Narra Chiara:
Tras la fiesta donde Violeta me besó, no había pasado unos días del todo buenos.
Mi abuela estaba ingresada en el hospital y sabía que debía marcharme a Menorca.
No quería irme sola, Rus no podía ir, ademas de que no le venía bien para el embarazo ir metiendose en hospitales repletos de virus, ni viajar en aviones.
Mis padres se iban, y la despedida fue trágica.
Mis hermanos lloraban y yo les prometía verles pronto.
En el fondo les quería mucho, y sentía que era el único espacio donde me querían al 100%.
Cuando su avión despegó volví a casa, allí me esperaba Ruslana para ayudarme a vestirme para cita con Violeta.
Decidí hacer caso a mi instinto y ponerme una bonita lencería color negro por debajo de mi vestido rojo pasión. Pinté mis labios del mismo color del vestido y retoqué mi cabello haciendo unas ondas. Repasé el rimmel y me decidí a ir a donde habíamos quedado. Estaba cerca de mi casa por lo que fui andando. Lo malo es que olvidé mi paraguas y llovía demasiado.
Marqué el teléfono de Violeta que contestó muy rápido.
-¿Que ha pasado Chiara?- me dijo sabiendo que había llegado tarde a la cita.
-He ido andando y no llevo paraguas- le dije y comenzó a reír.
-Voy ahora a por ti- me dijo - pásame ubi anda.
Tras esperar unos minutos apareció un coche muy lujoso y se paró delante de mis narices.
Era un maserati color negro. Bajó la ventanilla y en el asiento de conductor se encontraba Violeta perfectamente maquillada y preparada.
-¿Piensas subir?- dijo riendo viendo mi cara.
-Si si- dije tartamudeando.
Era un coche muy caro y nisiquiera sabía de que trabajaba.
Al subir dejó un suave beso en mi mejilla y me sonrojé.
Cuando llegamos al recinto donde veríamos la película, buscamos aparcamientos.
Violeta bajó antea del coche y abrió mi puerta con un paraguas abierto para evitar que me mojase.
-¿Te ha gustado mi coche?- me preguntó sonriendo.
-Es... Precioso- le dije sonriendo.
-Soy dueña de un concesionario y los consigo más baratos- me contestó- luego hablamos de todo esto, pero ven vamos a entrar.
Asentí y entramos a la sala de cine. La película fue bien, había sido entretenida. Violeta había intentado acercarse a mí varias veces pero yo me sonrojaba en la oscuridad. Ella reía.
Sentía que por fin la conocía, estaba como más suelta y sin vergüenza. Me encantaba.
-Bueno, ¿como te ha parecido la película?- preguntó Violeta pasando su brazo por encima de mi hombro.
-Me ha gustado, muy entretenida- dije buscando el coche de Violeta en el aparcamiento.
-Mi madre tiene mucho arte la verdad- me dijo tan tranquila y yo la miré impresionada- Si, mi madre es Noemí Galera, la productora musical y directora de cine de Universal.
-Oh my god, that is amazing- le dije sacando mi lengua materna.
-¿Eres inglesa?- dijo notando mi acento muy bien enfatizado.
-Mi madre es de Londres, pero nací en Menorca.
-¿Y que haces aquí en Madrid, pudiendo estar en Menorca?- me preguntó riendo.
-Trabajo, me saque la plaza aquí y pues quede aquí- le dije sonriendo triste.
-¿Desde cuando vives en Madrid?- me preguntó curiosa.
-Desde los 18- dije y trague saliva- pero con 22 volví a Menorca durante un año, y ese año pues aproveche para estudiar las oposiciones.
-¿Estas bien?- dijo acariciando mi cara antes de abrir el coche.
-Si- le dije nerviosa.
-Puedes contarme Kiki- insistió.
-Tenia una novia, pero fue una persona muy ... tóxica- dije rápido.
-Oh, pobre- me dijo sentándose en el coche- yo tambien tuve una relación realmente tóxica, y se pasa muy mal. Si quieres vamos a mi casa y bebemos mientras hablamos de la vida.
-Es buen plan - le dije sonriente y aceleró en el coche.
Una vez llegamos al garaje y subimos las escaleras observé su lujoso salón.
La casa no tenía imperfección alguna.
Además de ser enorme para ella sola.
-Tu casa es preciosa- le dije con la boca abierta.
-Lo sé, quien nos dirá si en unos meses acabarás viviendo aquí- dijo guiñándome un ojo.
-No flipes anda, debo volver a Menorca, pediré unos días en el trabajo- le contesté seria.
-Dejaras sola a Aria y se pondrá triste- dijo bromeando pero al ver mi cara decidió darle importancia - ¿ha pasado algo en Menorca?
-Mi abuela está hospitalizada- le dije suspirando- es muy mayor pero no se, nunca esperas que te tenga que tocar despedirte- le dije dejando caer algunas lagrimas-Ella cuidó mucho de mi, y fue la primera en saber que me gustaban las mujeres.
-Oh, Kiki la pérdida de un ser querido es lo peor, pero quiero que sepas que estoy aquí, y si quieres mañana puedo acompañarte a Menorca para que no vayas sola.
-Oh, no hace falta Vivi, no pasa nada- le dije más tranquila.
-Kiki, no me supone nada, soy la jefa y Abril, mi secretaria se encargará de todo- me dijo.
-Gracias por ofrecerte- le dije llorando de nuevo.
-Ven aquí anda- me dijo abrazándome y abrió una botella de limoncello.
Tras varias copas me notaba pasada. Era consciente de todo pero ambas nos reíamos demasiado.
Ya era bastante tarde y mañana el avión saldría a las 4 de la tarde, aun debía hacer mi maleta, pedir los días en el trabajo y descansar.
Por lo que traté de pedir un taxi. Y digo traté porque Violeta se negaba a que me fuese así a casa, insistía en que durmiese en su casa.
-No hace falta que duermas conmigo en cama, tengo varios cuartos de sobra, en concreto 5 cuartos de sobra- dijo riendo.
-Venga, me has convencido- le dije- dormiré en el cuarto de invitados.
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Conexión
FanfictionVioleta,26 años, empresaria y jefa de un gran concesionario de coches de lujo. Chiara, 24 años, profesora de infantil en Madrid. La conexión inseparable les hará sufrir pero sobre todo amarse.
