Narrador omnisciente
Minho llevaba dos años persiguiendo al mismo ladrón del mercado.
Era rápido, escurridizo y siempre lograba desaparecer antes de que los guardias pudieran atraparlo.
Aquella tarde estaba decidido a que sería diferente.
—¡Oye! —gritó mientras corría—. ¡Detente!
El ladrón no respondió.
Solo aceleró el paso.
Después de varios minutos de persecución, Minho recordó un atajo que atravesaba un callejón.
Sin pensarlo dos veces, cambió de dirección.
Si sus cálculos eran correctos...
Lo interceptaría.
Y así fue.
Al girar la esquina, ambos chocaron con tanta fuerza que terminaron en el suelo.
Minho reaccionó primero y sujetó al desconocido antes de que pudiera escapar.
• • •
POV Jisung
Intenté levantarme, pero el hombre me inmovilizó con facilidad.
Era demasiado fuerte.
Forcejeé desesperadamente.
—¡Suéltame!
—Al fin te atrapé —dijo entre jadeos—. Llevo dos años intentando atraparte.
Su mano fue directamente hacia el pañuelo que cubría mi rostro.
—Si de verdad eres uno de los bandidos... veamos quién eres.
Intenté detenerlo.
Pero ya era demasiado tarde.
El pañuelo cayó.
Por un instante, el alfa se quedó completamente inmóvil.
Aproveché la oportunidad para intentar escapar otra vez.
No pude.
Seguía sujetándome.
• • •
POV Minho
Me quedé mirándolo unos segundos.
No podía creerlo.
—¿Qué demonios hace un Han robando en el mercado?
El omega frunció el ceño.
—¿De qué estás hablando?
—No finjas.
Lo observé con atención.
—Reconocería ese rostro en cualquier parte.
Eres un Han.
La segunda familia más poderosa del imperio.
Después de la familia real.
El omega negó una y otra vez.
—No sé quién es Han.
—Vamos...
Solté una pequeña risa.
—Te pareces demasiado al señor Han como para negarlo.
Tras varios minutos de discusión, el omega terminó suspirando.
—Está bien...
Bajó la cabeza.
—Sí... soy un Han.
Lo miré confundido.
—Entonces explícame algo.
Si tu familia es una de las más ricas del reino...
¿Por qué robas?
Jisung desvió la mirada.
—No robo para mí.
Minho esperó en silencio.
—La comida es para los niños huérfanos... y para las familias de los bandidos.
El capitán abrió ligeramente los ojos.
—¿Los ayudas?
—Sí.
No me arrepiento.
Minho cruzó los brazos.
—Sabes que eso también es un delito.
Jisung palideció.
—¿Vas a arrestarme?
Minho sonrió con picardía.
—Podría hacerlo.
O...
Hizo una pequeña pausa.
—Podría contarles todo a tus padres.
—¡No!
Jisung lo miró completamente desesperado.
—Por favor.
No lo hagas.
Minho fingió pensarlo unos segundos.
—Tal vez pueda guardar el secreto.
El omega suspiró aliviado.
—¿Qué quieres a cambio?
Una sonrisa apareció en el rostro del capitán.
—Quiero que seas mi omega.
Jisung abrió los ojos como platos.
—¿Qué?
—Bueno...
Minho rio.
—Mi omega falso.
—¡Eso tampoco tiene sentido!
Ni siquiera te conozco.
No sé quién eres.
El alfa hizo una pequeña reverencia exagerada.
—Bang Minho. Capitán de la Guardia Imperial, Mucho gusto.
Jisung tardó unos segundos en reaccionar.
—¡¿Eres hijo de los reyes?!
—Así es.
El omega se llevó una mano a la frente.
—Estoy metido en un gran problema...
Minho sonrió divertido.
—Entonces...
¿Aceptas?
Jisung permaneció pensativo durante unos instantes.
Finalmente soltó un largo suspiro.
—Está bien...
Pero solo será un noviazgo falso.
—Trato hecho.
Minho extendió la mano.
Jisung la estrechó con resignación.
Sin imaginar que aquella decisión cambiaría su vida para siempre.
• • •
Durante las semanas siguientes, Minho le explicó el plan y ambos comenzaron a pasar cada vez más tiempo juntos.
Lo que al principio era solo una actuación terminó convirtiéndose en conversaciones sinceras, bromas, sonrisas y momentos que ninguno de los dos esperaba compartir.
Sin darse cuenta, dejaron de fingir.
Meses después oficializaron su relación.
Y, con el paso de los años, se casaron.
Ahora vivían felices en el palacio junto a sus dos pequeños cachorros, demostrando que, a veces, las historias de amor más inesperadas son las que duran para siempre.
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concubine
FanfictionYang Jeongin es un hermoso omega que oculta un secreto capaz de cambiarlo todo. Por otro lado, Bang Changbin es uno de los reyes más temidos y poderosos de su época. Jeongin, un joven pobre y sin familia, jamás imaginó que un simple baño en el río c...
