Atenea Frey había llegado tres años atrás con los Walter cuando su papá estaba peleando mucho con su madre
Atenea y Isaac habían tenido una aventura un año antes de la llegada de Jackie pero ninguno de los dos imagino que con su llegada sus verdade...
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Atenea estaba sentada en su mesa con su familia, donde sorprendentemente también estaba su mamá, quien había llegado unos minutos antes de que la boda comenzara.
— Hay una buena decoración —comentó Jennifer viendo a su hija con una sonrisa —. ¿Quién lo organizó?
— Pues fue Jackie — respondió Atenea y su madre le sonrió.
— ¿Entonces lo que hablamos?—interrogó Alfonso viendo a su hija.
— No es el momento — respondió Atenea y miró a Cole, quien tocaba su copa.
—Damas y caballeros, Hola — saludó Cole y todos lo miraron poniendo atención —. Cuando Will me pidió que hiciera el brindis esta noche, quería solo dos cosas que fueran breves y que no lo avergonzara, así que le prometí solemnemente las dos. Y eso por eso no voy a mencionar, Danny.
El mencionado prendió la pantalla.
— Su fase de gótica — se burló Cole y había una foto de Will como gótico en la pantalla —. Cuando pintó su habitación de morado y se pintó el pelo de negro, y por su puesto, no voy a olvidar cuando papá lo atrapó fumando atrás del establo. Como no estaba fumando cigarrillos normales, no sé si me explico y, por supuesto, estoy seguro de que no voy a decirle al exdirector Sykes. Por cierto, qué gusto verlo, señor... que en realidad fue William John Jefferson Walter, quien llenó su oficina de papel hace seis años después de la graduación. Así que no voy a hablar de todo eso. De lo que sí voy a hablar es como Will siempre ha sido el mejor hermano mayor para todos nosotros. Él me enseñó a jugar fútbol, nunca se cansaba de leer diálogos de Danny o de escuchar a Nathan, tocar la guitarra para ayudar a Alex a montar.
Le enseñó a Jordan a utilizar una cámara. Jugaba hockey con Parker, patinaba con Lee, jugaba videojuegos con Isaac, nunca se cansaba de escuchar a Atenea hablar de los animales que le gustaban y le leía cuentos a Benny para dormir. Esa es la clase de persona que es, siempre apoya a su familia y siempre piensa en los demás antes que en sí mismo. Ahora les voy a contar cuándo conoció a Hayley. Cuántos Will conoció a Hayley fueron después de años nuevos y no podíamos entender por qué aceptó tener una cita cuando hacía tanto frío ni por qué salió al metro medio de nieve para verla al día siguiente y al siguiente, pero luego conocimos a Hayley y lo entendimos.
Atenea sonreía mientras miraba a Hayley y Will.
— Y es cuando conoces a tu persona, en realidad nada más importa — saludó Cole mientras miraba a Jackie e Isaac miraba a Atenea —. Así que Hayley no entendemos cómo soportas a Will ni a todos nosotros... pero nos alegra que lo hagas bienvenida a la familia. Así que levanten sus copas para Will y Hayley
—¡Por Will y Heyley!
— Y ahora el primer baile
Atenea se puso de pie para acercarse a la mesa donde estaban su verdadera familia y sentarse enfrente de Isaac, quien le sonrió al igual que Lee para mirar. El primer baile de los recién casados era jazz, lo que bailaban con mucha alegría y felicidad
— Ahora sí a bailar.
Isaac agarró la mano de Atenea para ir a la pista de baile junto con los demás y comenzar a bailar con todos.
Después de un tiempo, Atenea estaba lejos de la boda para ser más exacta, recargada en el coche de su hermano mientras miraba a todos bailar.
—¿Entonces ya decidiste? —interrogó Alexander llegando y dándole una copa de champán.
— Los amo más que a nada en este mundo — respondió Atenea mirando a los Walter con una sonrisa —. Ellos son mi familia
— ¿Te quedarás? —cuestionó su hermano, pero al ver la mirada de la menor ya sabía la respuesta —. Todos lo entenderemos.
—Si me voy significa perderlo todo — aseguro Atenea —. Ellos son mi todo. Nunca podría agradecer todo lo que han hecho por mí
— Tal vez sí hay una manera —comentó su hermano y la menor lo miró confundida —. El maletero
Atenea siguió a su hermano, quien abrió el maletero, vio una mochila y la agarró para abrirla, y tan pronto vio lo que había adentro: el cerro para aventarla y cerrar el maletero.
—Prepara todo, Alexander — pidió Atenea con una sonrisa.
— Atenea, vamos a bailar — pidió Lee llegando con ambos hermanos y con una sonrisa—. Vamos, vamos ¿sí?
— Claro que sí.
Lee y Atenea caminaron de regreso a la carpa para ir a la pista de baile donde seguían aún algunas personas
Mientras la noche envolvía el lugar de la celebración, Isaac buscaba la manera de estar más cerca de la castaña.
— Vámonos — pidió Isaac, y Atenea lo miró confundido —. Sígame.
Atenea aceptó la mano de Isaac para comenzar a caminar entre las tiendas que estaban bastante lejos, las cuales eran para los invitados.
— Llegamos — anunció Isaac mirando la tienda enfrente de ellos.
Atenea miraba confundida la tienda enfrente de ella hasta que Isaac soltó su mano para ponerse enfrente y abrir la puerta
— Después de usted, señorita — Atenea sonrió para entrar en la tienda y atrás de ella Isaac, quien cerró.
— Vaya — susurró Atenea mirando el lugar. Había velas en el piso junto con pétalos de color blanco y un hermoso florero con muchas Gardenias.
Se dio la vuelta para mirar a Isaac, la miraba esperando una respuesta del lugar.
—Es increíble
Isaac, complacido por la respuesta de la castaña, se acercó a ella para besarla sin problema mientras ella aceptaba su beso sin problema alguno.
El beso comenzaba a subir de tono mientras Isaac apretaba más fuerte las caderas de Atenea para comenzar a hacerse hacia atrás hasta que la castaña se chivó con algo mientras Isaac la empujaba mientras la seguía besando.
— Isaac...
— Necesitamos detenernos — la detuvo Isaac separándose de Atenea un poco —. O no podré detenerme.
— No quiero detenernos —susurró Atenea cerca de los labios de Isaac — y no quiero que te detengas.
Isaac besó a Atenea para darle la vuelta, dejando a ella arriba mientras él se sentaba en la cama con Atenea en su regazo. Mientras se seguían besando con intensidad, las manos de ambos divagando libremente sobre el cuerpo del otro.
— Te amo, Atenea — susurró Isaac. Una vez se separaron
— Te amo, Isaac —aseguro Atenea con una sonrisa
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