Dulces Travesuras I

1.1K 88 6
                                        


"Una bruma de recuerdos atesora una noche intensa entre dos cuerpos ardientes, prevaleciendo con el tiempo como un sueño eterno."

Hay ocasiones en las que Christian suele recordar la hermosa línea de tiempo en la que vive, porque él podría decir que ha ganado. No solo es porque su trabajo actualmente esté siendo exitoso.

Le gusta, sí.

Pero Christian siempre piensa en otra cosa antes que en su vida laboral. Más concretamente, piensa en alguien, en la persona que está viendo a través de la ventana de su casa de playa en Bali. Christian podría jurar que antes de dormirse dejó a su esposo durmiendo a su lado.

Pero no le importaba; podía ver a Toto concentrado en su lectura, con los finos rayos del sol matutino tocando su rostro.

Podría decir que sintió un déjà vu, hace algunos años atrás, no fue en Bali, pero sí en Barcelona, tras el gran Premio donde Lewis y Nico habían chocado, su entonces recién prometido estaba furioso.

Toto estaba molesto y por más que trataba de sonreír por la victoria de Max, casi no podía. Y en cierta forma Christian lo entendía y no iba a obligar a su pareja a estar feliz por él. Sin embargo, acababan de comprometerse y para Christian ese podría ser un motivo para sonreír.

Christian suele usar un anillo para cada aniversario y Toto lo hace igual pero es más discreto. Cuando recién se hicieron novios, Toto le dio un par de anillos a Christian; si iban a ser pareja, que la gente supiera que estaban comprometidos con alguien, sin que supieran quién es ese alguien al mismo tiempo.

Posteriormente, cuando vino el compromiso, dos anillos de plata aparecieron con unas inscripciones, las iniciales de cada uno. Así que Christian usaba T. C. W en su mano, mientras Toto tenía otras iniciales C. E. J. H.

Entonces había uno para cada cosa, aunque habitualmente Christian usaba su anillo de bodas evidentemente.

En ese año, aprovechando su estadía en Barcelona, Christian decidió buscar una cabaña y organizar unas pequeñas vacaciones para relajarse; eso podría estar en orden hasta cierto punto. La parte difícil es convencer a Toto de tomarse al menos dos días para descansar, porque sí, él diría que tiene que estar en Brackley lo más pronto posible para ver los daños de ambos coches.

"Christian, tengo que regresar, más bien tenemos, los dos porque tú también tienes que ir a tu trabajo", decía Toto revisando unos papeles.

Christian puso los ojos en blanco.

"48 horas, querido", respondió el menor. "No se va a acabar el mundo por 48 horas".

"Cada minuto es importante", respondió el austriaco.

"Y qué es importante, ¿los coches que igualmente se van a reparar o pasar 48 horas con tu novio?" dijo Christian arqueando una ceja.

Ese era un anzuelo; actualmente, Toto prefiere que Christian diga "prometido" o "futuro esposo".

Toto levantó la vista. "¿Disculpa?"

"¿Qué?" preguntó Christian fingiendo inocencia.

Toto se levantó de su silla para acercarse a su pareja, con una media sonrisa; él ya sabía lo que estaba haciendo.

"Pasar 48 horas con quién?" preguntó Toto.

"48 horas con... tú..." cortó Christian, mientras Toto le rodeaba con sus brazos.

"¿Con mi qué?" dijo Toto.

"Con tu novi..." Christian no terminó la frase al soltar una carcajada cuando sintió a Toto pellizcar sus caderas "tu prometido", dijo finalmente.

Nuestros dulces momentos Donde viven las historias. Descúbrelo ahora