Capítulo 37.

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Capítulo treinta y siete.

Maratón 1/5

Tomás.

Íbamos en taxi hacia la casa de Sol.

Mí mano sostenía la suya mientras el silencio se adueñaba del lugar de la manera menos incómoda posible. Ninguno necesitaba hablar, con tenernos cerca era más que suficiente.

Había pasado casi cuatro semanas sin verla, tocarla, besarla... De verdad que con sólo tomar su mano para mí era más suficiente. Y con eso no me refiero a que no la desee, porque está claro que siempre la voy a desear, sino que ahora me doy cuenta que la distancia me ayudó a valorar más su compañía y el más simple tacto.

La piba que tanto me causaba me miró, Nahia, la pibita que ví por primera vez en esa plaza.

─Te quiero.─ Susurró para luego acostar su cabeza en mí hombro.

Apreté su mano ligeramente y besé su cabello con suavidad.

•••

Ya habíamos llegado. Estábamos en el ascensor subiendo hacia el séptimo piso, ahí quedaba el apartamento de Sol. Cuando estuvimos en el piso que esperábamos, caminamos hacia la habitación y al llegar, Nahia sacó las llaves y abrió.

─¿Querés algo de tomar?─ Me preguntó.

Asentí.─ ¿Hay vino?

Ella ladeó su cabeza.─ Y no sé, déjame mirar.

Ella fue hacia la cocina y yo me quedé en la sala. Me senté en un sillón y mientras ella volvía, me quedé pensando. Antes de cualquier cosa, quiero hablar con ella, necesito saber bien por qué tomó esa decisión el día de su cumpleaños y aclarar bien todo. Porque yo pensaba que Nahia no tenía ningún problema con mi ex y resultó siendo todo lo contrario.

─Si hay.─ Dijo Nahia llegando a la sala con una botella y dos copas.

─Sol ayudándonos siempre.

Ambos reímos.

Ella sirvió el vino en ambas copas y se sentó a mi lado.

─Primero, quería agradecerte.─ Comencé a hablar.─ Por apoyarme, por estar conmigo a pesar de todo, por quererme y amarme de esa forma tan sincera. Ha sido muy bueno esto para mí.

Nahia me dió una sonrisa.─ Para mí también lo ha sido. Sos el único que se ha quedado.

Sonreí.─ Pienso quedarme todo el tiempo que vos me lo permitas... Pero, quiero saber algo.

─Dime.

─La decisión que tomaste el día de tu cumple... ¿Por qué fue tan de la nada?

Ella agachó su cabeza un momento y luego me miró.

─Ese día no estaba bien.─ Aceptó.─ Vos lo notaste, en realidad creo que todos y hace tiempo venía pensando en vos y tu exnovia, me generaba mucha inseguridad por lo que escuché el día en que vos y ella... En fin, era una herida que aún no había cerrado del todo y aproveché mi estado para decirlo, aunque no fuera de la mejor manera.

─¿Por qué nunca me lo dijiste?─ Pregunté confundido.

─Tenía miedo.

Solo tú;; C.R.ODonde viven las historias. Descúbrelo ahora