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☾ Capítulo 24 ☽

"En la piel de Damiano"

Cuando Florencia y Leopoldo me adoptaron me preguntaron si quería conservar mi nombre o elegir uno nuevo, pero decidí seguir llamándome Damiano porque cuando eres un niño no entiendes cuán grave es un problema y peor si se trata de un trauma.

A medida que fui creciendo me arrepentí y cuando quise cambiar mi nombre fue bastante tarde porque ya todo el mundo me llamaba Damiano, Dam, Dammy o incluso Damian. Cambiar mi nombre implicaba tener que realizar nuevas documentaciones, hacer de nuevo miles de papeles o acostumbrar a las personas y a mí a llamarme con otro nombre. Sin embargo, había una razón más fuerte por la cual decidí no hacerlo: el no olvidarme qué me hizo fuerte, es decir, mi pasado.

Al principio mi vida fue un caos, no tenía buenos recuerdos desde que tuve uso de razón. Los demonios me persiguieron sin parar hasta que caí en las manos de Florencia y Leopoldo, desde entonces todo lo que veía negro empezó a tener colores y la tristeza que era parte de mi día a día fue desapareciendo y en su lugar conocí lo que era la felicidad y el amor. Gracias a esas dos personas hubo un antes y después de ese Damiano que quise desterrar muchas veces.

Y esa felicidad se fue duplicando cuando conocí a Chiara en la noche más fría del invierno, mucho antes de que apareciera en mi hogar. Mi corazón nunca antes había sentido un flechazo tan grande como ese. No supe por qué, pero su belleza me dejó tonto por tanto tiempo y mi corazón se volvió loco cuando la conocí mejor al trabajar para mi familia.

Chiara...

Era una chica tan preciosa con un corazón puro e inocente. Un poco orgullosa y de enfado fácil, pero eso no quitaba ese potencial que tenía como persona. Con ella descubrí que mi peor miedo era morir joven y no poder experimentar un romance digno de recordar para toda la vida. Fue tanto mi temor que, durante un mes, todas las noches fui escribiendo un libro de romance donde los protagonistas conseguían su final feliz. Era la única forma de mantener latente mi esperanza de que nuestro destino fuera de la misma forma. No me imaginaba una vida sin ella...

Ella nunca se daba cuenta, pero durante el día la contemplaba desde lejos preguntándome dónde estuvo todo este tiempo (perdido) que no la encontré antes. De hecho, gracias a ella comencé a creer en la idea de que existían vidas pasadas y siguientes, lo cual me llevó a tener la necesidad de saber si antes de esta ya nos conocimos o si en las siguientes nos volveríamos a encontrar.

Sí, así de tonto me tenía... O enamorado como dirían otros.

Como la mayoría de las veces, me posicioné en el balcón de la sala y la observé en silencio. Ella estaba jugando con Kia y Ciro, los tres arrojados en el suelo muertos de risas, una risa que contagiaba a quien escuchara.

Me alegraba que mis hermanos la vieran como una amiga más y no como una niñera como antes había pasado con otras chicas. Mika, Ciro y Kia tenían una conexión muy especial con Chiara, confiaban solo en ella, incluso más que en mi madre. Ara era un ángel, su sonrisa la delataba.

A lo lejos venía Mika casi corriendo con su celular en mano.

—¡Ara, te he buscado por todas partes! —gritó, entusiasmado. Cada cosa maravillosa que le pasaba a la primera que le contaba era a ella—. La noche del evento hablé con un director de cine, ¡y acaba de llamarme para decirme que me ayudará a inscribirme en su universidad para poder estudiar Cine! —Chiara se puso de pie de inmediato, una enorme sonrisa se posicionaba en sus labios—. Y eso no es todo, ¡su esposa me concederá un lugar en su instituto para poder aprender guitarra y canto como siempre quise!

Cuando la noche sea eternaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora