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(editado)



POV Changbin

Habían pasado varios días desde la última vez que vi a ese omega. Por alguna razón, no podía dejar de pensar en él, así que decidí salir a buscarlo.

Mientras caminaba por los pasillos del palacio, me encontré con Hyunjin.

—Majestad —saludó, inclinándose.

—Hyunjin, busca a Minho. Los esperaré en la entrada del palacio.

—Como ordene.

El general se retiró de inmediato y, pocos minutos después, ambos llegaron al lugar acordado.

—¿Para qué nos necesitaba, majestad? —preguntó Minho.

—Vamos a buscar al omega.

Hyunjin sonrió de lado.

—¿Al omega que no deja de mencionar?

Changbin le lanzó una mirada fría.

—Muévete.

Los tres recorrieron gran parte de la aldea. Después de un largo rato, finalmente lo encontré.

Estaba caminando con tranquilidad.

Me acerqué hasta quedar frente a él.

—Hola.

El omega levantó la vista y, al reconocerme, frunció el ceño.

—¿Qué haces aquí?

—Quiero proponerte algo.

—¿Qué cosa?

Lo miré directamente a los ojos.

—Quiero que seas mi concubino.

Jeongin estalló en carcajadas.

—¿Todavía sigues con la mentira de que eres el rey? —dijo entre risas—. Eres un completo estafador. Déjame en paz.

Suspiré.

—Hyunjin. Minho.

—¿Sí, majestad? —respondieron al mismo tiempo.

—Tráiganlo.

—¿Qu...?

Ni siquiera terminó la palabra cuando ambos lo sujetaron por los brazos.

—¡Oigan! ¿Qué hacen? ¡Suéltenme! ¡No me toquen!

Jeongin forcejeó todo el camino mientras los aldeanos observaban la escena con miedo. Muchos creyeron que el joven había cometido un crimen y que el rey se lo llevaba para ejecutarlo.

Al llegar al palacio, Jeongin dejó de resistirse.

Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver que todos los sirvientes y guardias se inclinaban ante mí.

Cuando entramos en mis aposentos, Hyunjin y Minho hicieron una reverencia antes de retirarse, dejándonos a solas.

El omega me observó unos segundos.

—Así que... de verdad eres el rey.

Esbocé una ligera sonrisa.

—Parece que sí.

Jeongin bajó la cabeza y murmuró algo entre dientes.

—Idiota...

—¿Qué dijiste?

Levantó la vista de inmediato.

—Nada.

—Eso pensé.

Me acerqué un paso.

—Como te dije aquel día, quiero que seas mi concubino.

—No.

Arqueé una ceja.

—¿No?

—No voy a convertirme en tu concubino ni en nada parecido.

—No te estaba pidiendo permiso.

Jeongin me sostuvo la mirada sin miedo.

—Pues yo no pienso aceptar.

Sonreí con calma.

—Aceptes o no, la decisión ya está tomada.

El omega chasqueó la lengua con molestia.

—¿Acaso no tienes ya un esposo y varios concubinos?

—Sí.

—Entonces, ¿para qué me quieres a mí?

Lo observé en silencio durante unos segundos antes de responder.

—Porque ninguno de ellos es tú.

Jeongin se quedó callado, sorprendido por mi respuesta.

—Además —continué—, hay habitaciones de sobra en el palacio. Tu llegada no cambiará nada... excepto que te quiero a mi lado.

Ya no tengo ideas, por que lo que va a pasar no puede pasar ahora 🙂

concubineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora