Dentro de las habitaciones de Artemisa, se encontraban dispuestas a una mesa cuatro diosas, Afrodita, Perséfone, Deméter y Hebe.
–Ya traje a la novia –dijo Artemisa.
–Buenos días a todas –saludó Natalia. Las diosas la saludaron cordialmente y la hicieron sentarse a la mesa.
–Ya que estás aquí, tenemos que explicarte cómo será tu bautismo que, por cierto, será celebrado por Zeus –dijo Deméter.
–Te sumergiremos en el manantial sagrado mientras que padre te bendice –le dijo Perséfone con una sonrisa.
–Tienes que estar contenta con todo esto, jamás habíamos bautizado a un mortal y mucho menos casado a un dios con uno –le dijo Afrodita, sonriendo pícara, Natalia se avergonzó por esto.
–Gracias, hermana, no la ayudas a calmar sus nervios –aclaró Artemisa.
–¿Ustedes creen que la reina Hera planee algo contra mí? –pregunto Natalia tratando de estar calmada, pues no quería pensar en la posibilidad de pelear con una reina más aun siendo una diosa.
–Créeme que no pasará nada, estaría más enojada si fuera Ares quien se casa, pero mi madre no tiene afecto por los hijos de mi padre –le dijo Hebe.
–No tiene afecto por nosotros, pero tampoco lo tiene por ti, Hefesto y Ares – afirmó Afrodita.
–¡Afrodita! –reprendió Artemisa. La aludida se hundió de hombros restándole importancia.
–Está bien, Artemisa, tiene razón –respondió la diosa Hebe– ¿Por qué lo preguntas?
–Ayer la he cruzado en los jardines, quiso ponerme en contra de Apolo. –les contó.
–¡Esa bruja! Sin ofender, Hebe – dijo Artemisa. La mencionada levantó los brazos a la altura de su cabeza y negó restándole importancia a lo que había dicho su media hermana.
–Centrémonos en la futura boda, luego veremos lo de la reina Hera –habló Afrodita.
–Yo me encargaré de los arreglos florales –dijo Perséfone con una sonrisa– por favor, Natalia dime si hay flores que te gusten más que otras.
–Me gustan las orquídeas, en mi tierra teníamos un jardín lleno de ellas, me recordaran a mi abuelo –contestó la guerrera.
–¡Perfecto! Amor y prosperidad, ideal para una boda como ésta –explicó la diosa de cabellos verdes.
–No hay nadie mejor para las flores que nuestra curandera. –elogió Artemisa– En tanto al vestido y la decoración... –Natalia levantó su mano con vergüenza y La diosa de la luna le concedió la palabra.
–Hay un vestido que me gustaría usar, pero no sé cómo podría conseguirlo...
–Sí se trata de coser yo puedo hacerlo, dime que te gustaría, querida. –le dijo Deméter.
–En la ilusión... tenía un vestido con profundo escote en v, una capa por detrás y había soles dorados entretejidos en la cintura.
–Perfecto, déjamelo a mí, me encargaré de ello.
–Entonces queda la decoración. Vas a querer que todo combine con dorado ¿verdad? –le preguntó Artemisa.
–Sí, combinará con los ojos de Apolo –explicó risueña y Artemisa la miró sonriendo enternecida, pues realmente esa mujer amaba a su hermano.
–Solo falta un pequeño detalle ¿Los invitados? –preguntó Afrodita. –Todos los dioses del olimpo tienen que asistir, sin embargo ¿Quieres traer a alguien del santuario de Atena?
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Su sol personal - Apolo x oc
Fiksi PenggemarNatalia pasó casi toda su vida en el santuario y no había podido despertar el cosmos hasta sus veinte años. Cuatro años después, el peligro acecha y ella tiene finalmente la oportunidad de entrar en acción. El dios Apolo llega como portador de un m...