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(Editado)
(capítulo corto)


POV changbin:

POV Bang Changbin

Estaba en el bosque intentando cazar cuando divisé un ciervo entre los árboles. Preparé mi arco, coloqué una flecha y disparé. La flecha rozó al animal, pero este salió corriendo.

Bufé con frustración y fui tras él. Mientras lo perseguía, un dulce aroma a vainilla y coco llegó a mi nariz.

Me detuve de inmediato.

Ese no era el olor de un ciervo… era el aroma de un omega.

Sin pensarlo dos veces, cambié de dirección y seguí aquel perfume hasta llegar a un risco. Desde allí pude verlo: un joven omega se bañaba tranquilamente en el río, ajeno a mi presencia.

Descendí con cuidado, procurando no hacer ruido. Quería saber quién era ese omega que se atrevía a entrar en mis tierras sin permiso.

Cuando estuve lo suficientemente cerca, me quedé observándolo en silencio. Su piel brillaba bajo la luz del sol y las gotas de agua resbalaban por su cuerpo. Era, sin duda, uno de los omegas más hermosos que había visto.

Tal vez permanecí demasiado tiempo mirándolo, porque de pronto se dio la vuelta y nuestras miradas se encontraron.

Ya no tenía sentido seguir ocultándome, así que salí de entre los árboles.

—¿Quién eres? —preguntó, sorprendido.

Por un instante olvidé responder. Mi atención seguía fija en él.

Solo reaccioné cuando vi cómo intentaba cubrirse con las manos.

Desenvainé mi espada y la apoyé contra su cuello.

—¿Quién eres y qué haces en mi territorio?

El omega tragó saliva, pero en lugar de responder, dijo:

—Cierra los ojos para que pueda vestirme.

Fruncí el ceño.

—Primero responde mi pregunta.

—Hazlo y te responderé.

Rodé los ojos, aunque terminé obedeciendo. Cuando me dio permiso para abrirlos, ya estaba vestido.

Volví a acercarme y apoyé nuevamente la espada en su cuello.

—Ahora habla.

—Solo venía a bañarme, como todos los días. Lo juro.

Lo observé unos segundos.

—¿Y te bañas en un río donde cualquier alfa puede encontrarte?

—Siempre me aseguro de que no haya nadie cerca.

Esbocé una sonrisa burlona.

—Parece que hoy no lo hiciste.

El omega frunció el ceño.

—¿Quién es usted?

Solté una pequeña carcajada.

—¿No sabes quién soy?

—¿Se supone que debería?

—Qué omega tan insolente...

Lo miré fijamente antes de responder con firmeza.

—Soy tu rey.

Para mi sorpresa, comenzó a reír con tanta fuerza que terminó llorando de la risa.

—¿Tú? ¿El rey? —preguntó entre carcajadas—. Esa ha sido la mejor broma que he escuchado.

Mi paciencia llegó a su límite.

—Lárgate antes de que ordene tu ejecución.

Él hizo una exagerada reverencia y sonrió con descaro.

—Como ordene, majestad.

Después se dio la vuelta y se marchó sin mirar atrás.

Observé su figura alejarse hasta que desapareció entre los árboles.

Sin darme cuenta, una leve sonrisa apareció en mi rostro.

—Es hermoso...

Guardé mi espada.

—Lo quiero como mi concubino.

Segundo cap esta vez en la perspectiva de Seo

concubineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora