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Narrador ominisciente:

Los meses pasaron desde la llegada de Jeongin al palacio.

Con el tiempo, su amabilidad y humildad lograron ganarse el cariño de casi todos. Los antiguos reyes lo trataban como a un hijo, Hyunjin y Minho disfrutaban de su compañía y el propio Changbin pasaba la mayoría de las noches en sus aposentos.

Todo parecía marchar en paz.

Hasta aquel mediodía.

El rey se encontraba reunido con sus ministros cuando la dama de compañía de la reina irrumpió en el salón.

—¡Su Majestad! —gritó, completamente alterada.

El primer ministro dio un paso al frente.

—¡¿Cómo te atreves a interrumpir una reunión del rey?!

La mujer cayó de rodillas.

—¡La reina...! ¡El nuevo concubino la apuñaló!

Un pesado silencio invadió el salón.

Sin perder un segundo, Changbin salió corriendo hacia los aposentos de la reina, seguido por los ministros.

Al entrar, encontró al médico real atendiendo la herida.

—¿Cómo se encuentra? —preguntó con el ceño fruncido.

El médico terminó de vendarla antes de responder.

—Su vida no corre peligro, majestad. Sin embargo, necesitará varias semanas para recuperarse.

El rey asintió.

—Retírate.

Cuando el médico abandonó la habitación, los ministros comenzaron a hablar.

—Ese omega debe recibir un castigo ejemplar.

—Atreverse a herir a la reina es un crimen imperdonable.

Changbin guardó silencio.

No podía creerlo.

¿Por qué Jeongin haría algo así?

---

En ese mismo momento...

Jeongin tomaba el té con la reina madre en el jardín.

—Majestad... hay algo que debo decirle.

Seungmin sonrió con curiosidad.

—¿Qué ocurre, Innie?

El omega bajó la mirada, nervioso.

—Yo...

—¿Sí?

Respiró hondo.

—Estoy embarazado.

Los ojos de Seungmin se llenaron de lágrimas.

concubineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora