extra hyunlix

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(Capítulo corto)

Narrador omnisciente

El soldado Hwang Hyunjin, de veinte años, patrullaba el palacio durante su turno. Caminaba con paso firme por los pasillos cuando, de repente, chocó con alguien.

La cubeta que el omega llevaba en las manos cayó al suelo y el agua se derramó por todas partes.

—¡Ay! Lo siento mucho —se disculpó el omega, inclinándose de inmediato—. Déjeme limpiarlo.

Hyunjin bajó la vista hacia el joven y sonrió con tranquilidad.

—No te preocupes. Solo fue un accidente.

El omega recogió la cubeta con rapidez y secó el agua que había salpicado el uniforme del soldado.

—Perdón... de verdad.

—Ya te dije que no pasa nada.

Cuando terminó de limpiar, hizo una pequeña reverencia y se marchó apresuradamente.

Hyunjin lo siguió con la mirada hasta verlo desaparecer por el pasillo.

—¿Quién será ese lindo omega...? —murmuró para sí mismo.

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Un mes después

Hyunjin se dirigía a los aposentos del príncipe heredero para entregar un informe.

Al abrir la puerta, encontró al mismo omega sirviendo la comida.

Durante aquel mes lo había visto varias veces por el palacio, aunque nunca se había atrevido a hablarle.

Esta vez no pensaba dejar escapar la oportunidad.

Cuando el omega terminó su trabajo y estaba por retirarse, Hyunjin habló.

—Espera un momento.

El omega se volvió.

—¿Sí?

El alfa respiró hondo.

—Quería decirte algo.

—Te escucho.

Hyunjin sonrió con nerviosismo.

—Sé que esto sonará extraño... pero me gustas.

Felix abrió los ojos con sorpresa.

—Pero usted ni siquiera me conoce.

Hyunjin se rascó la nuca.

—Tienes razón.

Después sonrió con picardía.

—Aunque sí sé que te llamas Lee Felix, que perteneces a la familia Lee y que trabajas en el palacio.

Felix lo miró unos segundos.

—Eso fue un poco... inquietante.

Hyunjin soltó una carcajada.

—Lo admito. Tal vez pregunté demasiado por ti.

Felix negó con la cabeza, divertido.

—Qué raro eres.

—¿Eso significa que todavía tengo una oportunidad?

El omega suspiró.

—No lo sé.

—Déjame intentarlo.

Felix permaneció pensativo unos instantes.

—Pero... todavía no me gustas.

—Lo sé.

Hyunjin sonrió con seguridad.

—Dame la oportunidad de enamorarte.

Felix terminó sonriendo.

—Está bien.

Levantó un dedo.

—Pero si después de un tiempo no funciona, tendrás que aceptar mi respuesta y dejar de insistir.

Hyunjin extendió la mano.

—Trato hecho.

Felix estrechó su mano con una pequeña sonrisa antes de abandonar la habitación.

Hyunjin se quedó inmóvil, incapaz de ocultar la felicidad que sentía.

—Buena jugada, primo.

La voz de Changbin lo hizo girarse.

El príncipe heredero lo observaba desde la puerta con una sonrisa burlona.

Hyunjin rio por lo bajo.

—Lo sé.

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Aquella pequeña oportunidad fue suficiente para que ambos comenzaran a conocerse.

Con el paso de los meses, las conversaciones se volvieron habituales.

Las sonrisas aparecieron con más frecuencia.

Y, sin darse cuenta, Felix terminó enamorándose del alfa que un día había chocado con él en los pasillos del palacio.

Cinco años después, Hyunjin y Felix estaban felizmente casados y esperaban con ilusión la llegada de su primer hijo.

concubineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora