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— ¿Pasó mañana por ti? —interrogó Erin estacionando el coche afuera de la casa, Walter

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— ¿Pasó mañana por ti? —interrogó Erin estacionando el coche afuera de la casa, Walter. 

— ¿A dónde iremos? — Cuestionó Atenea quitándose el cinturón 

— Paso en la mañana por ti y en la tarde escojo yo — respondió Erin con una sonrisa

— Te veo mañana en la tarde — Aseguro Atenea con una sonrisa para dejar un beso en el cachete de Erin y bajar del coche 

— Hasta mañana — se despidieron Erin para comenzar a alejarse de la casa, Walter. 

Atenea entró a la casa, todo estaba en silencio, caminó con cuidado hacia el comedor y todos estaban sentados en un silencio bastante incómodo. 

— Llegué — avisó Atenea mirando a Katherine y Georg —. ¿Qué ocurre?

— ¿Dónde estuviste Atenea? — Interrogó Katherine

— Con Erin mandé un mensaje, pero nunca salió — respondió Atenea enseñándole su teléfono con seguridad —. Intenté marcarte, pero no contestaste. También llamé a casa y nadie contestó. 

— ¿Por qué no contestaron el teléfono? —interrogó Katherine viendo a todos los sentados en la mesa quienes estaban en silencio —. Bueno, eso lo hablamos después. Ahora, Atenea, siéntate. 

Atenea tomó asiento en la otra esquina de la mesa mirando a Lee, queriendo comunicarse en silencio que solamente ellos entendían y su amigo negó con la cabeza. 

— Bien, ya que llegaron todos —comentó George —. Oye, Cole. ¿Sabes algo acerca de la apuesta de Isaac de esta mañana? 

— No… No me suena. 

— No te escuché 

— ¿Es en serio Cole?

— Fue una broma — aseguro Cole con seguridad —. Okay. 

— De acuerdo, Atenea — la llamó George y la chica, lo miró mientras todos los chicos miraban a Atenea. 

— ¿Qué pasa? —interrogó Atenea agarrando el vaso de agua de Lee. 

— ¿Sabes algo sobre la apuesta de Isaac? — Cuestionó George 

— ¿Qué apuesta? —interrogó Atenea, haciéndose la confundida y dejando a un Isaac bastante confundido, ya que no pensó que lo cubriría. 

— Atenea puedes contarnos lo que pasó — pidió Katherine

— No tenía ni idea, Kat — respondió Atenea para luego mirar a Jackie con pena, pero también con arrepentimiento no iba a delatar a sus chicos. — Jackie lo siento. Si hubiera sabido algo, te lo habría dicho, de verdad lo lamento. 

— Está bien — respondió Jackie mirando a Atenea con una sonrisa. 

— Pregúntenle a Jordan lo que captó con la cámara — comentó Alex. Atenea miró a su mejor amigo confundida, pues se había delatado. 

— ¿Oye, es en serio? — interrogó Lee, incrédulo. 

—¿Qué te pasa, Alex?—lo llamó Isaac enojado. 

— No tenías que meterme en esto — se quejó Jordan. 

— Qué mala onda. 

— Jackie no sabes cómo lo siento — se disculpó Katherine mirando a la nombrada con pena. 

— Me iré a arreglar el pelo — comentó Jackie un poco enojada. 

— ¿Puedo ayudar?

— No. Gracias 

— Jordan ve por la cámara. 

Atenea miró a Alex, quien solo miraba su plato, y Jordan se fue por la cámara. Mientras todos estaban en silencio. Seguramente recibirían un gran castigo. 

Atenea miraba las fotos de Instagram de su padre con su madre. Sonrió al verlos felices, ellos estaban recuperando su matrimonio mientras los negocios de ambos habían crecido en Nueva York. Decidió apagar su teléfono.

La chica estaba sentada en el pasto afuera de la casa, en el porche, mirando a Chocolate comer pasto como siempre lo hacía. 

— Vas a enfermarte aquí afuera, Gardenia —comentó Isaac— y Atenea lo miró confundida —. Tengo un nuevo apodo para ti. 

—¿Por qué no me sorprende — aseguró Atenea para mirar a la frente cansada —? Chocolate, ven. 

Su conejo la brincó hasta ella, quien la cargó entre sus manos y se puso de pie para entrar a la casa. 

— Gracias — respondió Isaac y Atenea lo miró confundida antes de hablar. 

— ¿Por qué? —interrogó Atenea, confundida. 

— Por no delatarme, sé que no te gusta tener problemas con la tía Kat y George

— No se delata en esta casa — le confesó Atenea e Isaac le sonrió con agradecimiento. — Buenas noches, Isaac. 

— Es Gardenia — lo corrigió antes de entrar a la casa

— ¿Qué?

— El apodo nuevo que me pusiste es Gardenia, no Gardemia 

Después de eso, Atenea entró a la casa sin querer hablar más durante esa noche

— Buenas noches, Gardenia — respondió Isaac con una sonrisa para entrar a la casa y cerrar la puerta. 

— ¿Entonces, cómo te fue? —interrogó Lee cuando vio a su hermano entrar a la habitación

— ¿Qué tan difícil es encontrar una Gardenia en colorado Lee? — cuestionó Isaac mirando a su hermano. 

— ¿Qué? —interrogó Lee, confundido

— ¿Crees que vendan por aquí esa flor?

— Deberías dormirte, Isaac. 

Lee se acostó en su cama para cerrar los ojos mientras seguía escuchando a su hermano hablar de Atenea. Había al menos pasado media hora e Isaac no se había cayado durante todo ese tiempo. 

— Dios mío, ya cállate — pidió Lee aventando una almohada a su cara directa a la cara de su hermano —. Es de mi mejor amiga de la que hablas. 

— Vamos, Lee, no te pongas celoso

— ¿Celoso? —interrogó Lee casi incrédulo. 

— Cuando estés con Atenea, no te la voy a prestar nunca. 

— Mientras eso pasa —comentó Lee, poniéndose de pie y agarrando su cobija —. Mira cómo me voy a dormir con ella en la misma cama. Envídame 

Le salió de su habitación para dirigirse a la habitación de Jackie y Atenea tocó la puerta

— Adelante — se escuchó la voz de Atenea y entró a la habitación con su cobija —. ¿Lee?

— ¿Puedo dormir contigo? —interrogó Lee y Atenea miró a Jackie 

— Yo no tengo problema —contesta Jackie para taparse con sus cobijas. 

— Puedes quedarte, Lee. 

Lee le sonrió a Atenea para mirar a la puerta de su habitación donde estaba Isaac. Mirándolo enojado, le sonrió para sacar la lengua y entró a la habitación de las dos chicas, cerrando la puerta detrás de él y acostarse en la cama de Atenea para poder dormir. 

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