Narrador omnisciente:
El príncipe heredero estaba furioso.
Su padre y los ministros no dejaban de insistir en que debía casarse cuanto antes. Le repetían una y otra vez que era su obligación como futuro rey asegurar un heredero para el reino.
Cansado de tanta presión, decidió abandonar el palacio por unas horas y mezclarse entre la gente del pueblo.
Necesitaba despejar la mente.
Al llegar al mercado, el ambiente era completamente distinto al del palacio. Los comerciantes anunciaban sus productos a todo pulmón, los niños corrían entre los puestos y el aroma de la comida recién preparada llenaba el aire.
Entonces lo vio.
Un pequeño puesto de comida atendido por un joven omega.
Sin pensarlo demasiado, se acercó.
—Bienvenido. ¿Qué desea ordenar? —preguntó el omega con una sonrisa amable.
El príncipe se quedó inmóvil por un instante.
No esperaba encontrarse con alguien tan hermoso.
—Quiero kimchi, bulgogi, tteokbokki... y también un bibimbap.
El omega abrió los ojos con sorpresa.
—¿Está seguro de que podrá comer todo eso?
Chan sonrió levemente.
—Sí.
—Muy bien. Estará listo en unos minutos.
El omega comenzó a preparar los platos, sin notar que el príncipe no podía apartar la mirada de él.
• • •
Minutos después, Chan terminó hasta el último bocado.
Dejó sobre la mesa una pequeña bolsa repleta de monedas de oro.
—Es demasiado dinero... —alcanzó a decir el omega.
Pero el príncipe ya se había marchado.
O al menos eso parecía.
En realidad, permaneció oculto entre la gente, observándolo desde la distancia.
Esperó pacientemente hasta que el mercado comenzó a vaciarse.
Cuando el omega cerró su puesto y emprendió el camino a casa, Chan empezó a seguirlo.
El omega sintió un escalofrío.
Se detuvo.
Miró a ambos lados.
No vio a nadie.
Continuó caminando.
La sensación persistía.
Aceleró el paso.
Luego comenzó a correr.
Hasta que una voz lo hizo detenerse.
—Hola.
El omega giró de golpe.
Era el mismo cliente.
—¿Por qué me está siguiendo? —preguntó con desconfianza.
Chan dio un paso hacia él.
—Quiero proponerte algo.
El omega cruzó los brazos.
—¿Qué cosa?
El príncipe lo miró directamente a los ojos.
—Quiero que te cases conmigo.
Durante unos segundos, el omega permaneció en silencio.
Después soltó una pequeña carcajada.
—¿Y por qué precisamente yo?
Chan respondió sin pensarlo.
—Porque eres el omega más hermoso que he visto.
Las mejillas del omega se tiñeron de rojo.
—¿Y qué gano yo con eso?
Chan sonrió.
—Soy el príncipe heredero.
El omega arqueó una ceja.
—¿Y?
Aquella respuesta tomó por sorpresa al príncipe.
—Podrías vivir en el palacio. Tendrías todo lo que desearas.
El omega negó lentamente.
—Creo que estás loco.
Se dio media vuelta.
Antes de marcharse, habló sin mirar atrás.
—Déjame pensarlo.
Chan sonrió satisfecho.
Era suficiente por el momento.
• • •
Los días se convirtieron en semanas.
Y las semanas...
En meses.
Chan regresaba todos los días al mismo puesto.
Siempre encontraba una excusa para comprar algo.
A veces solo pedía un plato de comida.
Otras veces permanecía allí conversando durante horas.
Poco a poco, dejaron de ser un cliente y un vendedor.
Las conversaciones se hicieron más largas.
Las sonrisas más frecuentes.
Y las miradas comenzaron a decir mucho más que las palabras.
Hasta que, una tarde, el omega rompió el silencio.
—Acepto.
Chan levantó la vista de inmediato.
—¿Aceptar qué?
El omega sonrió con timidez.
—Casarme contigo.
Por primera vez en mucho tiempo, el príncipe sonrió con una felicidad imposible de ocultar.
• • •
Cuando Chan anunció que se casaría con un humilde omega del pueblo, todo el palacio quedó conmocionado.
Los ministros intentaron convencerlo de cambiar de opinión.
Su padre incluso le presentó candidatos de familias nobles.
Pero Chan jamás retrocedió.
Ya había tomado una decisión.
Y nadie lograría cambiarla.
• • •
Con el paso del tiempo, Chan y Seungmin aprendieron a conocerse de verdad.
El cariño nació lentamente.
Después llegó la confianza.
Y, sin darse cuenta, ambos terminaron profundamente enamorados.
Años más tarde nació su primer hijo.
Lo llamaron Bang Changbin.
Dos años después, la familia volvió a crecer con la llegada de su segundo hijo.
Bang Minho.
Lo que comenzó como una decisión impulsiva...
Terminó convirtiéndose en una de las historias de amor más inesperadas y hermosas que el reino había conocido.
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concubine
أدب الهواةYang Jeongin es un hermoso omega que oculta un secreto capaz de cambiarlo todo. Por otro lado, Bang Changbin es uno de los reyes más temidos y poderosos de su época. Jeongin, un joven pobre y sin familia, jamás imaginó que un simple baño en el río c...
