Capítulo 14: Una grata noticia al santuario.

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Era maravilloso y a su vez aterrador cruzar el cielo en un carruaje de guerra tirado por dos caballos que desprendían fuego de sus crines, por lo que ella gritaba emocionada sujeta a la cintura de su ahora prometido.

–Siento como si estuviera viajando con papá Noel –le comentó en español para liberar su propia tensión del cuerpo.

–¿Me estás comparando con un anciano? –le preguntó fingiendo ofenderse.

–¿Acaso no lo eres, dios milenario? –le respondió divertida.

–Poseo milenios de experiencia, Nat –le guiño un ojo.

–Pues no parece que la supieras implementar – le picó.

–Puedo detenerme en este momento y demostrártelo...– bajo sugerentemente su mano de la cintura al inicio de sus glúteos, haciendo sonrojar a Natalia.

–¡Ah! –exclamo ella mirando al frente– estamos llegando al Partenón, que lástima, abuelito. –ella le subió la mano devuelta a su cintura y se aferró al cuerpo del rubio para cuando fuera a pisar tierra. Él se rió y tomó con ambas manos las riendas de sus caballos para adentrarse en el santuario.

No había nadie esta vez vigilando la entrada, lo que extrañó a ambos, más no comentaron nada y se dirigieron directamente a las doce casas, por el camino los soldados los miraban curiosos, más nadie los detuvo. Cuando llegaron al inicio de las escaleras, Apolo ayudo caballerosamente a bajar a su prometida y emprendieron el ascenso, Aries, Tauro, géminis y Cáncer estaban vacías, pero al llegar a la quinta casa vieron a un joven en armadura dorada firme en la puerta.

–Ya me parecía extraño que no volvieras, guerrera de vela –les dijo Ikki. Natalia reverenció como era costumbre para los de más alto rango y Apolo se cruzó de brazos mientras hablaba.

–¿Así que ya te han subido el puesto? Caballero de fénix.

–Sí ¿Que los trae a querer pasar por mi casa?

–Queremos hablar con la señorita Atena ¿podría dejarnos pasar, caballero de Leo?– le dijo Natalia.

–No, no los dejaré pasar sin decirme el motivo –Apolo rodó los ojos y levantó la mano izquierda de la morocha.

–Queremos anunciar e invitarlos a nuestro casamiento.

–¿Está embarazada? –preguntó enseguida y sin tapujos– Porque de otra forma no me explico porque se casarían después de dos meses. –Natalia enrojeció

–¡Por supuesto que no! –contestó alterada.

–Aunque no estaría mal...–comento Apolo poniendo su mano en el estómago de su prometida, la cual fue sacada al instante por ella.

–Ni se te ocurra aún –advirtió seriamente– todavía estoy conmocionada por lo que dijo tu padre. Tus genes de gemelo no llegarán a mí.

Tanto Apolo como Ikki se rieron, uno enternecido y el otro divertido por la confesión. El dios del sol la tomó con un brazo por los hombros y beso la mejilla de Natalia.

–Está bien, aún no pensemos en eso –acarició su hombro tratando de calmarla.

–Los dejaré hablar con Atena, compañera –le dijo Ikki de buen humor.

–Gracias –le contestó Natalia reverenciando y agregó– una cosa más, ten –le extendió un sobre de un color amarillo suave que Ikki abrió curioso frente a ellos. Dentro, había una carta decorada con hojas de laurel y letras doradas que ponían:

Su sol personal - Apolo x ocDonde viven las historias. Descúbrelo ahora