Un espíritu vacío.

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Me siento dormida, tirada en el piso.

En el campo de batalla, como soldado indeciso.

Los días toman sus tenis, el tiempo sale a correr, se amarra los cordones, y no me quiere socorrer.

Música vieja, recorre mi mente, cierro los ojos y me vuelvo demente.

Mordedura de serpiente, delirios de muerte. Todo avanza, ojalá nunca despierte.


Las voces me apresan sin piedad, pero prefiero su compañía a la soledad.

Me siento dormida, la vida es aburrida, por favor acaba conmigo, no quiero conocer mi destino.

No quiero existir, no quiero vivir, no quiero despertar.

¿Alguien me podrá ayudar?


Grito, pero no sale sonido, la sangre se escurre por mis brazos, aquellos que deseaban un simple abrazo.

Mis mejillas se entumecen, esperando un beso, solo recibieron, un disparo en los sesos.

Me siento dormida, la tumba está fría, ven a visitarme, nunca olvides, mi alma perdida.

Estoy muerta, pero sigo en el mundo, miras mis pasos, soy un vagabundo.

Me comen los perros, me comen los gusanos, al final de cuentas, son mejores que los humanos.

Dame la mano, húndete conmigo ¿Qué te detiene? También sos un mendigo.

Sigo aquí, aunque muerta, caminando en este mundo frío,

Mis pasos son los rastros de un espíritu vacío.

LETARGIA.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora