Lo bueno dura poco

3.7K 250 105
                                    

- Uruguayo, soltame, me tengo que ir a mi casa - Estábamos durmiendo, y el me había abrazado toda la noche.
- No molestes, que es re temprano - Dijo dormido.
- Me tengo que ir a mi casa ya - Pude salir de sus brazos y ponerme las zapatillas.
- Bueno, pero anda con cuidado - Respondió, pero seguía dormido.
- Nos vemos uru - Le dije dándole un beso en el cachete y me fuí a mi casa.

Cuándo llegué me di cuenta de que no había nadie, y estaba todo sucio, tampoco estaban las cosas ni de mi hermano, ni de mi vieja, ni de Rafael. Fui a la heladera a ver si por lo menos había algo de comer, pero me interrumpo el teléfono.

- ¿Hola? - Dije atendiendo.
- Hola Candela - Era mi vieja.
- ¿Dónde están?
- Nos vinimos a capital con Rafael y Sebastián, se nos rompió la camioneta, así que no volvemos hasta mañana a la noche.
- ¿Fueron a ver a la tía Catalina y no me avisaron?
- No nena, no, vinimos a festejar el 14 de febrero. Bueno era eso no tengo porque darte explicaciones, arriba de la mesa te deje plata para que comas, chau.

Mamá me cortó, pero a mí se me hacía raro, porque Rafael y mi vieja nunca pasaron el catorce celebrando. Pero se me ocurrió una idea, tenía la casa sola, y un toque de plata, que aunque era para comer la podía usar para otra cosa, cómo para festejar el 14 de febrero.

Y así fue, fuí a comprar para hacer pizzas y una gaseosa, y cómo pude con lo que tenía hice un cartel que decía "¿Querés ser mi San Valentín?" lo había visto en una película de amor que miraba mi vieja, así que hice lo que pude y algo salió, ahora nomás tenía que traer a mi enamorado.

Danilo Sánchez

Me levanté cómo a las dos de la tarde, porque con candela nos habíamos acostado re de madrugada, por suerte tenía un cigarrillo al lado mío que me fume apenas me desperté y me sacó un toque la resaca que tenía.
Cuándo fuí a la heladera me di cuenta que no había nada para comer, algo que era costumbre, entonces fuí a ver si encontraba algo por ahí para morfar, pero me interrumpió una llamada.

- ¿Hola? - Respondí al teléfono.
- Hola uru, soy yo Cande.
- Fua wacha, no podés estar ni una hora sin mi.
- Fua, encima que te venía a hacer una invitación.
- ¿Una invitación a qué?
- Hoy es catorce de febrero, ¿querés venir a pasarla conmigo? Hice pizza.
- Uy si, encima me estoy muriendo de hambre, ahora voy para allá, no me vayas a extrañar.
- Bueno dale, te espero.

Pero cuándo salí para la casa de Candela, algo tenía que pasar.

- Pero mirá quién apareció, el uruguayo ¿que pasó campeón? - Me dijo Hernán riéndose, estaba con sus amigos.
- Con vos quería encontrarme salame - Le dije encarandolo.
- Miren esto, se ve que el uruguayo se paró de manos.
- ¿Que le hiciste a Candela? - Le dije enojado.
- Nada que ella no quiera - Cuándo dijo eso le pegué una piña que casi le da vuelta la cara, no iba a dejar que hable así de Candela.
- Volvelo a repetir, cagón - Le dije.
- Bueno uruguayo a ver si te calmas, que te la voy a devolver más fuerte - Me dijo haciéndome frente.
- A mi haceme lo que quieras, pero a Candela déjala en paz.
- ¿Que pasa? ¿Tenés miedo de perderla? Y si me imagino, primero tus viejos, después tu hermano, y ahora tu wacha ¿que triste no?
- Hernán - Interrumpió una voz, era Jorge su hermano - ¿Que estás haciendo?
- Nada, acá hablando con el Danilo.
- Ah uruguayo, con vos quería hablar.
- Yo no tengo nada que hablar con ustedes, ya me enteré lo que le hicieron a Candela.
- Para un poco uruguayo, cochi quiere hablar con vos.
- Yo no quiero saber nada con ustedes.
- Dale uruguayo, te damos lo que querés.
- ¿De que hablas?
- Ya sabemos que te andas drogando, no somos boludos, dale, vení.

(...)

- Uruguayo, con vos quería hablar - Me dijo el cochi mientras entraba a su casa.
- ¿Que querés?
- Escúchame, perdóname por lo del otro día, que te amenace con el arma y eso, pero fue para asustarte nada más.
- Decime qué querés.
- Quiero que sepas, que todo lo que le estamos haciendo a la wacha Olivera, es también por vos.
- ¿Qué?
- Hay una banda de cosas que vos no sabes de esa familia uruguayo, no confíes en cualquiera.
- ¿Que tiene que ver Candela en todo esto?
- Tiene mucho que ver, no dejes que te coma la cabeza, es una Olivera, nunca confíes en ellos.
- No entiendo lo que me querés decir.
- Cuándo pase el tiempo te lo voy a decir. Cambiando de tema ¿vo' anda en la falopa? - Me quedé en silencio, sin saber que responderle - Uruguayo, no te metas en esas cosas, prométeme que no lo vas a hacer.
- Ya se lo prometí a otra persona.
- Ya se a quién, aléjate de esa chica.
- No sos nadie para decirme que hacer y que no.
- Si que soy uruguayo, vos sos menor de edad y no tenés responsables, tranquilamente puedo llevarte a un instituto de menores, pero no lo hago porque tu hermano todavía está vivo.
- Ustedes lo arruinaron a mi hermano.
- No, el se arruinó solo, no te confundas.
- Me quiero ir.
- Bueno andate, pero acordate de lo que te digo uruguayo, cuídate de esa chica, y de su familia.

No entendía nada de la situación, me sentía mal por haber ido a hablar con el cochi después de lo que le habían hecho a Candela, pero a la vez el fue el único que me dió de comer cuándo mis viejos se murieron, y el único que cuida a mi hermano, aunque lo hayan hundido en la falopa, no podía ir contra el, lo conocía desde pendejo, y a Candela hace unos meses. No entendía porque de repente empezaron a hablar tanto de Olivera, yo escuché de el, era uno de los mejores narcotraficantes, pero no sabía porque al cochi le había agarrado tanta curiosidad por esa gente.

Candela Olivera

Había pasado bastante tiempo desde la llamada, así que metí la comida en la heladera, tire el cartel y me acosté en el sillón a dormir, porque el uruguayo me había dejado plantada. Pero un toque en la puerta me sorprendido.

- ¿Llegué muy tarde? - Era el uruguayo.
- Bastante - Respondí.
- Te tengo que decir algo.
- No me digas que es algo malo.
- Recién vengo de la casa del cochi.
- ¿Qué?
- Para, déjame que te explique.
- Seguro que te ofrecieron droga y vos fuiste y les aceptaste ¿no?
- No Candela, para un toque nena.
- No puedo creer que te sigas metiendo con esa gente.
- Es que me crucé al Hernán y justo vino Jorge.
- Anoche eras todo lo que estaba bien y hoy sos otra persona.
- Candela dejá de dramatizar, déjame que te explique.
- Andate.
- Viste wacha, no sé puede con vos - Dijo Danilo y se fue, le cerré la puerta de un golpe y me senté a llorar detrás de esta.

Lo que me molestaba de el era que siempre tenía que cagar todo, porque cuándo estábamos bien, sabiendo todo lo que pasé con ese enfermo va y se mete en su casa, ni siquiera se porque el estaba ahí metido, pero no quería seguir teniendo relación con esa gente, y si quería eso, tenía que alejarme del uruguayo.

𝐒𝐎𝐋𝐎 𝐏𝐎𝐑 𝐕𝐎𝐒  | Danilo Sánchez Donde viven las historias. Descúbrelo ahora