MARIA JOSÉ
DOMINGO 11:17 AM
—Poche, levántate —siento un peso en mi espalda y me mueven para que despierte.
—¡QUE TE LEVANTES!
Un fuerte golpe en mi cabeza me hace entrar en razón, y me levanto de tacazo, volteando a ver a las dos chicas paradas frente a mí.
—¿Qué quieren? Dejen dormir —me vuelvo a tirar a la cama, pero un golpe en el estómago me hace rabiar.
Cojo mis almohadas y se las empiezo a tirar, haciendo que salgan de mi cuarto.
—¡FUERA! ¡DEJEN DE JODER, COÑO!
Me tiro en la cama y suelto un suspiro.
—Maldita sea —digo para mí misma.
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Me bañé, me vestí y salí a enfrentar a estas malditas locas.
—Hasta que te dignas a salir —Sofía sirve un poco de café al lado de unos huevos revueltos con pan.
—Aquí tienes, para que veas que yo sí te consiento.
—Wuao —digo sarcásticamente.
—¿Con quién hablabas anoche en el carro? —Camila muerde su sándwich.
—Con nadie que te importe.
—¿Con su amada profesora?
—Ya cállense.
—¿Qué haremos hoy?
—Hoy domingo se descansa como Dios manda.
—Hagamos un paseo en carro las tres —Camila se mueve hasta quedar a mi lado y me ruega con los ojos.
—¿Y a dónde iremos?
—No sé, por ahí, recorramos todo Bogotá.
—Coño, está bien, yo manejo.
Camila y Sofía alzan sus manos en modo de victoria y celebran. Empezamos a empacar lo necesario: ropa de cambio, zapatos, chanclas.
Metemos todo al carro y nos montamos para empezar el viaje. Hacemos paradas en tiendas para comprar mecato —dulces, papas, etc.— bebidas y agua más que todo.
Vamos escuchando música y hablando.
—Por cierto, Poche, hace unos días cuando iba saliendo de la uni, vi a la profesora Calle hablando con un señor con mucha cercanía, y se fueron juntos en el auto —comentó Sofía, lo que me hace sentir extraña, pero evito pensar cosas que no son.
—Poche, eres la otra… qué feo caso —bromea Camila.
—En todo caso, no me interesa, no tenemos nada serio —undo el acelerador del auto.
—Pero aún así, ¿le guardas fidelidad?
—Yo no le guardo fidelidad.
—Sí le guardas fidelidad, y le guardas fidelidad a alguien que seguramente no te toma en serio.
—Camila —dice Sofía tratando de calmar el ambiente.
—Era jugando.
El tiempo pasa y nuestras paradas terminan así como el paseo; decidimos volver a los apartamentos a las 11:38 PM.
—Hogar dulce hogar —Camila camina hacia la entrada de invitados y no sale más de ahí.
Yo decido seguir sus pasos y entro a mi cuarto, me baño, me acomodo para dormir, apago la luz y me acuesto. Entro a mi celular a revisar algunas redes y mensajes, y veo videos de presentaciones de las villa, así me distraigo un rato.
Mensaje de profesora Calle:
—¿La pasaste bien? D
Daniela ya respondió mi estado.
—Sí, la hubiera pasado mejor si hubieras estado tú. M
—Pronto saldremos, tú y yo. D
—¿Sigues molesta? D
—Investígalo mañana en la uni, voy a dormir, que descanses, profesora. M
Sin más, le cuelgo sin dejarla decir nada. Sí, sigo molesta, y mañana me lo compensará.
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LUNES 7:15 AM
—Dios, ¿por qué justo ahora?
Estoy frente al espejo, terminando de echarme crema en la cara, y noto un grano pequeño en la punta de mi nariz. Esto no me puede pasar a mí.
Hago berrinche, pero termino de alistarme y salgo de mi cuarto para buscar a Sofía y irnos a la uni.
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7:42 AM
Hemos llegado y estamos yendo directo a la cafetería para encontrar a los demás muchachos.
Todos están rendidos, parecen muertos.
—¡Los bebés están DESTRUIDOS! —grita Sofía.
—Cállate una sola vez en tu vida, Sofía —Mateo se agarra la cabeza.
—No es mi culpa que ustedes anoche decidan salir nuevamente de fiesta.
—¿La pasaron bien anoche? Por ahí vi algunas fotos —aparece la profesora Calle con los brazos cruzados y una sonrisa en el rostro.
Me le quedo mirando y la observo de pies a cabeza: hermosa como siempre. Ella me mira y yo solo le dedico una sonrisa.
—Oh, profesora, ¿cómo está? —Dereck le dedica una sonrisa.
—Bien, gracias por preguntar. Y ustedes muchachos, ¿cómo están?
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—A-uu —dice Calle al pegarme a la puerta del baño.
—¿Me dejas de azotar, por favor?
—No te azoté, solo puse una mano en tu cabeza, básicamente estás bien.
Pone sus dos manos en mi pecho y yo pongo mis manos en la pared, a cada lado de su cara.
—Te voy a denunciar por haberme traído a los baños de la universidad a la fuerza.
—Hazlo, pero primero…
Me acerco y estoy a punto de pegar mis labios con los suyos, pero su mano entre nosotros me detiene.
—¿Qué? —digo, sorprendiéndome.
—El sábado subiste un vídeo muy raro con una chica que no era de tu grupo de amigos, no mereces un beso.
—Jajajaja, ¿hablas de Maribel?
—La recuerdas demasiado bien.
Bajo mi mano derecha y cojo la de ella para bajarla.
—No te preocupes, un beso no significa nada, así que te puedo besar sin compromiso.
—Supéralo, te lo dije molestando.
—Si, cla—no termino la frase y siento sus labios en los míos.
Reacciono ante el beso y bajo mis manos para ponerlas en su cintura.
El beso se vuelve apasionado y lleno de intensidad. Chupo y muerdo su labio inferior mientras pego mi cuerpo al de ella, quedando completamente juntas.
—María José —se separa y yo solo la miro confundida— siento que nos van a descubrir.
—Pues que nos descubran.
Diciendo eso, ella suelta una risa y yo vuelvo a besarla. La separo de la puerta y camino junto a ella hacia los lavamanos, y la cargo para sentarnos encima.
Dejo besos por su cuello y clavícula, meto mis manos por debajo de su camisa y acaricio su espalda.
—Pocheeee, despierta, ha terminado la clase.
Lentamente abro mis ojos y caigo en cuenta de que estaba soñando. Mierda… soñando con la profesora Calle.
ESPERO QUE LES GUSTE
BAIII
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ETÉREO | CACHE | +18
Fiksi Penggemaruna estudiante responsable pero rebelde (María José Garzón) una profesora dedicada y apasionada por lo que hace (Daniela Calle) Daniela loca por las locuras y travesuras de María José María José loca por su profesora
