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Isaac desertó en la mañana, no estaba Atenea, así que decidió vestirse para salir a buscarla, pero no la encontraba

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Isaac desertó en la mañana, no estaba Atenea, así que decidió vestirse para salir a buscarla, pero no la encontraba. 

— Atenea — abrió Isaac su habitación, pero no había nada y tampoco estaba Jackie solo, chocolate dormido en la cama de Atenea— ¡Tía Katherine!

Isaac bajó a la cocina, pero tampoco había nadie. Fue hacia el comedor y vio a todos mirando la mesa. Había varias cartas en todos los lugares y una mochila en medio con una carta arriba. 

—¿Qué ocurre?—interrogó Isaac mirando a su tía. 

— Jackie se fue — respondió Alex mirando a Isaac —. Y Atenea no está. 

— Pero hay cartas en la mesa —informó Cole, mirando también a su primo. 

George dio un paso al frente para agarrar la carta que estaba arriba de la mochila y abrirla. 

— ¿Qué dice la carta, tío George? —interrogó Lee mirando a su tío. 

— Lamento no haberme despedido, pero no tenía tiempo lo que hay en la mochila es para ustedes George, Katherine y la granja también para que extiendas tu veterinaria Kat — leyó George mirando a Katherine la cual tenía los ojos llorosos — Las cartas en la mesa son para cada uno de ustedes y no tiene por qué pelearse por qué cada sobre tizne el nombre de a quien le pertenece esa carta cuiden a chocolate por mí ¿Sí?... Con amor Atenea. 

Isaac buscó su carta rápidamente y la agarró rápidamente mientras todos lo miraban, abrirla con desesperación y comenzar a leerla para el mismo

— Lamento tanto esto, Isaac, yo de verdad lo lamento mucho. Te amo más que a mí misma. Pero no puedo estar contigo ahorita, no cuando mi familia se está desmoronando. ¿Sabes, nunca había entendido a mi papá hasta que te vi? Eres como una pequeña droga. La primera vez que la consumes, no puedes parar hasta darte cuenta de que eres adicto a ella y eso me pasó a mí contigo. Cambiando de tema, las palabras que te dije en la noche son verdad, eres lo que yo más amo en este mundo, claro, después de Lee, pero no es lo importante. Yo estaré lejos bastante tiempo, así que por favor haz tu vida. Con amor Atenea. 

Isaac tenía las lágrimas saliendo de sus ojos mientras todos lo miraban con tristeza. Isaac dejó salir sus sollozos mientras intentaba seguir de pie mientras lloraba. 

Era la primera vez que veían a Isaac derrumbarse enfrente de ellos. Lee se acercó a su hermano para abrazarlo mientras los demás se unían de poco a poco, mientras Isaac lloraba más fuerte entre los brazos de todos. 

Atenea estaba mirando el cielo desde la ventana del avión mientras apretaba el peluche del conejo que Isaac le había regalado hace unos meses. 

Atenea lloraba en silencio, solo su hermano, quien estaba a su lado, la veía llorar y apretar más el peluche contra ella. Alexander abrazó a su hermana mientras ella seguía sollozando en los brazos de su hermano mayor, como siempre lo hacía. 

— Está bien... Está bien... vas a estar bien —susurraba Alexander cariando la espalda de su hermana —. Estaremos bien, lo prometo. 

Dos corazones se habían roto. 

Un corazón estaba roto en una  casa mientras era abrazado por muchos más corazones, dándole apoyo. 

Mientras que el otro corazón estaba igual de roto, mientras un solo corazón la apoyaba, el mismo corazón que tenía desde hacía años y nunca se había ido y eso hacía al corazón roto sentirse protegido. 



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