XV

38 6 0
                                        

Todo paso muy lento para los ojos de James, todos los soldados presentes empezarían a perseguir a Reiner con varios titanes detrás siguiendolos muy de cerca, plan que para el pelinegro era completamente absurdo y fuera de lugar. Y aunque quisiera interponer lo muy estúpido y suicida que se escuchaba aquel plan, no pudo hacerlo, el tiempo, para todos los demás, estaba en su contra, rescatar a esos dos niños era de vital importancia, así que tuvo que ahorrarse sus comentarios para sí mismo.

El iba una fila por detrás de su pareja, sus ojos para los demás carecían de emoción alguna, incluso su mismo escuadrón pensaron que no le importaba sacrificar su vida por una causa mayor, pero Erwin pudo saber a la perfección el sentimiento silencioso que esos ojos rojizos daban, aquel brillo casi nulo le hacía saber el disgusto que sentía por hacer tal cosa, mezclado con la preocupación, que nunca iba a aceptar en voz alta, por su persona.

En aquel momento en que aquel titan puro decidio ignorar a James para enfocarse en el comandante Smith, el pelinegro no logró enfocar su vista en otros soldados, en ese momento le daba igual si todos morían, Erwin no podía morir. No dudo en ningún momento en desviar su caballo en la dirección en la que ese titan se había quedado con su novio. No era la primera vez que desobedecía en algo al rubio, y sin embargo, no le importó si lo regañaba, el lo iba a salvar sin importarle nada más.

James logró con facilidad matar aquel titan, el cual había arrancado el brazo de su único amor, sin dejar que Erwin lo reprimiera por desobedecerlo, arrancó parte de su capa para detener aquel sangrado, si se convertía en un titan, no tendría problema con perder alguna parte de su cuerpo, negó en su cabeza ante aquel pensamiento, Erwin no podía ser como él, un monstruo.

—No deberías estar aquí James. —Fue lo que dijo Erwin cuando James terminó de parar la hemorragia.

—No me importa. —James le ayudó a subir a un caballo, siendo el pelinegro quien lo llevaría a un lugar seguro.

—Nuestra misión es detener al titan acorazado y rescatar a.. —Erwin fue interrumpido por James, el cual lo tomó por más mejillas para callarlo de un beso, siendo una de las pocas veces en su relación, en la que tomaba la iniciativa en algo como eso.

—¡Tu jodida misión es seguir con vida! —James expresó con un tono más alto de lo que estaba acostumbrado a utilizar, tenía una fuerte presión en su pecho, era como una sensación de vacío, que le dolía al pensar en la posibilidad de perderlo. —Me vale mierda si eres suicida, tu irás conmigo a un lugar seguro quieras o no.

James podía sentir como sus ojos se llenaban de lágrimas, más ni una sola bajaba por su rostro, más que ganas de llorar era solo la sensación, tampoco quería llorar en ese preciso momento, "No quiero perderte" era la frase que inundaba su mente al ver aquellos ojos celestes cual océano infinito, y por más que quería no podía decirlo, algo se lo impedía y seguía sin saber que era.

—James escúchame, mi vida no vale tanto como la de Eren o la de Izan, y por eso debemos ir y ayudar en lo que se pueda. No tiene que importarnos perder la vida en el transcurso. —Erwin hablo con seriedad en su voz. —Se que eso no te importa a ti, nunca ha sido de importancia para ti, pero hay que darle a la humanidad una fuente de esperanza.

James se quedó en silencio, pausando unos instantes su plan para irse hacia más allá de las murallas, aquel lugar al cual muy pocos habían logrado ir, respiro profundo, y lamentándose por lo que estaba apunto de hacer, ayudó a Erwin a dar el golpe final para irse junto a ese par de soldados secuestrados.

Quizás era algo curioso ver cómo los titanes intentaban devorar a cualquier humano que estuviera cerca menos James o a Erwin siendo que estaban, literalmente, rodeados por esas criaturas, estas parecían no verlos o ignorarlos por irse a comer a otros soldados y aprovechando aquel segundo de incertidumbre donde los titanes pasaron de ignorarlos a ellos dos, ignoraron a todo el mundo enfocándose en Reiner dándoles la oportunidad de escapar de aquella misión de rescate.

Mundo sin igual - Erwin Smith Donde viven las historias. Descúbrelo ahora