Recuerdos y diversión...

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Narra Wendy:
El día de escuela terminó, la mañana había pasado entre risas con mis amigos, besos con Mattheo, miradas de Niccolo y algunas charlas con Damiano.
Estaba saliendo del colegio apunto de ponerme los auriculares pero alguien me llamó.

-¡WENDY!- Gritó Ludovica.
Vino corriendo para quedar a lado mío.
-¿Vamos juntas?- preguntó.

-No quiero ir a mí casa, probablemente de vueltas por ahí- le dije dando a entender que no sabía si eso era lo que ella buscaba.

-Por mí bien, solo quiero pasar tiempo de amigas- dijo con una sonrisa.

-Bien- le dije con neutralidad y ella empezó a caminar.
-¿Que hay de tu auto?- pregunté aún en mi lugar.

-Está en el mecánico, se le rompió una rueda- dijo volteando a verme.
-Vamos, muevete- dijo para empezar a caminar.
Caminábamos sin rumbo, dando vueltas por la ciudad y parando en varias tiendas.
Nos encontrábamos en una heladería.

-¿Qué sabor pedirás?- preguntó Ludo.

-Dulce de leche y... Vainilla- dije viendo que gustos había disponibles.
-¿Tú?- le dije viendo los precios de distintas cosas.

-Um... Fresa y... Menta granizada- respondió, yo la miré con cierto desagrado.
-¿Qué?- me dijo ella riéndose de mí cara.

-¿Menta granizada, enserio?- le pregunté.

-Un amigo me hizo que me guste, ¿Por qué?- dijo.

-Gustos son gustos- dije para luego hacer el pedido.
Hicimos el pedido y nos fuimos al parque para tirarnos en el pasto.

-¿Al menos lo probaste?- la miré confundida.
-A la menta granizada- dijo para que yo entienda.

-Claro que si, no juzgaría algo sin conocerlo- dije comiendo mí helado.

-¿Cómo lo probaste?- preguntó para luego comer su helado.

-Una vez salimos con Niccolo y pedimos gustos que no comimos... él vómito luego de comer su helado- dije sin darme cuenta que sonreía con una tonta recordando tales momentos.

-¿Lo extrañas?- preguntó ella viendo mí mirada melancólica.

-No lo sé- dije bajando la mirada.
-Es solo que... Mucho tiempo juntos para luego separarnos, es difícil. Pero él es un idiota, con una novia idiota y amigos idiotas- dije para luego mirarla recordando lo de la fiesta.
- Lamento lo que hicieron en la fiesta- le dije, no había tenido oportunidad de hablar con ella.

-Tranquila sé que tú no sabías lo que iba a pasar, tenías razón no deberíamos haber ido- dijo mirando el lago que teníamos frente a nosotras.
-¿Por qué no me seguiste cuando me fui?- preguntó mirándome a los ojos.

-Sé donde fuiste y no voy a regresar- dije seria.

-No son malas personas, no los conoces- dijo con cierta frustración.

-Ir a ese lugar tres veces me bastó para saber cómo son... Saverio y Fiore no me dan a confiar, solo espero estar equivocada y que lo que digas sea verdad pero estoy segura que algún día te darás cuenta quiénes son... Yo prefiero mantenerme alejada de ellos- dije con mucha más seriedad y firmeza.
Ellos no eran buenos, pero Ludo estaba cegada.

-No quiero discutir- dijo ella.

-Entonces ya no me vuelvas a hablar de ellos, si te hacen algo dime, pero si es para que yo vuelva a ir entonces mejor cierra la boca- dije un poco irritada por el tema.

-¿Qué hay si quiero salir contigo a bailar?- preguntó Ludo.

-Saldremos a un boliche como cualquier otra persona, pero no a ese lugar- le dije viéndola seriamente.

Siempre fuiste tú. (Niccolo Govender)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora