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Cecil 

Agosto 

"NO SOMOS NUESTROS ERRORES"

Deje escapar un gemido, aun sentía que necesitaba recuperarme del alcohol de la vez pasada, porque de verdad las cosas que mi mente estaba creando, sin duda me estaban haciéndome sentir más maniaca que de costumbre. Con temor en mis manos abrí la caja blanca que me había llegado, y esperando de todo lo que pudiera haber dentro, desenvolví todo el papel que cubría el regalo, de mala gana y frustrada cuando me di cuenta de que todo era obra de él.

Una cadena menos existía en mi cuerpo, gracias al caos del mes pasado. Y todo estaba bien, las entrevistas que me querían hacer para sus revistas de espectáculos, lo podía tolerar, a eso yo ya estaba acostumbrada. Pero sin presencia ya estaba causándome desastres naturales en mi mente y jamás pude asimilar por qué no podía controlar lo que me causaba Marck.

Solté otro sonido al ver de lo que se trataba. Saque el vestido completamente y me lo coloque encima de mi caja torácica mientras lo observaba en el espejo, tratando de no caerme porque mis pies se hundían fácilmente en el colchón. Se traba nada más y nada menos que de un vestido plateado sin mangas que me llegaba a la mitad de mis muslos y probablemente todo estaría normal si solo fuera eso, pero tenía una C y estrellas alrededor de mi letra bordada, con incrustaciones de diamantes.

Me dejé caer en la cama y seguí buscando en la caja, y le encontré otra nota:

¿AUN ME RECUERDAS?

Mis hombros decayeron... él había regresado.

Estaba cien por ciento segura de que esa confección no era una copia, se miraba tan autentico, brillaba igual que las estrellas en un cielo despejado. Una caja color negra aterciopelada volvió a llamar mi atención, lo abrí ansiosa por la sorpresita que me iba a encontrar; era de esperarse, es el hijo del dueño de la joyería más prestigiosa del mundo, no iba a esperar menos. Saqué con delicadeza el collar de perlas rosadas.

Vaya que no somos nuestros errores, solo somos hijos de personas con demasiado dinero en el mundo.

Pero la expectación de todo lo que me había mandado se esfumo, cuando me volví a centrar, lo que estaba haciendo era un chantaje; primero se comporta solo como él lo sabe hacer y de repente aparece de la nada regalándome millones de dólares en ropa.

No era justo que apareciera así de repente y fuera de eso solo me había mandado ropa y ya.

No Marck, no era tan fácil.

Él estaba planeando algo y tenía que irme con cuidado porque si yo estaba presente en su plan, volvería a caer, y ya no necesitaba eso; gracias a ese ser inteligente que hackeo toda una ciudad, pude liberarme de algo pesado en mi vida y no estaba dispuesta a regresas a esa jaula.

—Medio año sin aparecerte y...de la nada solo eres el que pide disculpas con dinero—mire mi reflejo imaginando que era Marck.

Maldito.

Después de un rato analizando toda la situación decidí si utilizarlo, una hermosura de vestido no podía quedarse guardado en mi closet. Además, la premier de mi padre iba a ser esa noche, y era la ocasión perfecta para poder utilizarlo.

Bajé al comedor y encontré a mi padrastro, había terminado de firmar una película. Él se supo dar su respeto ante la audiencia, ya que se le conocía como el actor que ha hecho sus escenas de riesgos sin necesidad de un doble y si, probablemente ya en la actualidad muchos lo hagan, pero él fue uno de los primeros en hacerlo. Pese a que él no era mi padre de sangre, pareciese que sí, me sentía más identificada con él que con la verdadera persona que comparto ADN.

Green queen [#1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora