-Estoy lista- dije
Hoy era la cena, estaba nerviosa y realmente no tenía ni la menor idea del porque.
El estaba esperando afuera de la casa, recargado en el auto.
-Te vez preciosa mi amor- dijo dándome un corto beso en los labios -Te aseguro que vas a ser la más bella de todo el evento - halagó
-Gracias- dije sonriendo
-¿Nos vamos?- yo asentí.
Rodeó el auto mientras yo abría la puerta para ingresar a el.
El camino fue totalmente silencioso, de vez en cuando volteaba a verme y me sonreía y yo le devolvía ese acto.
Llegamos a la mansión que suponía que era de su jefa, era incluso más grande que la mía, tenía un toque elegante y un ambiente muy acojedor.
Bajé del auto para dirigirme con mi esposo de la mano a la entrada, tocamos la puerta, un hombre muy amable nos recibió
-Buenas noches señor y señora Smith- dijo con una enorme sonrisa
-Buenas noches- dije devolviendo la sonrisa -Muchas gracias-
Ambos entramos a la mansión apreciando cada detalle que tenía.
No era la primera vez que entraba una, por supuesto. Yo tenía una, pero ésta, precisamente ésta me daba una impresión totalmente distinta, era mucho más bonita.
Robert se dirigió a saludar a sus compañeros de trabajo llevándome de la mano con el
-Richard, ella es mi esposa, de la que te hablé- dijo dirigiéndose a mi.
-No habías dicho que era tan hermosa, Robert- respondió aquel hombre que parecía que me comía con la mirada. El momento más incómodo de toda mi vida.
La noche pasaba, ese hombre seguía empeñándose en hacerme sentir así. Y la jefa de Robert nada que aparecía. O bueno al menos no la había visto.
Decidí buscar donde se encontraba el tocador para retocar mi maquillaje. Llegando a el con éxito
Alguien me seguía, por más pequeña que fuera la distancia donde caminé, sabía que alguien venía detrás de mi. Seguramente era ese hombre. Estaba dispuesta a entrar a ese lugar de inmediato, o en el peor de los casos, gritar, con todas mis fuerzas.
-Parece que huyes de alguien - dijo aquella voz, que resonó en mi cabeza al instante, la que tuvo el poder de ponerme jodidamente nerviosa.
Giré de inmediato encontrándome con aquella mujer.
Billie O'connell.
-Parece que haz visto un fantasma- dijo al ver qué me quedé estática en el momento el que la vi -¿Te sientes insegura aquí?-
Parpadee varias veces, no sabía si correr o quedarme ahí. ¿El motivo? Los nervios que estaba provocando.
-Billie- dije casi susurrando -Hay un hombre allá- señalé a Richard -Me ve como si fuera comida- continúe - Creí que era el, el que me venía siguiendo - traté de disimular mi nerviosismo -No se que quiere o que pretende, pero me incomoda- ella analizó la situación, me tomó de la mano, lo cual me transmitió una sensación nueva, una que ni siquiera Robert había hecho. Me llevó al jardín trasero
-¿Estás más tranquila?- dijo, a lo que yo asentí
-Mucho mejor, gracias-
-No sabía que estarías aquí - respondió -creí que ya no te vería mas-
-¿Por qué tanto interés de verme?- respondí
-Me gustan tus ojos- dijo
-Gracias- suspiré -supongo-
Ambas nos dirigimos a una banca que estaba situada justo enfrente de una fuente iluminada con colores cálidos
-Y tú ¿qué haces aquí?- cuestioné a lo que ella rió
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Lo que el destino dejó a su paso. (FORBIDDEN)
Hayran Kurgu-No quiero que sufras- dije casi susurrando, una lágrima se desplazaba por mi mejilla -Por eso creo que es mejor terminar con ésta aventura-
