Después de la exposición Violeta, las chicas y yo nos vamos a casa para una "noche de chicas".
Nos ponemos todos delante de la mesa del comedor y la llenamos de mierda.
Cogemos todo el alcohol de la nevera y lo ponemos ahí delante.
-Verdad o reto- dice Naiara con naturalidad.
La última vez que jugamos a este juego, Violeta y yo nos besamos al final.
Por suerte nos la jugamos y las únicas preguntas que nos hicieron fueron inherentes a lo que nos une a ella y a mí en este momento.
Tanto Denna como Naiara se alegraron de saber que hay algún tipo de relación entre su amiga y yo, y ambas me amenazaron con no hacer sufrir a su mejor amiga o no podré cambiar de estado para salvarme de su ira.
Ruslana también le dijo lo mismo a la chica pelirroja que sonrió asintiendo.
Las tres se van antes de la medianoche, dejándonos a mí y a mi novia solas durante el último y largo día antes de que la familia regrese.
Después de ponernos el pijama, las dos vamos a tumbarnos en la cama gemela de la habitación de Violeta.
-¿Qué vamos a hacer con tus padres?- pregunto.
Es algo que me ronda la cabeza desde que empecé a sentir estas cosas por ella, esto de la familia.
Siempre he pensado que la familia de Violeta era una familia tradicionalista, que no ve con buenos ojos las cosas nuevas, sobre todo si le afectan a ella.
Violeta a pesar de que la culpen del accidente de Luna sigue siendo parte de los Hódar y el hecho de que esté con una chica podría sin duda, ser algo destructivo para su relación con ellos.
-No me importa. No pueden decirme con quién estar- empieza a decir y yo le agradezco mucho que quiera estar conmigo tanto, pero también tiene que pensar en mí esta vez.
-Vio, escúchame un segundo...- le digo antes de que la chica rubia me mire con atención.
-¿Qué?- pregunta preocupada.
-Sé que te gustaría gritar al mundo todo esto, pero acabamos de empezar, y por muy emocionante que sea todo esto y quizá te parezca interminable no podemos saber cómo va a acabar...- digo, y ella parece sobresaltada por mis palabras.
-No estoy diciendo que debamos romper...sólo digo que nos tomemos las cosas con calma... y sobre todo que no te muestres excesivamente cariñosa delante de tus padres o de Luna...- explico.
Violeta me mira primero con extrañeza y luego, probablemente comprendiendo mi punto de vista, asiente y me besa la frente.
-Muy bien Kiki. Tomémoslo con calma... poco a yopo-
Poco a yopo. Me gusta esta sugerencia suya.
-Poco a yopo. Suena muy bien, ¿verdad?- le pregunto sonriéndole justo antes de besar sus labios.
-Diría que sí...- responde en mis labios besándome también.
Perdemos media hora besándonos descaradamente, pero sus labios son como una droga de la que soy incapaz de prescindir.
Entonces nos detenemos, y volvemos a mirarnos sin hablar, acariciando las mejillas de la otra con los dedos.
-¿Qué pasó en la exposición?- pregunta entonces, y en su mirada leo la más absoluta curiosidad.
-Una escultura me recordó a Pedro- digo simplemente.
La expresión de Violeta se vuelve comprensiva y sus manos pasan de mi mejilla a acariciar mis brazos lentamente.
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MALA COSTUMBRE
Fiksi PenggemarChiara tiene 19 años y un día es llevada a trabajar como niñera por el joven millonario Juan Carlos Hódar, que vive con su mujer y sus tres hijas, Violeta, Tana, y Luna una niña de 6 años a la que Chiara tiene que cuidar. A partir de ese día, la vi...