Narra Violeta:
Desperté por el despertador, eran las 8 de la mañana. Chiara se revolvía y decidí despertarla para no llegar tarde a la primera excursión.
Hoy íbamos a visitar la ciudad de Oslo y ver ciertos monumentos. Hoy era el día donde miraríamos las auroras boreales por la noche.
Creo que hoy sería el día, 26 de diciembre, donde le pediría a Kiki lo que ambas deseamos.
-Buenos días Kiki- le dije besando su frente- tenemos que vestirnos e ir a desayunar, si no perderemos la excursión de la mañana.
-Buenos días Vio- dijo tratando de abrir los ojos y sonriendo- ¿Hace mucho frío?
-Hombre, estamos en Noruega, un poco- le dije riendo- unos -5 grados.
-Joder- suspiró- bueno, me pondré mil capas y ya, pero quería ponerme el vestido nuevo.
-Esta bien- le dije riéndome y le metí prisa para desayunar.
Yo me había vestido unos pantalones rosas muy calentitos, unas botas de nieve color beige y una bufanda rosa con una cazadora beige. En mi cabeza coloqué un gorro y tras eso me repasé las pestañas con máscara de pestañas water prof.
Chiara se había empeñado en ponerse el vestido nuevo, y llevaba 3 pares de medias térmicas, también llevaba unas botas altas color beige y un abrigo de pelo del mismo color.
-Ay Kiki- le dije- eres muy terca, vas a pasar frío.
-Que no Vio, llevo 3 pares de medias térmicas, y tres camisetas térmicas por debajo del jersey.
-Bueno, está bien, a la noche debes abrigarte el triple- le dije sonriendo- veremos las auroras boreales.
-¿EN SERIO?- dijo chillando.
Asentí y la besé.
...
Ya habíamos visto lo más importante de la ciudad, y ahora teníamos libre para comer por ahí y visitar los mercadillos navideños.
-¿Te ha gustado?- le pregunté mirándola fijamente.
-Me encantó Vio- dijo con voz de niña pequeña y me derretí de amor.
Decidimos ir a un restaurante típico noruego, y pedir salmón.
No era muy fan de pescado, pero habían hablado maravillas de los platos de salmón noruegos.
Y tenían razón, estaban exquisitos.
Chiara comía sin a penas hablar.
Por lo que intuí que le habia gustado.
Cuando salimos decidimos pasear por el mercadillo y comprar souvenirs para nuestros familiares y nos permitimos comprarnos un par de crepes para el postre.
Todo estaba realmente increíble, Noruega estaba enamorándonos, no queríamos volver nunca mas. Solo estábamos ella y yo, que más se podía pedir?
Cuando el reloj marcó las 5 debíamos volver al autobús que nos dejaría en el hotel y que nos volvería a recoger a las 7 para llevarnos a ver las auroras boreales.
Así que decidimos darnos un baño en la bañera de hidromasaje y relajarnos un rato.
-Kiki, te quiero mucho- le dije besándola.
-Yo también Vivi- dijo abalanzándose sobre mí para tocar mis pechos mientras besaba mi cuello desesperada.
-Sigue Chiara- le dije cuando comenzó a introducir sus dedos en mi centro.
Ella sonrió victoriosa al verme temblar y se apartó de mi lentamente.
-¿Salimos ya?- dijo escurriendo su pelo para ponerse una toalla.
-¿No quieres que te haga yo algo?- dije perpleja.
-Nah, resérvate para la noche- me dijo y guiñó un ojo mientras se reía.
Nos preparamos y salimos hacia donde nos aseguraban ver auroras boreales.
Cuando llegamos había varios trineos con sus respectivos renos.
Chiara se giró y comenzó a gritar:
-Violeta, dime que esto es para nosotros.
Comencé a reír por su tono y asentí, por lo que Chiara empezó a saltar de felicidad.
Montamos en nuestro trineo y Chiara acarició a los renos además de darle zanahorias.
-Esto es increíble- dijo Kiki abrazándome y los renos comenzaron a moverse.
Al principio no veíamos nada especial, solo nieve y un cielo oscuro.
Pero finalmente, conseguimos ver y fotografiar las famosas auroras boreales.
Los cielos verdes hicieron que ambas se emocionasen al punto de llorar.
Era una sensación increíble, juntas, viendo todo el espectáculo lumínico y visual.
Y llegó el momento, estabamos un poco más lejos del grupo, los renos iban lentos, y Chiara estaba maravillada observando el cielo.
Y decidí tirarme a la piscina.
-Kiki- llamé su atención y ella me miró al momento- Queria decirte, que te has convertido en un pilar fundamental en
mi vida, y que no quiero que desaparezcas.
-Ay, Vio, no voy a irme, yo también opino lo mismo de ti.
-Chiara Oliver, ¿quieres ser mi novia?- pregunté con la voz temblorosa.
-Claro que si Vivi- me dijo y se abalanzó para abrazarme y tras eso me besó.
Holaa, aquí tenéis lo que queríais, pero como diría Buika, no os acomodéis. Espero que os gustase y gracias por el apoyo recibido por mínimo que sea. Me motiváis mucho, gracias de corazón 💜
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Conexión
FanfictionVioleta,26 años, empresaria y jefa de un gran concesionario de coches de lujo. Chiara, 24 años, profesora de infantil en Madrid. La conexión inseparable les hará sufrir pero sobre todo amarse.
