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Atenea llegó a la casa en el coche de Paige

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Atenea llegó a la casa en el coche de Paige. Entró a la sala y vio a todos los chicos viendo el partido, sonrió para acercarse y sentarse al lado de Danny. 

— ¿Quién va ganando? —interrogó Atenea. 

—¿Quién más odias en este mundo? —respondió Cole. 

— Aburrido —comentó Atenea para ponerse de pie e ir hacia la cocina donde estaban Katherine y George —. Ya llegué. 

— Justo a tiempo, Atenea. 

— ¡A comer!

Atenea sonrió para sentarse en la mesa y servirse en su plato mientras los demás llegaban y se servían para sentarse a comer. Mientras Atenea comía mientras Lee hablaba con ella, le hacía preguntas de por qué había llegado tarde y por qué no se había ido con ellos a la hora de la salida. 

— Lee, ya para — pidió Atenea. 

— ¿A qui tienes? 

— ¡Ahahah! — La chica miró a Jackie quien tenía su ropa manchada de espagueti, ya que se había asustado con Rumple 

— ¡Serpiente!

Atenea se tapó la boca mientras se reía internamente, mientras los demás se reían sin disimulo alguno. 

— ¡Ya basta.! ¡Basta, niños! ¡Basta, por favor! — Todos se quedaron en silencio ante el grito de Katherine. 

— Yo voy con ella —comentó Atenea dejando su servilleta en la mesa para buscar a Jackie 

— Gracias, mi niña. 

Atenea siguió a Jackie la cual cerró la puerta de su habitación atrás de ella y la castaña tocó la puerta. 

— Estoy bien, Katherine. 

— Soy Atenea, de hecho — respondió la chica. 

— Adelante

Atenea entró a la habitación para cerrar la puerta detrás de ella y mirar a Jackie con algo de pena al ver su ropa sucia ante la broma que los chicos habían hecho. 

— Si me das tu ropa, puedo quitarle la salsa de tomate —comentó Atenea, sentándose en la cama de Jackie 

— ¿De veras puedes? —interrogó Jackie mirándola con súplica. 

—Sí. 

— Gracias

— Jackie los chicos pueden llegar a hacer bromas muy pesadas. Y hay veces en las que no miden las cosas que hacer —comentó Atenea, poniéndose de pie mientras la miraba con pena —. Cree que se siente que te molesten cuando llegue el primer mes, fue un infierno. 

— ¿Tan bien te molestaban? —interrogó Jackie 

— Molestar es poco — aseguró Atenea acercándose a Jackie con tranquilidad—. Los chicos nunca habían convivido con una chica que fuera Katherine y Parker. Yo llegué e invadí su territorio

— ¿Qué tan mal te fue? —interrogó Jackie y Atenea sonrió mientras negaba con la cabeza al recordar todas las bromas y Jackie dejó salir un suspiro. 

— Las cosas mejorarán, Jackie — aseguró Atenea poniendo sus manos en sus brazos —. Lo prometo. 

Jackie asintió con la cabeza mientras Atenea salía de la habitación con tranquilidad para ir a la habitación de los García, en busca de su pequeña mascota. 

— Chocolate, hermoso — lo llamó Atenea para acariciarlo con cuidado y calma —. Adiós, Jackie 

Atenea estaba en la habitación de los hermanos García. Para ser exactos, estaba acostada en la cama de Isaac mientras hablaba con Lee, el cual parecía estar buscando algo por toda la habitación. 

— Bájate de mi cama — ordenó Isaac, entrando a la habitación, enojado al ver a la chica. 

—¿Qué enojo traes ahora neurótico?—comentó Atenea, sentándose en su cama. 

— Lee, sal de aquí — pidió Isaac mirando a su hermano —. Ahora 

—¿Qué? ¿Pero? ¿Por qué? 

— Lee, sal de la habitación — pidió a su hermano agarrando su patineta con seriedad y fuerza —. Sal afuera de la casa a patinar, o, yo, qué sé. Solo vete de la habitación. 

Lee miró a Atenea, quien asintió con la cabeza y se acercó a su hermano para quitarle su patineta para salir de la habitación, cerrando la puerta detrás de él. No queriendo saber de la pelea que seguramente se llevaría a cabo en esa habitación. 

—¿Con quién estuviste? —interrogó Isaac mirando a Atenea, quien lo miraba confundida. 

— Con Paige — respondió Atenea sin importancia. 

— Claro, y por eso tu cabello está húmedo —comentó Isaac con ironía, y Atenea miró hacia otro lado, sabiendo a dónde iba la conversación —. ¿Con quién estuviste?

—Eso no debería interesarte — respondió Atenea para caminar hacia la puerta 

—¿Que carajos fuimos? — Interrogó Isaac antes de que Atenea abriera la puerta —Y no me digas que solo fuimos amigos 

—Solo fuimos, una aventura del verano pasado — aseguró Atenea mirando a Isaac. 

—¿Entonces solo somos amigos? — respondió Isaac mirando a Atenea. 

— Sí… Solo somos amigos. 

—¡Qué irónico! 

Atenea cerró los ojos, no queriendo recordar lo del año pasado y el pequeño resbalón que había tenido con Isaac. 

— No se besan, ni se duermen juntos y ni se acuestan y…

Atenea se acercó a Isaac para besarlo, haciendo que se callara y siguiera su beso. Mientras Isaac ponía sus manos en la cintura de la chica, mientras la acercaba más a él queriendo tenerla más cerca. 

— Olvidemos lo del año pasado —susurró Atenea antes de alejarse de Isaac y salir de la habitación tan rápido como podía. 

Isaac solamente se quedó en silencio mientras relamía sus labios, sintiendo todavía los de la chica sobre los suyos. Mientras, Atenea solamente entraba a su habitación, queriendo olvidar lo que había hecho en su momento de querer hacer que Isaac la dejara en paz y no hiciera preguntas.

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