Volvieron a besarse esta vez con urgencia. Él le soltó las manos para tomarla de la cintura y acercarla más hacia sí y ella bajo sus brazos al cuello del dios haciendo lo mismo, pero se frenó de golpe.
–Espera...no... – bajo sus manos a su pecho para recuperar la respiración – este es un templo sagrado. Salgamos de aquí.
–Soy un dios – besó su cuello y luego susurró – ¿Qué más sagrado que yo? – la beso en la boca para distraerla, más no le funcionó, ella volvió a separarse para tomar la máscara del suelo y una vez que la tuvo, se la colocó inmediatamente para llevar al dios hacia su cabaña muy lejos de las doce casas. Por el camino el rubio la sujetaba por la cintura repartiendo besos y mordidas al cuello expuesto sacándole varios suspiros a la morocha.
Al llegar, Natalia cerró la puerta tras de sí y se quitó la placa de metal para arrojarla a la mesa del comedor, haciendo sonreír al dios que ni raudo ni perezoso se apoderó de sus labios caminando hacia la habitación.
–¿Alguna fantasía que quieras cumplir? – le preguntó ella una vez que estuvo bajo él sobre la cama.
–Es suficiente fantasía tenerte a ti.
Volvió a besarla adentrando su lengua para jugar con la de ella a un ritmo sensual, sin prisas, pues quería demostrarle que era especial para él, pero mientras lo hacía ella le arranco de un tirón los botones de su camisa que volaron al piso por la fuerza de la guerrera y él se levantó para terminar de sacársela, más no volvió a su posición inicial, sino que tiró de la tela que cubría a la mujer haciendo lo mismo, con la diferencia de que había roto su protector de cuero.
–Igualdad de condiciones – comentó con una sonrisa perversa, pero pronto se le borró cuando se dio cuenta de que no se cubría como lo haría cualquier mujer al ser desnudada de esa forma, sino que se levantaba para sacarse los restos de su ropa frente a él sin pudor alguno.
–Está bien, lo acepto – le contestó empleando la misma sonrisa.
Un pensamiento fugaz de creer que no había sido el primero en profanar ese cuerpo perfecto llenó a Apolo de una sensación desconocida pero que no lo dejaba tranquilo, por lo que arremetió con besos desde el cuello hasta sus pechos a quienes les dedico su tiempo, masajeando y lamiendo con fuerza.
Natalia disfrutaba del inexplicable cambio de actitud del dios que ahora parecía querer dejar su huella marcada en su cuerpo y para no quedarse atrás frotó con una de sus manos la entrepierna del griego que gruñó de placer.
–No te conviene hacer eso – le advirtió él. Sin embargo, ella sonrió y siguió en lo suyo, arrancando suspiros del dios.
–¿Y que me conviene? – preguntó con inocencia.
Él la empujo nuevamente contra el colchón tendiéndose sobre ella y la miró con la lujuria brillando en sus ojos.
–Solo disfrutar o de otra forma podría ser peligroso para ti.– le susurró cerca de sus labios para volver a besarla, pero esta vez con la intensión de distraerla mientras deslizaba su mano hacia su feminidad.
Natalia suspiró insatisfecha con la tortuosa acción por lo que haciendo uso de toda su fuerza invirtió la situación quedando ahora ella arriba y sorprendiendo al dios que la miraba estupefacto.
Con una sonrisa triunfal fue bajando el cierre del pantalón que mantenía presa la hombría del dios y luego retiró por completo la prenda, dejando a la vista un prominente miembro, pero cuando lo iba a tomar entre sus manos, Apolo se sentó sobre la cama quedando pegado al cuerpo de ella.
–No voy a permitírtelo– la tomó de su trasero con ambas manos haciéndola sentar a horcajadas sobre él y la acercó rozando sus intimidades con la tela del pantalón de ella de por medio – a la mierda la apuesta – finalizó susurrando para acortar la distancia y volver a besarla con pasión, en tanto a ella rodeo su cuello para profundizarlo y el dios terminó por romper la última prenda que los separaba.
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Su sol personal - Apolo x oc
FanficNatalia pasó casi toda su vida en el santuario y no había podido despertar el cosmos hasta sus veinte años. Cuatro años después, el peligro acecha y ella tiene finalmente la oportunidad de entrar en acción. El dios Apolo llega como portador de un m...