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(editado)


Narrador omnisciente:

Seungmin y Jeongin se sentaron sobre el césped del jardín, disfrutando de la tranquilidad del lugar.

—¿De dónde eres, Jeongin? —preguntó el antiguo rey omega con una cálida sonrisa.

—De una aldea algo lejana, majestad.

—¿Tienes familia?

Jeongin bajó la mirada.

—Mi madre murió al darme a luz... y a mi padre lo asesinaron cuando era pequeño.

Los ojos de Seungmin reflejaron tristeza.

—Lo lamento mucho.

Jeongin negó suavemente con la cabeza.

—No tiene que disculparse. No fue culpa suya.

Hubo unos segundos de silencio antes de que Seungmin volviera a hablar.

—¿Y no te queda ningún otro familiar?

—No lo sé. Siempre he vivido solo, así que nunca averigüé si tengo algún pariente.

El omega mayor sintió un nudo en el pecho.

—Debió de ser muy difícil crecer sin nadie.

Jeongin solo sonrió con melancolía.

—Ya me acostumbré.

---

Mientras tanto, en la sala del consejo...

Los ministros escuchaban al rey en completo silencio.

Uno de ellos dio un paso al frente.

—Majestad, ya posee suficientes concubinos... y ni siquiera presta atención a la mayoría de ellos.

El ambiente se volvió tenso.

Changbin se levantó lentamente de su trono y descendió los escalones con una expresión fría.

—¿Qué acabas de decir?

El ministro palideció y cayó de rodillas.

—¡Piedad, Su Majestad! ¡No era mi intención faltarle al respeto!

El rey lo observó durante unos segundos antes de regresar a su asiento.

—Escúchenme bien.

Su voz resonó por todo el salón.

—No les pedí permiso para tomar otro concubino.

Hizo una breve pausa.

—Solo les informé para que sepan quién es cuando lo vean en el palacio.

Miró a todos los presentes.

—Y el próximo que cuestione una decisión mía... perderá la cabeza.

Nadie volvió a pronunciar una sola palabra.

Satisfecho, Changbin se levantó y abandonó el salón.

---

En otra parte del palacio...

Bang Yeonjun acababa de enterarse de la llegada del nuevo concubino.

Los celos comenzaron a crecer en su interior.

Sin perder tiempo, salió a buscarlo.

Al llegar al jardín trasero encontró a Seungmin conversando con un joven omega.

Hizo una reverencia.

—Majestad.

Seungmin levantó la vista.

—Yeonjun.

Su tono dejaba claro que no estaba especialmente contento de verlo.

—Ven. Quiero presentarte al nuevo concubino de mi hijo.

Yeonjun dirigió la mirada hacia Jeongin.

Lo recorrió de arriba abajo antes de sonreír con aparente cortesía.

—Hola.

Jeongin respondió con una amable sonrisa.

—Mucho gusto, alteza.

Yeonjun apretó ligeramente la mandíbula.

—El gusto es... mío.

Seungmin notó la falsedad en aquella sonrisa, pero decidió no decir nada.

—Me encantaría quedarme a conversar —dijo Yeonjun—, pero tengo algunos asuntos que atender.

—Que tengas buen día —respondió Jeongin con educación.

En cuanto Yeonjun desapareció de su vista, Seungmin suspiró.

—Ten cuidado con él.

Jeongin lo miró con curiosidad.

—¿Por qué lo dice?

—Porque hará todo lo posible para que abandones este palacio.

Jeongin guardó silencio unos segundos antes de asentir.

—Lo tendré presente, majestad.

Ambos continuaron conversando hasta que el sol comenzó a ocultarse.

Finalmente, Seungmin se puso de pie.

—Ya es tarde.

Jeongin hizo lo mismo.

—Será mejor que regrese a mi habitación.

—Descansa bien, hijo.

—Usted también, majestad.

Jeongin hizo una reverencia y caminó hasta los aposentos que le habían asignado.

Al entrar, observó con asombro la enorme habitación. Nunca había visto un lugar tan elegante.

Después de darse un baño y cambiarse de ropa, se recostó sobre la suave cama.

En poco tiempo, el sueño lo venció.

Mientras tanto, en otra parte del palacio, Yeonjun permanecía despierto.

Sentado frente a la ventana de sus aposentos, una sonrisa fría apareció en su rostro.

Ya había comenzado a idear un plan para deshacerse del nuevo concubino.


concubineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora