Duelo Sangriento

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La noticia de la guerra civil en el planeta Sadala se propagó rápidamente por los confines del espacio, alcanzando los sistemas solares con los que los Saiyajines mantenían relaciones comerciales. La perspectiva de comerciar con un planeta sumido en el caos y la violencia era inaceptable para muchos. Considerando a Sadala como una amenaza potencial y un riesgo inminente para sus propios mundos, numerosos planetas rompieron sus lazos comerciales con los Saiyajines, abandonando sus acuerdos y contratos. Sadala, una vez próspera en el comercio interplanetario, se encontraba ahora aislada y desprovista de muchos de sus recursos vitales.

A pesar del colapso de las relaciones comerciales, la guerra en Sadala continuaba con ferocidad. Los guerreros Taiyos estacionados en Sadala, al ver que la situación no mejoraba y sin recibir órdenes de intervenir, decidieron regresar a su hogar. El Rey Sadala II, fiel a su orgullo y determinación, apoyó esta decisión. Para él, esta guerra era una cuestión profundamente personal. Los Saiyajines debían resolver sus propios conflictos sin depender de la intervención de sus aliados. La única petición del Rey Sadala II al Rey Boros I fue simple: no intervenir.

En Taiyo, el Rey Boros I se reunió con su comité para discutir la situación en Sadala. Sus consejeros le advirtieron que si el bando del Rey Sadala II no lograba ganar la guerra, sería imperativo romper todas las relaciones con el nuevo régimen de los disidentes. Un miembro del comité sugirió que, en caso de que Vegeta y sus seguidores tomaran el poder, Taiyo debería considerar una acción militar preventiva para evitar que los nuevos líderes Saiyajines se convirtieran en una amenaza aún mayor. No obstante, por el momento, el Rey Boros I optó por esperar y observar el desarrollo de los acontecimientos.

Los guerreros Taiyos en Sadala comenzaron sus preparativos para marcharse. Mientras tanto, la guerra civil continuaba devastando el planeta. Los ejércitos de Sadala II y Vegeta se enfrentaban en feroces batallas, y la esperanza de una resolución pacífica se desvanecía con cada día que pasaba. La capital estaba en ruinas, los campos de batalla se extendían por todo el planeta y los civiles sufrían las consecuencias de un conflicto interminable.

En medio de este caos, el Rey Sadala II permanecía firme en su decisión. La ayuda de los Taiyos no sería solicitada ni aceptada, y la resolución del conflicto recaía exclusivamente en manos Saiyajines. Su orgullo y determinación eran inquebrantables, pero el costo de esta guerra personal era incalculable.

Mientras tanto, el Rey Boros I, preocupado por el futuro de su principal aliado, observaba con atención. Sabía que la situación en Sadala tenía el potencial de cambiar no solo el destino de los Saiyajines, sino también el equilibrio de poder en todo el sector espacial. Para Boros, la decisión de intervenir o no seguía siendo una cuestión delicada y de extrema importancia.

Con los años, lo que alguna vez fue un planeta próspero cayó en la barbarie. Aquellos que no peleaban tuvieron que hacerlo para ambos bandos. El conocimiento científico se utilizaba para la guerra, con científicos obligados a servir al bando de Vegeta.

 El conocimiento científico se utilizaba para la guerra, con científicos obligados a servir al bando de Vegeta

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Saiyajines en One Punch Man (What If)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora