Atenea Frey había llegado tres años atrás con los Walter cuando su papá estaba peleando mucho con su madre
Atenea y Isaac habían tenido una aventura un año antes de la llegada de Jackie pero ninguno de los dos imagino que con su llegada sus verdade...
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El mayor de los Walter se iba a casar. Will y Hayley se casaban o, mejor dicho, se casarían en el rancho Walter.
— Después de la boda nos iremos —aseguro Alfonso Frey mirando a sus hijos —. Es una decisión tomada.
— No puedes llegar y llevarnos de regreso —comentó Alexander mirando a su padre con enojo.
— Soy su padre y tengo todo el derecho del mundo sobre ustedes — respondió Alfonso con seriedad —. Las cosas ya están arregladas en sus escuelas, sus departamentos y en qué empresa va a trabajar cada uno.
—¡Atenea! —gritó la pequeña Parker y la mayor la miró —. ¡Lee, no me presta al chocolate!
—¡Lee, presté a Parker a Chocolate un momento!
Atenea se alejó junto con Alexander para entrar a la casa de los Walter y agarrar sus cosas para ir otra vez a la feria del condado. Su padre los llevaría.
— Llegaste — anunció Grace cuando vio a su amiga llegar
— Grace, te presento a mi padre Alfonso — presentó Atenea mirando a su amiga.
— Señor, un gusto en conocerlo —saludó Grace para luego mirar a Alexander —. Nos vamos
— Claro
Alexander y Grace se comenzaron a alejar, dejando a Atenea y su padre solo quienes caminaban en total silencio.
— Hay que sentarnos — pidió Alfonso mirando a su hija, quien asintió con la cabeza y se sentaron en una banca que estaba sola —. Entrarás en la escuela que siempre deseabas.
— Las cosas han cambiado, papá.
— Dime en qué cambiaron las cosas, Atenea.
— Tengo mucho aquí, papá — respondió Atenea mirando a su padre con seguridad —. Tengo amigos. Una familia
— Aquí nunca llegarás a Oxford, ese siempre ha sido tu sueño. Dame una buena razón y juro que te quedas.
— Encontré a mi familia — aseguró Atenea, poniéndose de pie para mirar a su padre —. Y esta vez quiero aferrarme a ella.
—Pero ellos no son tu sangre.
— Algo que aprendí el día de acción de gracias fue que nosotros elegimos a nuestra familia, no importa si no tienen la misma sangre.
— Esa no es una buena razón —comentó Alfonso, poniéndose de pie, mirando a su hija de manera seria y fría —. Iré a casa de los Walter a hablar con Katherine y George, regresarás conmigo a Nueva York al igual que Alex.
El señor Alfonso comenzó a caminar mientras Atenea lo miraba salir de la feria del condado, se sentó para que las lágrimas salieran de sus ojos.
— Atenea — la llamó Lee llegando con ella y arrodillándose a su altura—. ¿Qué ocurre?
— Nada... Nada — respondió Atenea mirando a su mejor amigo con una sonrisa —. ¿Vamos a los juegos?
— Claro... Isaac me mandó a buscarte, ya que él fue, por otra parte, y yo por esta.
Ambos se pusieron de pie para comenzar a caminar. Atenea se detuvo para ver cómo su papá contestaba una llamada.
— Atenea, vamos — pidió Lee mirando a su amiga para jalar su mano.
Atenea dejó de mirar a su padre para sonreírle a Lee y caminar hacia adentro de la feria para buscar a Isaac.
— Ahí está Isaac — anunció Lee viendo a su hermano sacar su teléfono —. ¡Isaac!
— Aquí están —comentó Isaac acercándose a su novia con preocupación —. Tienes los ojos rojos. ¿Qué ocurrió?
— Nada... Estoy bien.
Isaac abrazó a Atenea, la conocía bastante bien para saber que algo le había pasado hace un momento y se imagina que era respecto a la visita de su padre.
Atenea miraba a Isaac jugar en los aros mientras Lee competía contra él. Atenea se reía mirando a ambos con diversión.
—¡Ganador!
Isaac había ganado y Lee suspiró para mirar a su hermano para aplaudir por qué había ganado.
—¿Qué peluche quiere, muchacho?
— El conejo — pidió Isaac, y el chico que atendía le dio el peluche gigante del peluche — Gracias
Isaac se dio la vuelta para acercarse a su novia y darle el peluche, quien lo aceptó con una sonrisa
— Ya tienes a Chocolate en peluche —comentó Isaac con una sonrisa acercándose a su novia —. Así puedes dormir con él.
— Pero si duermo con mi peluche ya no voy a dormir contigo — respondió Atenea e Isaac hizo cara de ofendido mientras Lee se reía de su hermano
— Se hace tarde para el concierto —afirmó Lee mirando la hora en su reloj, no queriendo llegar tarde —. Vámonos.
Lee, salió corriendo, dejando a la pareja acercarse mientras Isaac abrazaba a Atenea por la espalda y ella abrazaba su nuevo peluche para seguir a Lee, quien ya estaba bastante lejos.
— Aquí — anunció Lee llegando al lugar y entrando rápidamente, mientras Isaac soltaba a su novia para juntar sus manos y adentrarse al lugar
— Lee, espera — pidió Atenea, siguiéndolo y viéndolo sentado en su silla mientras apartaba otros dos lugares.
— Siéntense — ordenó Lee refiriéndose mientras Atenea se sentaba con Isaac a su lado izquierdo, dejando a la castaña en medio de ambos hermanos García como siempre lo hacían.
La música comenzó a sonar mientras Atenea miraba a los hermanos García mirar el concierto, mientras cantaban una que otra canción entre ellos, pero dentro de ella sentía un nudo en la garganta.
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