondí el beso y en sus brazos me sentí segura, sabía que nada malo me podría pasar.
-Entonces ¿A dónde vamos? Le pregunté al separarnos.
-Vamos a Miami Beach baby. Me dijo sonriendo.
Se me dibujó una sonrisa en el rostro al saber que no regresaríamos a México y tendríamos oportunidad de hablar y quizá logré recordar nuestra historia de amor.
Aterrizamos en una pista privada, en donde nos esperaba una limusina para llevarnos a una mansión apartados de todo mundo, donde solo se respiraba aire fresco y estaba segura nadie nos podría encontrar.
Entramos a la habitación principal de la mansión y detrás de nosotros un guardia de seguridad que le habló al oído a Junior y se retiró cerrando la puerta dejándonos a los dos solos.
- Y bien ¿Qué te pareció el lugar? Me dijo tomandome de la cintura.
-Me encanta es tan fresco, tan acogedor. Le dije sacándome de su agarre.
-¿Qué pasa Andy? ¿Por qué quieres huir de mí? Me preguntó serio.
-No, no es que quiera huir de tí, es que tengo miedo. Le dije entre soyosos.
-Dime ¿Qué te pasa? Puedes confiar en mí.
-Darío abusó de mí. Le dije rompiendo en llanto.
-Andy... yo no lo sabía, pero eso no se va a quedar así, ese hijo de perra me las va a pagar, yo lo voy a matar si es necesario. Junior reaccionó furioso.
-Junior tengo mucho miedo. Le confesé en mi momento más vulnerable.
-Descuida princesa yo te voy a proteger, mira, hay que calmarnos, hay que descansar y quedarnos aquí unos días, luego regresaremos a vengarnos de él, ¿Ok?
-Si Junior. Le contesté suspirando.
Me dió mi espacio para que me calmara y para que tuviera tiempo para mi sola. Me dijo que en el baño había suficiente ropa para que me pusiera todo lo que quisiera, que me veía por la tarde para ir a dar un paseo a la playa.
Me dí un regaderazo y opté por usar un vestido blanco de tirantes, olgado qué me cubría la mitad de los muslos, un sombrero de playa y unas sandalias.
Salí de la habitación y llegué a la sala de la mansión, ahí me ataba esperando Junior en short y en camisa de playa en color blanco.
Me tomó de la mano y salimos de la casa fuimos caminando por toda la orilla de la playa entre juegos y platicas, ahí me dí cuenta del por que me enamoré de Junior, hablamos de cuando nos conocimos, el cómo fue con su hermana a comprar un vestido a mi boutique y como terminó pidiéndome ser su novia y justo en eso llegamos a una puesta de sol con una cena servida a mitad de la playa, alejados de todos, Junior nuevamente me pidió una oportunidad la cual sin dudarlo se la dí, porque ya no importa el por qué nos separamos sino el que ahora estemos juntos.
La cena estuvo increíble, pero se estaba haciendo noche así que decidimos regresar a casa.
Entramos a la habitación y la cama estaba tapizada de rosas rojas, había velas y ramos de rosas por todas partes, me encantó el detalle que Antonio había tenido conmigo.
-Sé lo que sufriste con ese imbécil y el cómo abuso de ti, pero déjame demostrarte todo mi amor Andy si en algún momento no te sientes cómoda o decides parar, yo lo voy a entender, pero por favor déjame intentar, ¿Si amor? Me preguntó besando mi cuello y bajando por mi brazo.
-Si Junior, vamos a intentarlo. Le dije segura, porque siendo honestos, yo también quería lo mismo.
-Te prometo no ser brusco y tratarte como una reina. Me dijo besándo mis labios.
Me recostó sobre la cama y tomó uno de los pétalos, con el cual empezó a acariciar mi pierna, después se recostó a un lado de mí y seguimos besándonos. Se quitó la camisa y el short al igual que él bóxer, su miembro estaba listo para hacerme suya.
Metió una mano acariciando mi pierna hasta mis muslos, siguió tocando hasta llegar a mi intimidad y darse cuenta que no usaba nada más que mi vestido, el podía hacerme suya en el momento que lo decidiera.
Levantó mi vestido y yo abrí mis piernas.
-Hazme tuya, antes de que me arrepienta. Le dije tocando uno de mis labios.
-Eso haré te lo aseguro. Me contestó.
Se subió arriba de mí y metió su miembro a mi vagina poco a poco, logré acostumbrarme a su tamaño y empecé a disfrutar de tenerlo dentro.
Dejaba besos por toda mi cara, bajando hasta mi cuello y mis hombros, mientras que con sus manos me tomaba de las caderas. Yo lo recibía con gusto, con pasión, tenía tanto tiempo sin sentirme amada, sin entregarme por amor.
-Ahhh Andy, eres maravillosa, quiero hacerte mía siempre. Me decía Junior mientras hacía círculos dentro de mí.
-Toda la visa he sido tuya. Le dije besándolo.
Terminamos exhaustos, dormimos toda la noche y nos pasamos los siguientes días de lo mejor del mundo, empecé a recordar muchas cosas, como a mi familia, que Antonella nunca me ha querido, mi boutique, el tiempo que pasamos en NY. Eran algo borrosas las imágenes pero era un gran avance el que llevaba de recuerdos, estaba segura que Junior me hacía bien y que él era el hombre que por muchos meses soñé.
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1004 kilómetros
RomanceJunior H se ha convertido en uno de los mejores cantantes de corridos tumbados, su ambiente en la musica le permite viajar a todas partes del mundo y dar conciertos en cientos de arenas, ferias y cualquir tipo de recintos. Cierto día es contratado p...
