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La policía se las había ingeneado tanto luego de la entrevista tenida, sabían que algo más escondían, o mas bien eso lo manifestaba el tío de Tatum quien se encontraba en la policía sirviendo, nunca le tomó buena impresión a Billy y Stu por lo tanto oculto estuvo averiguando bastantes cosas, investigó la desaparición de Tatum, solo vió los expedientes de los padres fallecidos de Billy Loomis, tenía motivos para continuar una venganza, y para ser un chico algo antisocial o más bien violento.

No se sacaba de la cabeza que Billy Loomis era el causante de todo el caos.

La huellas que habían en el baño, de un zapato en especial, de distintas pisadas, restos de barro, pero lo mas contundente era otra cosa.

Cuando Tatum se fue corriendo de la sala al ver besarse a Billy y Stu, no vió lo más importante.

Luego de ver la grabación una vez, el tío de la rubia analizó mejor la situación y agrandó ciertas partes de la imagen para lograr mejores detalles en esta, y por suerte suya lo encontró.

Aunque estuviese lejos, se veía que conforme avanzaban ambos cuerpos besándose sus pasos estaban siendo marcados, avanzaban y con ellos la prueba de que eran amantes criminales.

Rojas, rojas eran las marcas, unas huellas rojas con tonos oscuros.

Y entonces la mente de aquel policía que no se rindió con ellos alumbró a todo el cuerpo provocando que investigaran aún más a fondo.

La casa de Loomis era un festín de huellas dactilares y pruebas en contra de ambos chicos.

Aunque más de Billy, claro.

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Para Billy se hacía cada vez más pesado haciéndose el fuerte de ambos luego de ver sus caras en pantallas de televisión, lo peor era que había visto eso en más de una tele pública, no sabía si Stu aguantaría todo esto, él era demasiado sensible, pero la verdad es que Loomis no le importaría sufrir si es que eso salvaba a el alto.

Por otro lado la ciudad estaba completamente un lío, todos ansiosos buscando ese par de asesinos por todo el horror que les habían causado, querían justicia y si no era la legal mas de uno se ofrecía a hacerla por su propia mano, claro, como si pudiera con ellos dos. La policía estaba como loca.

No tenían gran pista sobre donde se encontraban, solo alguien que dijo haberlos visto cerca del río de las afueras de la ciudad, pero claro solo eran dichos para un lugar muy amplio, aún así mandarían a una patrulla para analizar la zona esa misma noche.

Y en ese mismo río ambos amantes se habían dicho palabras de amor, promesas y demostrado aquel cariño que se tenían.

De pronto un portazo, volviamos al espacio donde estaban escondidos, en su tan querida cabaña hogareña que habían decorado juntos en el corto tiempo que poseían, Billy había entrado al escondite donde tenían a Sid cerrando la puerta con fuerza, bajó con velocidad para encararla, ya que en su cabeza todo era su culpa y nadie más debía sufrir, sólo ella por todos los pecados de sus padres.

— Hasta encerrada me traes problemas, perra de mierda.— dijo Billy parándose en frente suyo, viendo su figura totalmente débil.

Una Sidney con la cara pálida, se veía tan frágil que de un empujón se tumbaría con fuerza al suelo, para nada esto causaba pena, él buscaba eso, amaba verla así, el sentimiento de verla derrotada lo gozaba.

La chica apenas y alzó esa mirada algo perdida que poseía.

— Dejame...en paz.— susurraba apenas tratando de enderezarse.

BORN TO DIE (billy x stu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora