La enfermería no era el mejor sitio donde quería estar ahora. Pero después que me encontraran medio desvanecida en el cuarto de baño es lo que creyeron mejor.Ya no podía fiarme ni de mi cabeza, ahora parecía que veo alucinaciones en el instituto. Creo que necesito un psicólogo.
La enfermera del colegio estaba al corriente de todo lo que había pasado últimamente y con mucho cuidado de no tocar un tema demasiado delicado empezó a preguntarme.
Yo intentaba esquivar cualquier tipo de pregunta, ya que no me sentía cómoda contarles mis emociones que se suponen que todos deberían intuirles que estaba asustada, depresiva y ansiosa.
En resumen, mi equilibro emocional estaba por los suelos.-¿Puedo irme ya?- pregunté cortante. La enfermera me miraba de forma dudosa ante mi sugerencia, bueno, más bien exigencia, finalmente con un gesto con la cabeza me dio su aprobación y a paso raudo escapé.
Ahora los pasillos se encontraba abarrotado de personas...bueno...aun no se si realmente llegue a pisar el pasillo. Inconscientemente me rocé la muñeca topándome con la pulsera. No me había dando cuenta que estaba allí.
Me detuve a observarla y a encontrar posibles dueños... Pero hubo una idea en mente que no se me quitaba.
¿Y si era mía?Reí ante el comentario tan tonto que hice. Como voy a saber yo eso...
Intenté no pensar mucho en ello en las demás horas de clase. Algunas personas se acercaba a la hora del almuerzo a preguntarme que tal estaba, pero que esperaba que contestase, ¿bien? ¿mal?, ¿no era obvio masque verme? Algunas veces las personas no saben conscientemente el daño que hacen preguntado.
Después de soportar las horas de clase restantes que prácticamente me las pase mirando por la ventana, tocó el timbre que significaba mi libertad por hoy.
Cuando llegué a la parada, lamentablemente había un grupo de paramédicos y policías al rededor de lo que parecía haber sido un accidente. Al parecer un ciclista fue arrollado por un vehículo. Una pena, la verdad. Me imaginaba que estuviese bien, por las marcas del coche no fue un fuerte impacto.
¿Como fue entonces el accidente de Hugo?
Fue en una carretera importante, seguro que tenía que haber alguna cámara de vigilancia de tráfico o lo que sea.
El autobús avecinaba con irse, así que rápidamente me introduzco en su interior rumbo a mi casa.
Mi hermana Sonia ya había llegado. Si colegio queda a dos manzanas de aquí. Después de todo el fin de semana sin verla, ahora podíamos hablar, pero...¿sobre que?
Ella y yo no llevábamos una relación muy profunda que digamos pero también sé que tu hermana es el único enemigo por el que darías tu vida.
Abrí sin hacer demasiado ruido la puerta, y ahí estaba ella, sentada en la silla del recibidor. En el momento que notó mi presencia, pego un salto y se puso de pie acercándose apresuradamente a mi. Al sentir su abrazo, fue tan reconfortante que después de todo lo sucedido, por fin encontraba un momento de paz.
No dijimos nada, pero con el simple abrazo nos decíamos miles de palabras de refuerzo. La amaba.
-Te quiero- susurré cerca de su oído.
-Yo también te quiero Ana, no te vallas nunca de mi lado- al escuchar eso, mi corazón se encogió por mil veces su tamaño. No me esperaba eso de ella, pero que en ese momento de sinceridad me confesase eso...solo podría decirle que eso no pasaría y abrazarla más.
Decidí después de un rato que ya era momento de cortarlo, ya que empezaba a agobiarme.
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¿Eres tú?
ParanormalCuatro palabras. Le echaba de menos. Ese odioso accidente me lo rebato todo lo que quería en mi vida. Mi novio. A veces siento como si todavía pudiese estar conmigo, a mi lado, durmiendo con su respiración en mi nuca. Pero solo son simples deseos de...