El fin de semana estaba siendo realmente malo. Las prácticas no iban bien y la clasificación menos. Christian no quería ver a nadie, incluyendo a su esposo. Sabía que en su estado actual, Toto haría comentarios que prefería evitar, dado que a Mercedes le había ido mejor que a Red Bull. No deseaba escucharlo o ver su sonrisa presumida, a pesar de que le pareciera atractivo sonriendo. Para Christian, eso solo intensificaría sus sentimientos y frustración, sin saber cómo manejarlos.
Se sentía exhausto y estresado, harto de todo. Solo quería que el fin de semana terminara pronto y poder enfocarse en la próxima carrera. Pero por ahora, mientras eso no sucediera, tenía que intentar calmarse. Aunque nada grave había ocurrido en su totalidad, podrían recuperarse. Sin embargo, no se habia sentido tan frustrado en mucho tiempo, con todas las miradas puestas en su equipo más que nunca y muchas preguntas sin respuesta. Estaba indeciso sobre si quería ir a su habitación y encontrarse con Toto. Con el tiempo, habían aprendido a resolver las cosas sin mezclar trabajo y relación, dándose espacio hasta que pudieran hablar de las cosas sin que las burlas lastimaran o los comentarios ofendieran, sin cruzar esa línea que afectara su relación.
Entonces, Christian decidió ir a las piscinas privadas del hotel, reservadas para los equipos durante su estadía. Sabía que probablemente estarían vacías, ya que era muy tarde. Tal vez podría relajarse un poco viendo la ciudad desde un piso más alto. Sin embargo, se sorprendió al llegar y ver a su esposo aún usando su uniforme de Mercedes, sentado en una de las tumbonas mientras trabajaba con su laptop y papeles cerca de una mesa.
Toto levantó la mirada y lo vió. "Pensé que estarías en la habitación, así que quise darte espacio", dijo.
Christian se acercó y colocó su bolso en una mesa cercana bajo la mirada de Toto. "Bueno, pensamos lo mismo entonces. Yo pensé que tú estarías en la habitación."
"Fue el destino encontrarnos, entonces", dijo Toto mientras apartaba la laptop de sus piernas y la colocaba en la mesa. Luego le hizo un gesto a Christian para que se sentara en su regazo.
"Wolff...", dijo Christian en advertencia con una pequeña sonrisa.
"Vamos, nadie está cerca cariño", le dijo Toto, jalando a Christian, quien finalmente se sentó. Toto le dio un beso en la mejilla como premio. "¿Cómo te sientes?"
"Ya sabes... cansado, enojado...irritado", dijo Christian, con sus brazos rodeando el cuello de Toto.
Toto tarareó en acuerdo y luego dijo: "Sabes, intuyendo cómo te sentirías, tal vez traje algo que podría ayudarte".
"¿Ah sí?", dijo Christian con una media sonrisa. "A ver, Wolff, ¿qué se te ocurrió?"
Entonces, el austriaco alcanzó su bolso y sacó una caja que puso en las piernas de Christian para que la abriera.
"Chocolates", dijo el británico, mirando la caja con hermosos chocolates decorados.
"Son tus favoritos, los de chocolate blanco con ginebra", explicó austriaco
"Pero estos chocolates solo los venden en Londres", dijo Christian, examinando la caja
"Puede ser que los haya mandado traer... ayer... para que estuvieran hoy", dijo Toto, haciendo que Christian sonriera. "Ahí está, eso quería ver".
"¿El qué?", dijo mientras comía un chocolate.
"Verte sonriendo, una sonrisa genuina", respondió apretando la pierna de su esposo.
Christian le dio un beso a Toto, un beso con sabor a chocolate blanco mezclado con ginebra. Y es que había una historia detrás de por qué eran sus favoritos. Hacía varios años, Toto le había dado a Christian una caja de estos mismos chocolates cuando decidió invitarlo a salir. La caja llegó a la casa de Christian con una nota que decía "¿Me permites cortejarte oficialmente?" y, obviamente, Christian dijo que sí. Desde entonces, esos chocolates eran sus favoritos.
"No era necesario", dijo Christian.
"Claro que sí, es mi deber como esposo", dijo Toto, dejando besos en la mejilla de Christian.
"Te amo", dijo y dejó un casto beso en los labios de su esposo.
"Lo sé, yo también te amo", dijo Toto, sonando orgulloso.
Ambos terminaron su velada con chocolates, besos y muchos mimos. Al día siguiente, Toto encontraría en su bolso muchas notas de amor y agradecimiento por parte de su esposo.
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Aclaro un poco, estoy subiendo esto desde mi celular, así que poco a poco iré reeditando.
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Nuestros dulces momentos
RomanceCortos realmente cortos, de Hornywolff/Wolffner, siendo unos dulces esposos.
