CAPÍTULO DIECINUEVE - DEPAUPERAR

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NOTA DE AUTOR: Por petición de @carrito125, estoy organizando una maratón. Es un follón, porque tengo todos los capítulos programados, pero ya está hecho, así que no hay problema. El martes y el viernes de esta semana y la próxima se publicará un capítulo; no obstante, el miércoles 17 y el jueves 18 de abril serán publicados dos capítulos cada día. 

Entiendo que escribir sobre una discapacidad intentando darle un toque de humor puede molestar la sensibilidad de algunos lectores. Solo intento ponerle un toque de color a la vida con mis libros, independientemente de las desgracias que puedan ocurrirles a los protagonistas.

Mil gracias por leer de todo corazón y por los comentarios y votos.

Publicaré este mensaje en mi Instagram por si alguien se despista (wohitx).


CARMEN

Creo que he encontrado el verbo que define exactamente mi situación con Guillermo: Depauperar, es decir, empobrecer, debilitar o extenuar.

Han pasado cuatro semanas desde la última vez que vi y hablé con Guillermo y que pasamos nuestra primera y única noche juntos.

Después de un mes, sigue con el teléfono apagado y tampoco lo he encontrado en su trabajo. No puedo ir los fines de semana, porque es cuando yo trabajo, pero lo he intentado por las tardes casi todos los días y nunca está o está, pero su jefe me ha mentido.

Por lo demás, he intentado seguir mi vida como era antes de que mi ciego favorito pasara por ella. Sin embargo, me cuesta muchísimo y no entiendo la razón. No hicimos juntos tantas cosas; no obstante, tengo que admitir que la personalidad de Guillermo, sencilla y cálida, hace que lo eche de menos de manera desmedida.

En cuarto de carrera somos menos que en tercero. Parece ser que todos los años algunos de los compañeros deciden cambiar o abandonar los estudios. Yo llevo todo al día, como es costumbre en mí, además de que este año mi jefe es mucho más comprensivo con mi situación y estoy haciendo los turnos del viernes por la tarde y noche y el sábado y domingo completo.

Antonio no ha nombrado a Guillermo, por lo que supongo que, de alguna manera, se habrá enterado de que lo que había entre nosotros se ha terminado. El que viene casi todos los días que trabajo a verme es Éric.

El primo de mi ex es un trozo de pan y se preocupa por mí. Me ha chivado que Guillermo se ha cerrado en banda y ni siquiera ha pasado a ver a su abuela en todo el mes. No la ha llamado y lleva un mes con el teléfono apagado. Solo saben por medio de Leo, la persona encargada de ayudarle en sus tareas cotidianas, que está bien, está comiendo de manera adecuada y haciendo ejercicio, por lo que no tenemos de qué preocuparnos.

Éric lo echa incluso más de menos que yo, pero lo peor que lleva es que su primo cambió la cerradura de su piso y ahora no puede entrar como solía hacer.

Lo ha visto en cinco ocasiones, esperándolo en el trabajo o en la puerta de su piso, y Guillermo siempre le pone excusas.

También se le escapó que está mucho más delgado y un día que estuvo hablando con Leo, este le dijo que le estaba costando que comiese. Se ha metido en mil fregados para mantenerse ocupado y no tiene tanto tiempo como antes. Yo me preocupé. No me agrada la idea de que Guillermo no lo esté pasando bien por mi culpa, aunque tampoco puedo hacer nada para remediarlo.

—Por favor, explícame por qué hemos elegido Patología Molecular como optativa este trimestre —se queja Ruth, cuando el profesor que imparte esta asignatura sale del aula.

—Es una opción muy interesante y mucho mejor que Historia de la Farmacia y Patrimonio Farmacéutico —le doy como respuesta.

—Claro, como tú has recuperado la que te quedaba de tercero y no estás arrastrando ninguna, pero yo, que tengo Fisicoquímica de segundo e Inmunología y Tecnología Farmacéutica de tercero, debería haber elegido algo más sencillo.

¡VOY CIEGO! - TERMINADOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora