Mi hermano siempre ha sido mi refugio. Pero incluso los refugios pueden arder.
Alegre ha aprendido a sobrevivir en la rutina. Entre heridas que no se ven y un hermano que siempre la rescata, su vida es una montaña rusa de emociones intensas. Pero c...
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Alejandro Bastaba una sola mirada de Alegre para descifrar la autenticidad de mis palabras, y ya estaba acostumbrado a que tuviera ese poder sobre mí. No importaba cuánto me esforzara en cubrir mis labios con una sonrisa perfecta, ella siempre la veía como otra mentira fallida. Alegre lograba que me sintiera vulnerable y desnudaba mi alma sin esfuerzo alguno. Es fácil ser yo mismo cuando estoy a su lado, pero todo cambia con mi familia; ellos sufrirían por mi culpa. Estaba dispuesto a explicárselo todo, pero justo cuando iba a hablar, ella me interrumpió con un beso. Sus labios se fundieron con los míos, suavizando mis pensamientos y derritiendo mi cuerpo en una cálida sensación que solo ella podía provocarme. Alegre sabía a fresa, como una mezcla agridulce que me llevaba a la locura. Y es que esa era mi realidad: estaba completamente loco por ella. —Hagamos algo —murmuró entre besos—. Dentro de dos días, cuando se acabe el periodo de alquiler, yo me iré a casa de mis padres, y tú hablarás con tus primos y tu hermana. —Mordí su labio inferior, haciéndola reír—. Luego de eso, recorreremos el mundo. Juntos.
—Odio que puedas hacerme cambiar de parecer tan rápido. —Tal parece que soy una experta en cambiar las cosas —sonrió como una niña pequeña. -Eres hermosa, chica del suéter. —¿Sabes algo? He terminado tomándole cariño a ese estúpido apodo. —Mi pequeña y hermosa chica del suéter —volví a besarla, esta vez con un poco más de fuerza.
—¿Quieres follar en la piscina? —fruncí el ceño. —¿Qué? ¡Claro que no, pervertido! Quiero aprovechar lo que nos queda aquí. —Alegre... no creo poder ir a ninguna parte ahora —tomé su mano y la llevé hasta mi entrepierna. Una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro justo antes de comenzar a quitarse la camiseta, seguida del sostén, quedando completamente expuesta para mí. -Incluso tu cuerpo es jodidamente perfecto - susurré, sin poder apartar los ojos de ella. —Y es todo tuyo.
Alegre
Sin darme cuenta, había creado lazos—algunos más fuertes que otros—con las personas que ahora sentía parte de mi mundo. Y aunque probablemente las vería pocas veces en lo que me quedaba de vida, necesitaba hacerles saber cuánto me importaban y cuánto las extrañaría.
¿Es posible hacer amigos y enamorarte en menos de dos meses? Diría que sí... solo necesitas tener la misma suerte que yo.
—¿Vas a quedarte ahí sentada todo el día? —Hanni apareció a mi lado, sonriendo—. Los chicos están en la piscina. Podríamos aprovechar para ahogarlos y así nos libramos de ellos.
—¿Por qué estás tan contenta? —me acomodé en el sofá, frunciendo el ceño.
—Hablé con Brandon. Me contó lo de vuestra conversación... y solo diré que estoy muy feliz de que por fin salieras de tu burbuja antisocial y te abrieras al mundo.
—Debo admitir que tenías razón...
—Siempre la tengo.
—...no se está tan mal aquí afuera.
—Hablando en serio, sé que nos hemos distanciado en estas últimas semanas, y creo que fue necesario para que cada una encontrara el lugar al que pertenece por sí sola. Pero quería pedirte perdón por no haberte apoyado en momentos tan duros. Esto de ser adultos es jodidamente difícil, como una tormenta de problemas que nos arrastró sin aviso. No me estoy justificando, te di de lado sin querer y fue culpa mía —bajó la mirada, avergonzada—. Me estoy yendo por las ramas. Lo que quería decir es que serás mi mejor amiga siempre, y prometo recuperar todo el tiempo perdido.
—Hanni, lo importante es que estás aquí ahora, ¿no crees? —tomé sus manos con suavidad—. Ahora vamos a divertirnos un poco.
A medida que corríamos por la casa, el sonido de los gritos, chapoteos y risas del patio trasero se volvía más fuerte. Sin pensarlo dos veces, nos deshicimos de la ropa ligera de verano que cubría nuestros bikinis y nos unimos a la fiesta.
—¡Chicas, hundan a Brandon! —gritó Oliver desde la piscina, mientras intentaba sumergir a mi hermano.
Hanni fue la primera en lanzarse al agua con su estilo explosivo de siempre. Yo la seguí segundos después, con menos gracia, pero igual entusiasmo. Empezamos una mini guerra contra Brandon, a la que pronto se unieron los demás... incluso Bobby, que ladraba con emoción desde el borde.
—¡Déjenme en paz! —se quejó mi hermano—. Sois más pesadas que el primo de Harry Potter.
Iba a responderle cuando un empujón, que claramente iba dirigido a él, me empujó a la parte honda de la piscina. No tardé en sentir que no tocaba el suelo, pero tampoco me duró el susto: unos brazos fuertes, que conocía mejor que los míos, me sujetaron por la cintura.
—Tengo que enseñarte a nadar urgentemente, chica del suéter. Aunque, si soy sincero, prefiero no hacerlo. Así tengo excusa para seguir salvándote.
—No necesito ser rescatada, mentiroso. Siempre me he caracterizado por ser independiente.
—Lo sé, cariño. Eres mucho más fuerte y valiente que yo. Pero aun así, aunque no me necesites, siempre voy a estar para cuidarte —besó mi hombro con una ternura que me desarmó por completo.
—Oigan, parejita —interrumpió mi hermano desde el otro lado de la piscina—. ¿Les importaría dejar el romance para otro momento y venir a ayudarme?
Esa tarde no solo se escucharon carcajadas. Si prestabas atención, podías oír cómo las miradas gritaban "adiós" en silencio. Porque esas horas no eran más que el comienzo de una despedida que, por más alegre que fuera, seguía siendo una despedida. —————————- hola!! como están? espero que les haya gustado el capítulo<3!.
Pasaba para decirles que NO habrá escenas +18 en esta historia, no me siento cómoda escribiéndolas porque creo que no va con la trama.
Es posible que próximas historias si que tengan, ya que no es un género que me desagrade escribir.