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La mano de Fito no pudo evitar querer volver a sentir la piel de Verónica, esta vez la palma de su mano se posó en la mejilla de la chica sin problema alguno.

—Fito, salí de acá —Volvió a mencionar separandolo de ella—. No podes entrar aquí.

No faltaba mucho para que alguna mujer quisiera entrar a retocar su maquillaje en el espejo junto a ellos. Si alguna viera a Fito lo cagaría a puteadas hasta hacerlo desaparecer del baño.

—Vero —Habló él buscando la mirada de su amiga. Atentamente observaba los gestos que ella le hacía sin disimulo—. ¿Te hice sentir mal o algo?

La chica frunció el ceño. Sabía que Paez estaba borracho pero tampoco pensaba que tanto. Su pregunta fue extraña para la comprensión de la chica, no entendió mucho lo que quiso preguntar pero fingió que sí.

—No, Fito. Para nada —Negó con la cabeza—. Ahora salí de acá, dale.

—¿Te molestó que yo estuviera con Fabi? —Preguntó él como si nada. Verónica tragó saliva con dificultad y lo encaró.

—No, Fito —Suspiró—. Por qué me molestaría.

Él se encogió de hombros, no le creía en lo más mínimo de lo que decía. Capaz que la borrachera lo hacía ver cosas que estando sobrio no veía.

Verónica desistió de sus intentos de querer echar a Fito del baño de mujeres, esperaría a que entre alguna y lo sacara por su cuenta, ella no podría sacarlo ni a patadas de allí.

Volvió a sacar su labial y dio unos cuantos retoques más en sus labios. Intentaba ignorar a Fito pero él murmuraba cosas que ella no podía oír mientras tenía su mirada fija en su reflejo. Observaba atentamente los movimientos que hacía con sus manos y como abría su boca para tener más facilidad maquillandolos.

—Vení, vamos —Suspiró derrotada colgando su bolso en su hombro—. Te van a ver y nos van a echar a los dos de acá.

Caminó delante de Fito esperando a que él la siguiera pero no fue así. Él solo dio unos pasos y le agarró el brazo impidiendo que pudiera retirarse.

—Dale, Fito. Vamos.

Las palmas del chico quedaron justas en las mejillas de la chica y sus dedos regalaban caricias en la suave piel. Los ojos oscuros de Fito conectaron con la mirada nerviosa que Verónica tenía, ella no asimilaba lo que sucedía. Esta cercanía con su amigo la hacía dudar de muchas cosas.

La mirada de Fito bajó desde los ojos femeninos hacia aquellos labios recién pintados. Sus manos también recorrieron los brazos y terminaron abrazando nuevamente la cintura de la mujer.

—Fito...—Murmuró atenta a cada mirada de Paez.

Era consciente de lo que sucedía pero todo en Fito la hacía perderse por completo y jamás lo iba a admitir. Sus brazos se levantaron y sus manos terminaron en la nuca de Fito, un escalofrío recorrió toda esa zona.

El cabello ruludo de Paez se enredaba las manos de la mujer mientras ella movía sus dedos con timidez y duda. El poco alcohol que había tomado no era suficiente para ponerlo de excusa sobre lo que estaba por hacer. Pero aun así lo haría.

Paez entreabrió los labios queriendo decir algo pero las palabras no salían. Un leve suspiro placentero salió de su boca cuando sintió la fija mirada de Verónica en sus labios.

El silencio se clavaba en ambos sin dejarlos hablar. Todo era cuestión de sus actos y los dos estaban comenzando a actuar frente a esta situación.

Fito no tuvo que tomar la iniciativa ya que Verónica se adelantó y le ganó. Ella estampó con deseo sus labios con los de su amigo, Fito comenzó a mover la boca dejando a Verónica hacer lo mismo.

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⏰ Última actualización: Mar 05, 2024 ⏰

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Dreaming Rosario | Fito Paez Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora