#13 cosas indebidas

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DANIELA CALLE

LUNES

10:28 AM

—¿Y cuándo será el paseo a Cartagena? —estoy hablando con Ramón sobre el paseo que ha arreglado él y María José.

—El próximo jueves, el vuelo sale a las 7:00 AM, hasta el lunes por la mañana.

—Está bien, gracias por decirme.

Quedamos en silencio y Ramón me queda mirando. Yo le hago una seña con mi ceja y habla.

—¿Cuándo me aceptarás una salida?

—Ramón, ya te dije que estoy saliendo con alguien.

—Yo te puedo hacer cambiar de opinión.

—No, y ya salte de mi salón, por favor —le tiro un papel entre risas.

—Está bien, me voy, me voy —alza las manos y sale del salón.

Me siento en mi silla y estiro mi cuerpo, echo mi cabeza hacia atrás y cierro los ojos soltando un suspiro.

Suelto un grito al sentir unas manos que tapan mis ojos.

—Parece que te estuvieran matando.

Escucho su voz y me logro calmar.

—¿Quién soy?

—Mi estudiante.

—No, tu estudiante no… tu estudiante favorita, sí.

—Mi estudiante favorita.

Quita sus manos de mi cara y, sin avisar, deja un corto beso en mis labios.

—Mmmm —emito cuando María José se separa de mí, le dedico una sonrisa y ella, con su dedo pulgar, soba mi labio exterior.

—¿Cómo estás? —dice mientras pasa su mano por mi cuello y se recuesta en la mesa, quedando frente a mí pero a un costado. Yo, por mi lado, sigo en mi silla.

Cruzando las piernas y apoyando mi codo en la pierna para sostener mi cara, hablo:

—Presuntamente bien —le doy una sonrisa— ¿y tú?

—Ahora que te veo… —hace una pausa— mejor.

—Coqueta —chasqueo la lengua.

—¿El profesor te sigue invitando a una cita?

—Es fastidioso, pero me resulta divertido. Aparte, me hace reír.

—Bueno, ya veremos qué pasará en el paseo.

—¿Con quién dormirás tú? —juego con el collar que me regaló la señorita presente.

—Con mis amigas, claramente.

—Sí, pero, ¿con quién en la cama?

—¿Por qué tanta curiosidad?

—Porque quiero saber solamente —me paro, me acerco a ella y pongo mi mano izquierda en su cadera.

—Supongo que con algunas de las chicas, o tal vez duerma sola.

—Okay.

—Tú dormirás sola.

—¿Cómo sabes?

—Soy yo quien decide quién va con quién a los cuartos, y tú, sola. De hecho, todos los profesores van solos en su habitación.

—Qué conveniente… chicos y chicas por separado, ¿verdad?

—Claro, soy consciente.

—Está bien —digo exaltada y le doy un piko (un beso corto) en los labios— ahora fuera de aquí.

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