MARÍA JOSE
—¡Ya lleguéeee! —grité mientras metía la llave en la puerta de la casa de mi padre y la abría.
Entré, pero no vi ni escuché a nadie. Se me hizo raro; Valentina siempre era bulliciosa. Busqué en el cuarto de mi padre y en el de Valentina, pero no encontré a nadie.
—Seguro salieron —dije para mí misma.
Sonido de llamada entrante
—Hablando del rey de Roma —murmuré mientras contestaba el celular. Era mi padre, al otro lado de la línea.
—Hija, vine con Valentina a Unicentro a comprar unas cosas que necesitamos. Si quieres, nos esperas.
—No, mándame tu ubicación, los acompaño.
Voy manejando hacia la ubicación que me mandó mi padre. Es un día lluvioso, por lo cual llevo unos jeans negros un poco anchos y rasgados, una camiseta blanca sencilla, un saco gris con un gran estampado en la espalda y, claro, mis zapatillas completamente blancas.
Estoy caminando por el centro comercial, tratando de encontrar el lugar donde deberían estar mi padre y Valentina.
—Levanta las manos —escucho detrás de mí mientras siento cómo me chuzan en el costado del estómago.
—Y bájate los calzones, hermanita —dice Valentina poniéndose frente a mí.
—Cuando te la devuelva, no me digas nada.
La abrazo y le doy un beso en la cabeza. Veo cómo mi padre se acerca y se une al abrazo.
—¿Creciste? ¿O es mi parecer? —le digo poniéndole una mano en la cabeza a mi pequeña hermana.
—Creció, ya no es la niña inocente que era antes —dice mi padre.
Decidimos comer algo y pasear otro rato por el centro comercial. Mi padre se cansa y quiere ir a descansar, así que decide irse a la casa. Por otro lado, Valentina y yo decidimos quedarnos a mirar ropa.
—Mira, para cuando vayas a coger, tú que eres bien rarita —dice Valentina señalando una lencería roja.
—¡Valentina, por Dios! Si quieres lo gritas, babosa.
Seguimos mirando ropa y escogiendo prendas. Estamos en silencio, pero Valentina decide romperlo.
—¿Ya tienes novia? —me pregunta mientras mira una camisa de Stranger Things.
—No, pero… —hago una pausa.
—¿Pero…?
—Me gusta alguien.
—¿En serio? ¿O solo para tener una noche de diversión?
—Me gusta en serio, pero va a ser difícil.
—Ohhhhh, ¿y quién es? —me pregunta Valentina, girándose hacia mí con una sonrisa en el rostro.
Estoy a punto de responder cuando alguien choca contra mi espalda.
—Tenga más cuidado para la pró… —me callo al ver que la persona que chocó es la profesora Daniela.
—¿Profesora?
—Señorita Garzón, discúlpeme.
—Sí, no se preocupe.
—¿Qué hace por aquí? —me pregunta.
—Comprando fruta —respondo sarcásticamente mientras miro a mi alrededor.
Ella ignora mi comentario y pregunta:
—¿Quién es esa belleza? —dice mirando a Valentina.
—Soy su hermana. Mucho gusto, Valentina —responde ella estirando la mano.
—Mucho gusto, Valentina. Soy Daniela, la profesora de tu hermana —dice mientras estrecha su mano.
—Bueno, yo las dejo. Voy a pagar. Pasa tu tarjeta —me dice Valentina, haciendo una seña con la mano.
—El día que trabajes, en serio te voy a exprimir.
—Pero como no trabajo… —responde Valentina mientras se aleja por los pasillos.
—Tu hermana es una niña muy linda —dice la profesora, sonriendo.
—Soy su hermana, ¿a quién crees que salió? —respondo con arrogancia.
—Definitivamente a ti no, por lo que veo —dice, rodando los ojos antes de volver la mirada hacia las camisas.
—Algún día usted aceptará lo encantadora que soy —le digo mientras la sigo mirando. Ella se voltea lentamente y entrecierra los ojos para mirarme.
—Tal vez cuando no sea tu profesora.
—En este momento no lo es, esto no es la universidad —hago una pausa y señalo una camisa azul de tirantes—. Esa le quedaría bien.
—No te pregunté, pero gracias por tu opinión —responde entre risas.
—Ok, entonces la dejo que escoja ropa sola. Fue un gusto, profesora —digo, dándome media vuelta, pero su voz me detiene.
—Sí eres encantadora, señorita Garzón.
Una sonrisa se me escapa al escuchar su comentario. Decido susurrar un “gracias”.
—Ya nos podemos ir, Poché —dice Valentina.
—Valentina, ¿recuerdas lo que estábamos hablando antes de que llegara la profesora?
Ella asiente mientras la profesora nos mira con confusión.
—Te estaba preguntando que quién te gustaba.
—Tu respuesta está frente a nosotras.
Valentina queda tiesa ante mi comentario y la profesora Daniela solo me observa mientras sus mejillas se tiñen de rojo.
—Que tenga buena tarde, profesora. Nos vemos luego.
Salgo del lugar, jalando a Valentina y dejando a la profesora sin articular una palabra.
—¿Tú eres consciente de que le dijiste que te gustaba?
—No, no soy consciente —respondo entre risas.
—¿Qué hiciste?
—No sé, espero no haberla cagado, Valentina.
—Al parecer lo hiciste.
—Ya cállate.
BAIII
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ETÉREO | CACHE | +18
Fanfictionuna estudiante responsable pero rebelde (María José Garzón) una profesora dedicada y apasionada por lo que hace (Daniela Calle) Daniela loca por las locuras y travesuras de María José María José loca por su profesora
