EXTRA

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Atenea estaba caminando por la empresa, caminando hacia su oficina, pues se le había informado que alguien la estaba buscando.

— Hola, Atenea. 

— Jackie es bueno verte otra — saludó Atenea tomando asiento en su silla —. ¿Qué haces aquí?

— Pues más que nada a traerte un regalo — respondió Jackie sacando una pequeña caja y poniéndola enfrente de la castaña —. Es algo importante para mí. 

Atenea abrió la caja, había una pequeña esclava de metal, la agarró para ver grabadas las letras. JyA miró a Jackie quien alzó su mano derecha dejando ver la misma pulsera. 

— Gracias, Jackie — Atenea la miró para sonreírle mientras guardaba su pulsera —. ¿Te quedas a comer? 

— Esta vez pasó — se negó Jackie mientras se ponía de pie —. Quedé de comer con mi tío y Danny. 

— Bien —comentó Atenea, poniéndose de pie —. Saluda a Danny de mi parte. 

— Lo haré — aceptó Jackie saliendo de la oficina —. Adiós. 

— Adiós. 

Atenea cerró la puerta para regresar a su asiento y revisar algunos papeles de la empresa. Más que nada, eran fotografías que le tocaba a su empresa pública en todas las revistas importantes. 

La chica miraba Nueva York, parada en las grandes ventanas de su oficina, mientras en sus manos había un vaso con hiel y licor que había en su oficina.

— Mamá, está aquí — anunció Alexander entrando a la oficina y tomando asiento en la silla de enfrente del escritorio de su hermana —. ¿Estás bien?

— Sí. 

Atenea dejó el vaso en una mesita que tenía en su oficina para caminar hacia el escrito y sentarse enfrente de su hermano para que ambos esperaran a su madre. 

— Su padre los necesita mañana en la casa para cenar —informó Jennifer entrando a la oficina —. No lleguen tarde, sí. 

— Tengo bastante papeleo, que arreglar en esta empresa — se negó Atenea mirando a su madre con una sonrisa —. También tengo que ir a reuniones y ni hablemos de las fotos que llegan mañana, las cuales también tengo que revisar. Así que no podré asistir. 

— Alexander

— Tengo una junta en mi empresa — informó Alexander mirando a su mamá —. Luego tengo que ir a hacer algunas revisiones en los artículos importantes de las revistas. 

— Siempre hacen lo mismo y esta vez irán a la cena familiar, no les estoy preguntando y para su información se los estoy ordenando. 

—Cómo digas, mamá — respondió Atenea mirando las hojas enfrente de ella. 

Todo se había quedado en silencio mientras se escuchaban los tacones de Jennifer caminando por toda la oficina mientras veía algunas cosas. 

—Qué bonito colar — halago Jennifer y los dos hermanos miraron a su madre y cómo agarraba el collar de Gardenia —. Es hermoso, sin duda se vería espectacular en mí. 

— Pero no es tuyo — respondió Atenea, poniéndose de pie para acercarse a su madre —. Así que dámelo

— A ti no te gustan los collares — le recordó Jennifer viendo a su hija confundida —. Aparte, no lo ocupas, así que... Me quedaré el collar

— No — Atenea le quitó el collar a su madre — No es tuyo. Si tanto te gusta, consíguete uno

Atenea se dio la vuelta para regresar a su asiento mientras Alexander sonreía mirando a su hermana, quien aguardó el collar en uno de su cajón. 

—¿Por qué te importa? Sí, lo es un tonto collar

— Si es tan tonto, ¿por qué lo querías?

—¿Por qué quedaría perfecto para mi cita con tu padre en dos días —comentó Jennifer —? Puedo comprarte otro, incluso uno más lindo. 

— Será mejor que nos vayamos, Jennifer — pidió Alexander mirando a su madre con seriedad —. Atenea tiene cosas que hacer. 

Alexander se puso de pie para agarrar el brazo de su madre y salir de la oficina de Atenea, quien aventó lo que había en su escritorio al piso para dejar caer su cabeza hacia atrás mientras intenta no pensar en el enojo que provocó su madre. 

Atenea abrió el cajón donde había aguardado el collar para sacarlo y cerrar el cajón mientras miraba el collar en sus manos con tristeza.

RECUERDO BODA DE
WILL Y HAYLEY

Atenea estaba acostada en la cama mientras Isaac besaba su cuello con tranquilidad, dejando una que otra marca en él. 

— ¿Sabes por qué tu apodo es Gardenia?—interrogó Isaac besando a Atenea en la boca, quien negó con la cabeza —. ¿Quieres saber?

—Sí — susurró Atenea mientras Isaac se dejaba caer encima de ella con cuidado, mientras con una mano tocaba el collar en el cuello de la chica. 

—A mi mamá le gustaban las gardenias las amaba más que nada en este mundo ella las había descrito como una de las  flores más hermosas de pétalos grandes y de color blanco ella decía que se les regalaba unas gardenias a esas personas que tenían un amor secreto — informo Isaac mirando el collar con una sonrisa — Cuando te vi la primera vez fue como ver una Gardenia. Eres hermosa, pero ese día cuando llegaste, tu tono de piel era un blanco pálido más que esos increíbles ojos de color café claros y tu cabello suelto en ondas para mí fue como ver una hermosa Gardenia enfrente de mí. 

— Isaac...

— Te amo, Atenea

Atenea sonrió para jalar un poco el collar de perlas de Isaac mientras lo acercaba más a ella para besarlo con tranquilidad. 

— Yo también te amo, Isaac. 

FIN DEL RECUERDO

Atenea cerró los ojos mientras sentía las lágrimas salir de su ojo. Se puso de pie para acomodar el collar de dónde su mamá lo había agarrado para darse la vuelta y agarrar sus cosas para irse de la oficina, pues ya era bastante tarde y casi no había nadie. 



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